Garantizar el acceso a la vivienda a precios asequibles no es una quimera. Se puede hacer, y hay ejemplos que lo confirman. En dos países muy diferentes, por un lado China, por otro Austria, encontramos políticas de vivienda que ya se están aplicando con un notable éxito. No se pueden aplicar mecánicamente experiencias ajenas. Pero sí estudiarlas, partir de sus puntos fuertes, extrayendo enseñanzas para aplicarlas al caso español.
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China: el 70% de los jóvenes son propietarios de la vivienda
En España solo un 30% de los jóvenes son propietarios de su vivienda. Es un porcentaje similar al de otros países del mundo desarrollado: en Reino Unido son el 31%, en EEUU el 35%, en Francia el 41%… En todos estos casos solo una minoría de jóvenes se puede permitir comprar una vivienda.
Por el contrario, en China los jóvenes propietarios de vivienda son… ¡el 70%! Más del doble que en España.
¿Cómo es posible que hayan conseguido algo totalmente impensable en los principales países del mundo?
La clave está en la actuación de un Estado que garantiza en los hechos, y no solo de palabra, el acceso a una vivienda asequible para la población.
El gobierno chino defiende que “las vivienda son para vivir, no para especular”. El mercado libre existe, pero el Estado interviene para evitar que la vivienda se convierta en un activo financiero que dispare su precio beneficiando solo a un pequeño grupo.
Cuando una ciudad crece, inmediatamente se construyen más viviendas, para evitar escasez de oferta. Puede hacerse rápidamente porque todo el suelo es público.
Al mismo tiempo, el crédito para comprar una vivienda está regulado por el Estado, para que las cuotas no supongan una parte importante del salario medio.
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Viena: el 60% de la población vive en casas con un alquiler asequible
En Austria, y especialmente en Viena, el alquiler no es un problema que asfixie a jóvenes y familias.
El 60% de la población en la capital austríaca vive alquilada pagando cuotas asumibles. Por ley el alquiler no puede superar el 30% del salario medio. Si un madrileño dedica el 60% de su salario a pagar el alquiler, un austríaco entrega de media un 20%.
¿Cómo es posible, en un país europeo totalmente equiparable a España?
La razón está en una política pública de vivienda que se ha mantenido desde hace 100 años.
La mayoría de las viviendas puestas en alquiler son propiedad del Estado, y no se han vendido a bajo precio a grandes fondos. Y la vivienda es una prioridad, con una inversión pública equivalente al presupuesto de todas las universidades austríacas juntas.
El resultado es que en Viena se puede alquilar una vivienda donde pueda vivir una familia por 550 ó 750 euros mensuales. Algo totalmente impensable en nuestro país.
Un madrileño dedica de media el 60% de su salario al alquiler. Un austriaco el 20%
Hasta 220.000 viviendas puestas en alquiler son pisos municipales propiedad de la ciudad, que se asignan por un sistema de puntos, priorizando a las rentas más bajas.
Otras viviendas son las llamadas “cooperativas”, que son asociaciones de vivienda sin ánimo de lucro, en las que los residentes compran acciones.
Y 650.000 viviendas corresponden a las Asociaciones de Viviendas de Beneficio Limitado. Son privadas, pero han recibido ayudas y subvenciones del Estado a cambio de limitar su alquiler.
De conjunto, estas viviendas con alquileres bajos, forman la gran mayoría del total, garantizando que los alquileres se mantienen en niveles asumibles para la población.
En Viena o en Pekín, a pesar de las enormes diferencias entre ambos países, encontramos un hilo común. El precio de la vivienda o los alquileres no están en “manos del mercado”, es decir de los grandes fondos, constructoras, inmobiliarias, bancos, que controlan el negocio de la vivienda. Por el contrario el Estado interviene, y mucho, para garantizar realmente el acceso a la vivienda.
