Algunas conclusiones de las elecciones de Aragón y Extremadura

¿De verdad España se ha “derechizado”?

¿De verdad el mismo país que hace solo dos años, en las generales de 2023, dio lugar al gobierno más a la izquierda en Europa, se ha “derechizado” en tan poco tiempo? ¿Los votantes que hace poco apostaban por la izquierda han pasado a optar por el PP, o incluso por Vox, como alternativa?

Las autonómicas en Extremadura y Aragón han abierto un nuevo ciclo electoral. Sus resultados nos hablan de un avance de la derecha y un retroceso de la izquierda. El PP es en ambos casos la fuerza más votada, el PSOE sufre una importante caída, Vox duplica sus escaños…

Estos hechos son incuestionables, pero han dado lugar a una lectura que pretende convencernos de que vivimos una irreversible “derechización” de la sociedad española. Determinada además por un “ciclo de derechas” a nivel mundial, que habría llegado a España, sucediendo al “ciclo de izquierdas” abierto tras el 11-M.

¿De verdad el mismo país que hace solo dos años, en las generales de 2023, dio lugar al gobierno más a la izquierda en Europa, se ha “derechizado” en tan poco tiempo? ¿Los votantes que hace poco apostaban por la izquierda han pasado a optar por el PP, o incluso por Vox, como alternativa?

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Lo que los votos dicen

Números frente a relato

¿Los votos nos dicen que Aragón y Extremadura se han “vuelto reaccionaria”, y que los votantes de izquierdas se “han pasado a la derecha”? ¿O nos hablan de otra cosa muy diferente?

El PP gobernará ambas comunidades, con más holgura que hasta ahora. Y Vox será más decisivo en sus gobiernos. ¿Pero PP y Vox tienen el apoyo mayoritario de la población aragonesa o extremeña? No.

La suma de PP y Vox alcanza el 60% de los votos en Extremadura y el 55% en Aragón. Pero si contamos el conjunto del censo, estos porcentajes se reducen drásticamente. Suponen un 37% en Extremadura y un 30,7% en Aragón. Es decir, solo uno de cada tres electores les han votado, y dos tercios se han negado a respaldar al PP o a Vox.

Lo mismo sucede si tenemos en cuenta solo al partido de la ultraderecha. El ascenso de Vox ha sido importante y preocupante. Pero solo supone el 10,38% del censo en Extremadura o el 11,32% en Aragón. Si juntamos a diez votantes aragoneses o extremeños, como media solo uno habrá votado a Vox.

Y en las elecciones de Aragón se ha expresado claramente uno de los “muros” que impiden un crecimiento mayor de la ultraderecha. Vox ha subido siete puntos en toda la comunidad, y hasta 10 en los pueblos… pero solo cuatro en la ciudad de Zaragoza, donde se concentra la mitad de la población y casi toda la clase obrera y el pueblo trabajador.

Avance de la derecha si, no se debe negar. Pero los números desmienten la supuesta hegemonía de la derecha y la ultraderecha, tanto en Aragón como en Extremadura.

Imagen de la sede del PSOE en Aragón en la noche electoral

¿Por qué entonces la suma de PP y Vox alcanza en estas dos comunidades una mayoría de gobierno incluso mayor de la que tenían antes?

Los estudios demoscópicos nos dicen que apenas ha habido trasvase de votos desde la izquierda a la derecha. En Aragón solo un 16% de los votantes del PSOE pasaron a respaldar al PP o Vox. Y en el caso de Sumar, IU, Podemos o la Chunta ese porcentaje se acerca al cero.

Las razones son otras. Mientras que el votante de derechas se ha movilizado, una parte significativa del votante de izquierdas se ha quedado en casa.

Las cuentas están claras en Extremadura. La participación ha bajado 10 puntos respecto a las autonómicas de 2025. Casi 100.000 votos menos. Y se ha concentrado en los votantes socialistas. En los barrios donde en 2023 más voto de derecha se registró la abstención solo ha subido un par de puntos. En aquellos donde mayor era el voto al PSOE, esa abstención se ha disparado unos 13 puntos.

En Aragón ha sucedido algo parecido. En las generales de 2023 el voto de izquierdas se movilizó en Aragón, como en toda España, para impedir un gobierno PP-Vox. Ahora, en unas autonómicas, se han registrado hasta 60.000 votos menos. Y la pérdida de votantes respecto a las generales ha sido tres veces mayor en la izquierda que en la derecha.

La repentina “derechización” de la sociedad española casa mal con los resultados de la izquierda a la izquierda del PSOE. Está lejos de las cotas alcanzadas hace diez años, pero en los últimos años, justo cuando nos dicen que todo se ha “derechizado” han aumentado votos y escaños, tanto en Extremadura como en Aragón.

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Lo que no es “volverse de derechas”

Que se abstengan, porque las alternativas mayoritarias en la izquierda no les convencen, no significa que se hayan “vuelto de derechas”.

Esto sucede con muchos votantes socialistas. Solo una minoría -el 16% en Aragón, según los estudios publicados- han pasado a votar al PP o a Vox. La mayoría de los que ya no votan al PSOE han optado por otras fuerzas de izquierdas, o en mayor proporción se han abstenido.

Y aunque sean una minoría, los votantes socialistas que en Extremadura o Aragón han “prestado” su voto al PP tampoco han abandonado la izquierda para pasarse a las filas de la derecha.

La razón de estos movimientos no está en la “derechización” de los votantes. Sino en la frustración por las políticas que hace, o mejor dicho que no hace, el gobierno presidido por Sánchez. No ha tomado medidas para atajar el atraco de la vivienda, que muchos de sus votantes sufren. Y aunque ha aprobado medida sociales positivas -subida del salario mínimo, la regularización de medio millón de trabajadores inmigrantes…-, la desigualdad ha aumentado, con récords de beneficios para el Ibex-35 y serias dificultades para los trabajadores.

Apostarlo todo a “evitar un gobierno de la derecha y la ultraderecha”, mientras las condiciones de vida populares se recortan, acaba incrementando la abstención de izquierdas.

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Los excelentes resultados de la Chunta

Las razones de un éxito

La Chunta Aragonesista, cuya candidatura hemos respaldado desde UCE y Recortes Cero en estas elecciones, ha duplicado votos y escaños. Es un hecho contundente que desmiente la “derechización” de la sociedad aragonesa y española. Cuando hay una candidatura de izquierdas atractiva obtiene éxito.

Sucedió en Extremadura, donde la unidad de todas las fuerzas a la izquierda del PSOE, en “Unidas por Extremadura, movilizó a los votantes. Y ha vuelto a pasar en Aragón.

¿En que se ha basado el éxito de la Chunta? Hay quien afirma que su crecimiento responde a su carácter “regional”. Conectando con muchos votantes más por su carácter nacionalista que por su condición progresista. No es verdad. La Chunta es inequívocamente aragonesista y de izquierdas. Muchos de los votos que ha recibido son de votantes que antes apostaron por otras fuerzas de izquierdas, como Podemos. O de una parte importante de jóvenes que buscan una alternativa progresista que resuelva sus problemas.

La Chunta ha concentrado en Aragón buena parte del voto de la izquierda a la izquierda del PSOE porque ha plantado un programa claro y de izquierdas. Ha sido la fuerza que más ha apostado por la unidad de toda la izquierda. Ha propuesto medidas para redistribuir la riqueza o dar una solución al problema de la vivienda. Se ha unido a Pararlaguerra para denunciar los crímenes contra Gaza desde la consigna de “Ni terrorismo ni genocidio”. O ha respaldado a la MERP para blindar las pensiones en la Constitución, frente a los recortes o la privatización.