Tras semanas de vaivenes diplomáticos, de declaraciones anunciando que todo estaba casi cerrado para al poco volver a las amenazas o al lanzamiento de ataques, tanto la Casa Blanca como las autoridades iraníes han anunciado que las negociaciones han llegado finalmente a buen puerto, anuncio que ha sido confirmado por el anfitrión de las negociaciones, Pakistán.
Washington y Teherán han alcanzado un acuerdo de paz preliminar que será rubricado en Suiza, que incluye la reapertura al tráfico marítimo del Estrecho de Ormuz -una arteria vital para el flujo energético global, por donde circula diariamente el 20% del transporte de hidrocarburos que necesita el mundo- y también el cese de las hostilidades en la región, incluidos los bombardeos y la actual invasión terrestre de Israel contra Líbano.
Si este acuerdo se formaliza finalmente -lo cual está por verse- se zanjaría una devastadora y aventurera escalada militar iniciada de manera unilateral e injustificada por EEUU e Israel el pasado 28 de febrero, que ha dejado estremecedoras cifras de muerte y destrucción en toda la región, especialmente en Irán y Líbano
Las estimaciones de muertes totales en Oriente Medio desde el 28 de febrero oscilan entre las 7.000 y las más de 10.000 muertes, que principalmente serían civiles alcanzados por los ataques aéreos sobre poblaciones. A ellos hay que sumarle decenas de miles de heridos y más de un millón de desplazados internos.
En Irán los muertos reconocidos por las autoridades ascienden a 3.468 y los heridos superan los 26.500. En Líbano las víctimas mortales de los ataques de Israel superan los 3.760, y los heridos son más de 11.600.
En Irán, los ataques aéreos -más de 15.000 sólo los primeros días- se concentraron en las semanas iniciales. No hay cifra exacta consolidada de las toneladas de explosivos empleadas por EEUU e Israel, pero todos los expertos coinciden en que fue una de las campañas aéreas más intensas de la historia reciente, la mayoría sobre áreas densamente pobladas.
Los análisis satelitales cifran en 7.645 los edificios civiles iraníes -escuelas, hospitales, bloques de viviendas, plazas públicas, infraestructuras civiles, etc…- alcanzados por los ataques norteamericanos e israelíes hasta el mes de abril. Entre ellos está la escuela infantil de Minab, donde un misil Tomahawk lanzado por EEUU asesinó a más de 170 niñas en un instante. También hay centros sanitarios como el Hospital Gandhi, puentes, plantas farmacéuticas, sitios patrimoniales y infraestructura civiles (electricidad, agua) sin valor militar. Cada uno de estos ataques constituye un crimen de guerra.
Los ataques y la invasión terrestre de Israel sobre Líbano se han convertido paulatinamente en el principal y más devastador escenario de esta escalada. Las cinco divisiones invasoras del ejército de Israel han ocupado toda una enorme franja de tierra de más de 59.000 hectáreas por debajo del rio Litani, lo que equivale a cerca del 20% del territorio libanés. Las tropas han aplicado una táctica de tierra quemada, destruyendo a conciencia -con explosivos o bulldozers- más de 62.000 hogares en miles de pueblos y aldeas del sur de Líbano, así como en los bombardeos sobre escuelas, hospitales, puentes, barrios residenciales de Beirut y otras ciudades del sur del país como Nabatieh o Tiro.
