¿Crisis económica? No, crisis de régimen

«Lejos de haber concluido, la crisis despliega sus efectos devastadores con una regularidad diabólica. Como era de esperar, la sustitución por deuda pública de deuda privada, operación realizada para acudir al rescate de unas finanzas descarriadas, ha deformado los plazos y aumentado un déficit público, ya grande. Los activos «tóxicos» de los que estaban tratando de deshacerse, finalmente han envenenado a los propios Estados.»

Sí, lo que está en cuestión, es la banca, no orque hubiera sido desregulada en los últimos años, sino más bien porque es corporativista, hiper-regulada, cartelizada y por instinto se niega a una verdadera competencia. Sí, la banca tiene la culpa, porque, al abrigo de los bancos centrales actúa como prestamista de última instancia, produce dinero llamado fiduciario, creado ex nihilo, de la nada. En otras palabras, creando títulos de propiedad que no se corresponden con ninguna riqueza real y haciendo percibir como propiedades lo que son sólo títulos. De nada no puede salir nada. (LE MONDE) THE WALL STREET JOURNAL. Abacus 2007-AC1, el acuerdo hipotecario en el centro de la demanda civil entablada el viernes por Estados Unidos contra Goldman Sachs, tiene otra dudosa distinción: fue uno de los instrumentos de peor desempeño durante la crisis financiera. Menos de un año después de finalizar el acuerdo, las agencias de calificación de riesgo habían rebajado el valor del 100% de los bonos seleccionados para formar Abacus. La demanda de la SEC dice que el 83% de los valores hipotecarios que componían Abacus habían sido rebajados para octubre de 2007, unos seis meses después de que el acuerdo había sido finalizado. Para noviembre de 2007, Moody’s rebajó los bonos al grado de "basura". BREAKING VIEWS.- Puede que los competidores de Goldman Sachs saborearan al principio el impacto causado por los cargos de fraude contra la compañía. Pero los accionistas de los bancos de inversión no ven ninguna razón para aplaudir. Están preocupados por el efecto arrastre que llevarán a cabo los reguladores a través de los registros de cualquier banco involucrado en el negocio de la deuda con colaterales durante el boom. Las acciones de los bancos de inversión han caído alrededor de un 5% desde que la SEC dijo el viernes que estaba investigando un negocio de CDO de Goldman. Francia. Le Monde ¿Crisis económica? No, crisis de régimen Philipe Simmonot Los "expertos" que pregonaban en los últimos meses que la crisis había pasado, porque las bolsas habían recuperado sus colores se han visto rápidamente desilusionados. Lejos de haber concluido, la crisis despliega sus efectos devastadores con una regularidad diabólica. Como era de esperar, la sustitución por deuda pública de deuda privada, operación realizada para acudir al rescate de unas finanzas descarriadas, ha deformado los plazos y aumentado un déficit público, ya grande. Los activos "tóxicos" de los que estaban tratando de deshacerse, finalmente han envenenado a los propios Estados. Una de dos: o los gobiernos toman medidas para reducir la carga de una deuda que no es sostenible en EEUU o Europa, donde las tasas de interés son más altas que la tasa de crecimiento de la economía, y estas medidas quebrarán la "recuperación" anunciada. O bien los Estados prosiguen su huida hacia adelante, con lo que las tasas de interés aumentarán, la carga de la deuda será cada vez un poco más pesada, y la recuperación seguirá siendo igual de débil. Grecia es el eslabón más débil en esta cadena de fatídica y lo que hagamos por Grecia, deberemos hacerlo por los demás países miembros de la zona del euro. En ambos casos, habrá un aumento del desempleo, lo que inevitablemente se pagará a nivel político, por decir las cosas con calma. Los resultados de las elecciones regionales en Francia son la primera señal. Este desastre se prolonga a causa de fallas no sólo del sistema financiero, sino del sistema intelectual que lo sostiene. Leemos aquí y allá que "las teorías neoliberales o neoclásicas se han estrellado contra el muro de la realidad económica" y se celebra por todas partes el retorno de Keynes y la intervención estatal, que podría así recuperar su legitimidad. El presidente Nicolas Sarkozy, arrojando la sotana liberal a las ortigas, ha defendido una nueva reglamentación, mientras arrancaba aplausos a los cortesanos. Su agitación sobre este tema le hizo ganar algunos puntos en las encuestas, rápidamente perdidos tan pronto como la impotencia del gobierno se hace cada vez más evidente. Sí, lo que está en el origen de la última crisis, las famosas hipotecas subprime en Estados Unidos, fueron producto, no de un mercado bancario libre que no existe, sino de una regulación completa de esas buenas intenciones de los que está empedrado el camino del infierno. Sí, lo que está en cuestión, es la banca, no porque hubiera sido desregulada en los últimos años, sino más bien porque es corporativista, hiper-regulada, cartelizada y por instinto se niega a una verdadera competencia. Sí, la banca tiene la culpa, porque, al abrigo de los bancos centrales actúa como prestamista de última instancia, produce dinero llamado fiduciario, creado ex nihilo, de la nada. En otras palabras, creando títulos de propiedad que no se corresponden con ninguna riqueza real y haciendo percibir como propiedades lo que son sólo títulos. De nada no puede salir nada. De cualquier pedazo de papel no puede salir la riqueza. Debemos recordar siempre lo que es ignorado o negado: el dinero del banco es una moneda falsa validada por el banco central e impuesto por el Estado, ya esté denominado en dólares, euros o yuanes, y con él se financia a los falsos inversores. Obviamente, el primer beneficiario de este fraude es el creador de moneda fiduciaria, es decir, los mismos banqueros. De donde surge este escándalo de la desigualdad más y más evidente en los ingresos y la riqueza, más y más doloroso el beneficio de los jugadores en la esfera financiera en detrimento de otros agentes económicos; desigualdades que hacen que sea imposible, sin embargo, reformas esenciales, tales como el sistema de pensiones. Sí, gracias a nuestros patentados neo-keynesianos, bien en el corazón del gobierno o en los medios de comunicación, el Estado ha caído con las manos atadas en la trampa que le han tendido los que tienen la “bomba financiera”. Con el pretexto del riesgo sistémico, salvó de la bancarrota a los bancos e instituciones financieras que no merecían sobrevivir sus errores y sus fallas, y permitió que se financiara a los corredores con una partida extra. Ubu no lo habría hecho mejor. En esta socialización de las pérdidas, correspondiente a una privatización de super-beneficios de monopolio absoluto, al contribuyente se le invita ahora a sufragar los gastos. Sí, por eso mismo, el aumento de impuestos es inevitable, y no oímos más que mentiras sobre él. Si la derecha no consigue resolverlo, la izquierda lo hará. Y, sí, la gente tendrá razón en rebelarse. La crisis actual es extremadamente grave. Más que una crisis sistémica es una crisis de régimen, similar a la experimentada por la monarquía francesa en la década de 1780, agobiada por las deudas e incapaz equilibrar sus presupuestos. La única manera de salir de este atolladero gigantesco es detener la falsificación salida de la incestuosas coyunda entre la banca y el Estado. Esta solución le ha sido propuesta al príncipe que nos gobierna. Por desgracia para él y para nosotros, la ha despreciado. Otros lo harán. Y cuanto antes mejor. LE MONDE. 19-4-2010 EEUU. The Wall Street Journal La acusación contra Goldman resalta las fallas de las agencias de calificación Aaron Lucchetti y Serena Ng Abacus 2007-AC1, el acuerdo hipotecario en el centro de la demanda civil entablada el viernes por Estados Unidos contra Goldman Sachs Group Inc., tiene otra dudosa distinción: fue uno de los instrumentos de peor desempeño durante la crisis financiera. Menos de un año después de finalizar el acuerdo, las agencias de calificación de riesgo habían rebajado el valor deL 100% de los bonos seleccionados para formar Abacus, según un informe de febrero de 2008 elaborado por Wachovia Capital Markets, que ahora forma parte de Wells Fargo Securities. Esta misma suerte la corrieron sólo otros dos acuerdos entre cientos, conocidos como obligaciones de deuda garantizada (CDO, por sus siglas en inglés) durante esa época, según el reporte de Wachovia. Pero otros acuerdos ya estaban en problemas y numerosos CDO también se vieron afectados más adelante, a medida que las calificadoras se volvían más pesimistas sobre los bonos respaldados por hipotecas de alto riesgo o subprime. La noticia de Abacus y la acusación contra Goldman vuelve a resaltar las fallas de las calificadoras a la hora de evaluar los bonos respaldados por hipotecas. Muchos expertos dicen que estas equivocaciones fueron uno de los principales detonantes de la crisis financiera. Moody’s Corp. y Standard & Poor’s, una filial de McGraw-Hills Cos., otorgaron una calificación de Triple A (la más alta) a Abacus. Las acciones de ambas firmas han caído desde el viernes, en parte debido a la preocupación de que la acusación contra Goldman, una demanda civil entablada por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés), planteará nuevas dudas sobre la capacidad de las calificadoras para evaluar correctamente el riesgo de los bonos, dijeron analistas. Goldman ha refutado enérgicamente los cargos de la SEC e insistido en que no hizo nada malo. Voceros de Moody’s y S&P se abstuvieron de referirse al tema. Un subcomité del Senado estadounidense informó el lunes que sostendrá audiencias sobre el papel de las firmas de calificación de riesgo en la crisis financiera. Las audiencias, que fueron programadas antes de la presentación de la demanda contra Goldman, tendrán lugar en momentos en que el Congreso de EE.UU., la SEC y autoridades de valores de todo el mundo estudian la aprobación de nuevas reglas que mejoren el sistema de calificación de riesgo. Entre las soluciones que se contemplan figura la eliminación del papel de las firmas de calificaciones en la ley para, de este modo, obligar a los inversionistas a que hagan su propia investigación. También proponen que las firmas calificadoras divulguen más detalles sobre sus evaluaciones. Otro esfuerzo se concentra en facilitar que firmas de calificación nuevas compitan contra las ya establecidas como S&P y Moody’s, que son contratadas por los emisores de bonos para que evalúen sus valores. Los críticos, sin embargo, insisten en que estas medidas no van lo suficientemente lejos. Las actuales propuestas "no responden en realidad al problema fundamental, que son los incentivos", señala Joseph Grundfest, profesor de la escuela de derecho de la Universidad de Stanford. "Los inversionistas necesitan estar a cargo del proceso". Abacus podría servir como la primera evidencia de lo que salió mal con las calificaciones. La demanda de la SEC dice que 83% de los valores hipotecarios que componían Abacus habían sido rebajados para octubre de 2007, unos seis meses después de que el acuerdo había sido finalizado. Para noviembre de 2007, Moody’s rebajó los bonos a grado de "basura". El propio CDO está actualmente en el nivel más bajo posible, o muy cerca, de acuerdo con los sitios web de las agencias calificadoras. "No podrían haberlo hecho sin la calificación", indica Jack Chen, un ex analista de Moody’s que dejó la firma en 2006 y ahora forma parte de la consultora Sophrosyne LLC. En Moody’s, se había estado gestando un debate interno a principios de 2007 sobre si la firma debería otorgar calificaciones más bajas, o ninguna calificación, a acuerdos de CDO como el de Abacus. Los CDO son fondos de bonos hipotecarios u otros activos. En ese entonces, el director gerente responsable de las calificaciones de CDO, Eric Kolchinsky, le planteó su inquietud a su jefe, Yuri Yoshizawa, según un artículo de The Wall Street Journal en 2008. Yoshizawa no estuvo disponible para hacer comentarios, informó Moody’s. Moody’s indicó en ese momento que necesitaba más información para otorgar calificaciones más estrictas a CDO y bonos hipotecarios. Esa y otras decisiones similares en otras firmas de calificación permitieron que muchas partes de los CDO de peor desempeño se emitieran en el primer semestre de 2007 con calificaciones de triple A. Los reguladores han examinado otros acuerdos como el de Abacus para ver si los inversionistas que apostaron en contra fueron instrumentales en su diseño. La SEC sostiene que Goldman vendió Abacus sin revelar apropiadamente que el fondo de cobertura Paulson & Co. ayudó a seleccionar los valores respaldados por hipotecas residenciales que lo integraban. Paulson & Co, luego apostó contra partes de Abacus. La firma no ha sido acusada por el gobierno. THE WALL STREET JOURNAL. 20-4-2010 Reino Unido. Breaking Views El fraude de Goldman Nicholas Paisner Puede que los competidores de Goldman Sachs saborearan al principio el impacto causado por los cargos de fraude contra la compañía. Pero los accionistas de los bancos de inversión no ven ninguna razón para aplaudir. Están preocupados por el efecto arrastre que llevarán a cabo los reguladores a través de los registros de cualquier banco involucrado en el negocio de la deuda con colaterales durante el boom. Las acciones de los bancos de inversión han caído alrededor de un 5% desde que la SEC dijo el viernes que estaba investigando un negocio de CDO de Goldman. Esto puede parecer exagerado. La SEC ya ha investigado el espacio CDO por algún tiempo; no hay ninguna indicación oficial de que otras compañías hicieran algo malo. Además, las acusaciones contra Goldman se refieren a una sola operación específica. Pero la violenta respuesta sobre el CDO parece ganar energía. Los Gobiernos de Reino Unido y Alemania han hecho un llamamiento para investigar las operaciones de Goldman Abacus, que cargaban a sus contribuyentes con grandes pérdidas. Rabobank ya ha aprovechado el caso para revitalizar la demanda contra Merrill Lynch. Goldman fue un jugador importante, pero no el más grande. Merrill Lynch, Citigroup y UBS suscribieron muchas más de estas titulizaciones, según Nomura. Con las elecciones a la vuelta de la esquina en ambos países los negocios de estas empresas serían un claro objetivo de escrutinio. Las consecuencias pueden ser mayores. La cuestión radica en saber cómo de duros se pondrán los reguladores. Los bancos de inversión han estado muy expuestos a los CDO. Esto, algo perversamente, supone también un torpe consuelo para la industria. BREAKING VIEWS. 20-4-2010