Trump se jacta de que tendrá

Cuba se queda a oscuras por el asedio energético de Trump

Estamos hablando de hospitales sin luz, de cortes de suministro de agua y comida, de colapso total de la economía, del transporte, de las comunicaciones, de los servicios públicos. Todos los demócratas -independientemente de las diferentes posiciones ante el gobierno cubano- debemos unirnos para detener este brutal atropello contra Cuba y los cubanos

El 16 de marzo a la una de la tarde (hora local) el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de Cuba se fue a cero. Toda la isla se quedó sin electricidad durante más de un día, comenzando a restablecer la energía con grandes dificultades.

La causa no es ningún misterio. El cero energético es consecuencia directa del bloqueo petrolero total contra Cuba decretada a finales de enero por la administración Trump.

La superpotencia ha dictado un asedio energético, elevando la carestía y las dificultades de los cubanos hasta límites indecibles. Y en medio de este brutal bloqueo, Trump ha anunciado que está listo para “apoderarse” de la isla.

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Un asedio decretado desde la Casa Blanca

El pasado 29 de enero Trump emitíó una orden ejecutiva declarando a Cuba como «amenaza a la seguridad nacional» y ordenando que no ingresase en la isla ni una gota de petróleo, que hasta entonces le había venido suministrando regularmente Venezuela (principal proovedor, con aproximadamente 90.000 barriles/día), y otros países exportadores de crudo como Rusia, México, Colombia o Argelia.

El bloqueo energético a Cuba se impone con varios mecanismos. Primero, imponiendo aranceles a cualquier país que suministre petróleo a la isla, así como sanciones directas (multas, incautaciones) a las naciones, empresas o buques que lleven crudo a Cuba. Pero al igual que en Venezuela, EEUU ha llevado a cabo intercepciones reales de petroleros que se dirigían a la isla. Un petrolero colombiano con combustóleo que se acercó a menos de 112 km de Cuba fue detenido por la Guardia Costera de EEUU, y ante ese incidente, otros petroleros con destino Cuba quemaron combustible en la isla caribeña de Curazao (Holanda) y regresaron vacíos.

Las consecuencias de este corte total de suministro son directas. Cuba depende de importaciones de petróleo para dos tercios de su generación eléctrica (centrales térmicas y diésel). Desde el 9 de enero, Cuba no ha recibido cargamentos significativos de petróleo importado. Las reservas de petróleo y combustibles de la isla están en niveles críticamente bajos, prácticamente al borde del agotamiento total.

Una asfixia energética de la isla de la que se jacta Donald Trump, haciendo gala de todo su cinismo. «Son una nación muy débil ahora mismo», dijo ante los medios en la Casa Blanca. «Creo que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera. Quiero decir, podría liberarla o apoderarme de ella. Creo que puedo hacer lo que quiera con ella, si quieres que te diga la verdad».

El New York Times ha asegurado que el Gobierno de Trump está intentando hacer como en Venezuela, y está presionando para que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, dimita de su cargo.

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Las consecuencias para la población civil

La asfixia energética de Cuba tiene un impacto directo y brutal en el día a día de todos y cada uno de los casi 10 millones de habitantes de la isla.

Cierto es que esta nación caribeña lleva soportando desde los años 60 del siglo pasado distintas intensidades del bloqueo y el boicot económico por parte de EEUU, lo que ha generado un sinfín de dificultades para su desarrollo. Pero esto no es simplemente una intensificación de ese bloqueo. Es algo cualitativamente diferente. La isla está ante el abismo del colapso energético y económico total, y eso significa un enorme sufrimiento para la población civil´.

Estamos hablando de hospitales sin luz, de cortes de suministro de agua y comida, de colapso total de la economía, del transporte, de las comunicaciones, de los servicios públicos. Estamos hablando de una crisis humanitaria para 10 millones de cubanos.

En la isla, al menos 3.000 personas dependen de estar conectadas a máquinas de diálisis para sobrevivir. Pueden cuando todo el combustible se agote y el colapso eléctrico se haga permanente. Sin luz ni energía, no se podrán usar los quirófanos, no se podrán realizar operaciones urgentes.

Sin combustible, sin electricidad, sin frigoríficos, la comida se pudrirá, dejarán de funcionar las bombas que hacen circular los sistemas de agua potable, la basura se acumulará y aparecerán enfermedades.

Cuando la falta de combustible sea total, dejarán de funcionar los vehículos a motor. No habrá transporte por carretera, ni distribución adecuada de alimentos y otros artículos de primera necesidad. No estamos hablando de la actual y crónica carestía que vienen soportando los cubanos con más o menos rigor en los últimos 60 años. Estamos hablando del peligro de hambruna.

Este es el brutal y dantesco escenario que ha decretado la Dictadura Hegemonista Mundial de Trump para Cuba.

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El mundo intenta romper el cerco

De momento solo hay un país que -dadas sus relaciones históricas con Cuba, y que cuenta con una coyuntura favorable para resistir o esquivar las sanciones de EEUU- que trata de enviar combustible a la isla. Rusia ha anunciado el envío de un petrolero pese a amenazas de aranceles estadounidenses.

Otros países están enviando importantes cargamentos de ayuda humanitaria. México ha enviado dos buques de la Armada con más de 800 toneladas de alimentos y otros productos no perecederos. Países como España, además de ayuda humanitaria, están enviando equipos fotovoltaicos para escuelas y centros médicos. China ha aprobado una ayuda de 80 millones de dólares para equipamiento eléctrico (también equipos fotovoltaicos) y necesidades urgentes, así como 90.000 toneladas de arroz.

Además de la ayuda de estos gobiernos, y emulando a las «Flotillas de la Libertad» que han tratado de llevar ayuda humanitaria a Gaza, – una coalición internacional de movimientos sociales y organizaciones sindicales y humanitarias han organizado una nueva flotilla de embarcaciones bautizada con el nombre “Nuestra América”. Esta iniciativa, que llevará alimentos, medicinas y suministros urgentemente necesarios, ha recibido el apoyo de destacadas figuras públicas, como la joven activista Greta Thunberg o la congresista estadounidense de origen palestino Rashida Tlaib. Ya ha zarpado desde distintos puntos del Caribe y tiene previsto converger en el puerto de La Habana el 21 de marzo.

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Todos contra la asfixia de Cuba

Todos los expertos en derecho internacional han dicho claramente que la orden ejecutiva de Trump es completamente ilegal, además de coercitiva, unilateral, que agrava la crisis humanitaria y afecta a la población civil.

Desde hace 33 años, la Asamblea General de la ONU vota una resolución para levantar el bloqueo y las sanciones contra la isla, siendo aprobada siempre con casi total unanimidad: solo EEUU e Israel han votado siempre en contra.

Cuba ha resistido 60 años de duros trances en su lucha contra el imperialismo norteamericano, pero atraviesa ahora una de sus peores dificultades. Todos los progresistas, todos los demócratas -independientemente de las diferentes posiciones ante el gobierno cubano- debemos unirnos para detener este brutal atropello, esta nueva muestra de la «ley del más fuerte» que Trump quiere imponer en el plano internacional.

Sólo los cubanos deben poder decidir el destino de su isla.