Las elecciones generales de Brasil, cuya primera vuelta está prevista para el 4 de octubre, decidirán el rumbo de la principal potencia económica y demográfica sudamericana, miembro fundador de los BRICS+.
En ellas se dibujan de nuevo dos grandes contendientes: el histórico líder del PT, el izquierdista Lula da Silva… contra el ultraderechista Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente condenado por el Supremo a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.
Se prevén unas elecciones enconadas y polarizadas, sobre las que -como en todos los procesos electorales- pesa la sombra de la intervención norteameamericana.
Sin embargo, al arranque de la campaña y según la encuesta divulgada por la demoscópica Datafolha, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva -al frente una coalición de seis partidos de izquierda y centro-izquierda- lidera los sondeos con un 39 % de la intención de voto en la primera vuelta, contra un 32 % de Flavio Bolsonaro. Es una ventaja importante, pero se ha reducido: en junio era de diez puntos.
Datafolha también midió la intención de voto para una eventual segunda vuelta, prevista en caso de que ninguno de los candidatos obtenga más de la mitad de los votos, y sus resultados indican que Lula obtendría el 47 % de los votos y Bolsonaro el 43 %, mientras que un 9 % pretende votar en blanco o nulo y solo 2 % dicen que aún no saben por quien van a votar.
