La épica victoria electoral de Lula y la izquierda brasileña en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales no era suficiente para llenar este capítulo de la Historia. Tenía que tener un epílogo, digno del mejor esperpento valleinclanesco.
Pocas horas después de poner en cuestión el resultado de las urnas -amagando con hacer como su padre, Jair Bolsonaro, o como Trump, y lanzar a sus seguidores a alguna patochada golpista- Flávio Bolsonaro parecía acatar la situación. Pero era todo postureo.
Porque lo que hizo el primogénito del clan Bolsonaro fue correr. Correr y volar, hasta llegar a Miami, donde está a salvo con sus padrinos hegemonistas..
Cuando medio planeta estaba todavía ebrio de alegría por la heroica remontada de la izquierda brasileña a lomos de una gigantesca movilización popular, llegaba la noticia. Flávio Bolsonaro, primogénito del expresidente Jair Bolsonaro, había abandonado Brasil con destino a Miami (EEUU.).
Acorralado por varias investigaciones judiciales en su contra por corrupción, y sabiendo que no iba a tener ya ningún blindaje presidencial, el líder ultraderechista se había largado corriendo del país -sin avisar ni a sus más estrechos colaboradores- junto a su esposa e hijas, haciendo escala en Argentina y Ecuador, tras ignorar el requerimiento de las autoridades para que entregara sus dos pasaportes (tiene uno brasileño y otro italiano).
Flávio Bolsonaro está siendo investigado por sus vínculos con el abogado Willer Tomaz, que está acusado de blanquear más de 1.000 millones de dólares a través de una trama de apuestas online y criptomoneda. También es blanco de pesquisas por la supuesta financiación ilegal de la película Dark Horse, un biopic sobre la vida de su padre. Supuestamente, bajo el pretexto de esta película, Flávio habría recibido transferencias millonarias del banquero Daniel Vorcaro, involucrado en el desfalco que costó la quiebra del Banco Master, el mayor fraude financiero de la historia de Brasil.
De candidato a la presidencia de Brasil para ser -como su padre- el sicario de Trump en la mayor potencia económica de América Latina… a ser un prófugo de la justicia. Así es la vida del clan Bolsonaro, un doble o nada. Un día estás en la cima y otro en el fango.
