Barclays y su mañana en España

«Las cajas españolas se clasifican en dos categorí­as: ocho bancos débiles a la caza de capital y otras instituciones más estables cuyos propietarios no venderán. Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), con la que Barclays ha estado relacionada, se encuadra en la primera. Barclays se lo deberí­a pensar dos veces en relación a CAM. Tiene una exposición alta a créditos promotores.»

Es cierto que el Gobierno odría teóricamente apoyar la venta de la CAM con un esquema de protección de activos. Pero si se cubren las pérdidas, el precio subiría y Barclays tendría que competir con jugadores nacionales que podrían ofrecer mejores sinergias que las del banco británico. Incluso aunque Barclays se haga con una caja, estaría aún lejos en tamaño de entidades como Santander o Caixabank. Para jugar en la primera liga tendría que comprar algo del tamaño de Banco Popular. Una apuesta quizás muy grande incluso para Diamond. (BREAKING VIEWS) DIARIO DEL PUEBLO.- Después de que el presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh, viajara a Arabia Saudí para recibir atención médica, la situación del país del mar Rojo se ha mantenido tensa y complicada: las partes en conficto no cesan sus cruentos enfrentamientos, a la vez que la organización Al Qaeda intensifica sus actividades… Todo presagia la posibilidad de que el país se deslice hacia una guerra civil. La posibilidad de que Saleh pueda regresar al país ha sido el foco de atención desde entonces. Sin embargo, sus perspectivas de retorno son vagas y remotas. EEUU ha declarado que la actual coyuntura es la ideal para la transmisión de poder. Arabia Saudí, socio regional de Yemen, intenta trabajar en coordinación estratégica con EEUU y promover la mediación del Consejo de Cooperación del Golfo. Es posible que Arabia Saudí aconseje a Saleh abandonar el poder como salida honorable, para retirarse a una vida pacífica en suelo extranjero. R. Unido. Breaking Views Barclays y su mañana español G Hay y F. Marhag Bravo Barclays debería "esperar y ver". El éxito de la entidad de crédito británica en tiempos de crisis cuando se abalanzó sobre los restos de Lehman Brothers podría animarla a intentar lo mismo con las cajas españolas en apuros. Pero el consejero delegado, Bob Diamond, tiene mucho más que perder si se adelanta a los acontecimientos. Las cajas españolas se clasifican en dos categorías: ocho bancos débiles a la caza de capital y otras instituciones más estables cuyos propietarios no venderán. Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), con la que Barclays ha estado relacionada, se encuadra en la primera. Barclays se lo debería pensar dos veces en relación a CAM. Tiene una exposición alta a créditos promotores. Necesita 2.800 millones de euros de capital a raíz de los nuevos requerimientos. Los resultados del primer trimestre sugieren que CAM puede llegar a tan solo el 3,8% de retorno sobre el capital tangible en 2011, muy lejos del objetivo del 15% de Barclays. Y, además, podrían materializarse mayores pérdidas. Es cierto que el Gobierno podría teóricamente apoyar la venta de la CAM con un esquema de protección de activos. Pero si se cubren las pérdidas, el precio subiría y Barclays tendría que competir con jugadores nacionales que podrían ofrecer mejores sinergias que las del banco británico. Una opción mejor podría ser buscar una caja más estable con agujero más pequeño. Mare Nostrum podría triplicar el tamaño del negocio de Barclays en España. Pero esta caja está preparando una salida a Bolsa. Si al final se pospone la salida de Bankia por los mercados turbulentos, podría provocar que otras cajas en mejor forma, pero que aún necesitan capital, realicen acuerdos rápidos en lugar de tomar el dinero del Estado. Incluso aunque Barclays se haga con una caja, estaría aún lejos en tamaño de entidades como Santander o Caixabank. Para jugar en la primera liga tendría que comprar algo del tamaño de Banco Popular. Una apuesta quizás muy grande incluso para Diamond. Pendientes de las cajas españolas No le ha durado mucho la tregua de los mercados a España: la agitación en Grecia ha impulsado el rendimiento del bono español a diez años por encima del 5,5%. Y si los problemas retrasan la salida a Bolsa de Bankia, la mayor caja del país, las dudas sobre España se podrían intensificar. La salida a Bolsa de Bankia planeada para mediados de julio se supone el comienzo de un círculo virtuoso para el sector financiero. La entidad tiene un importante agujero de capital, y captar 4.000 millones de euros a través de una exitosa salida al parqué podría ser una señal de que los inversores privados están dispuestos a recapitalizar estas entidades. Eso permitiría a otras cajas salir a Bolsa, reduciendo el monto de futuros rescates del Gobierno y por tanto incrementando algo la confianza en la deuda, afectando positivamente al sector financiero. Retrasar su salida podría tener el efecto contrario -especialmente si se hace en el último minuto-. Los inversores podrían temer la carga de más inyecciones de capital del Estado. Además, si los males griegos se intensifican, España, distanciada de la periferia de la eurozona en los últimos meses, podría verse en apuros. Las cajas en teoría tienen hasta marzo para preparar salidas a Bolsa. Puede haber oportunidades en otoño, aunque es difícil preverlo. Una convocatoria de elecciones anticipadas podría suponer un grave escollo. Esa es la razón por la que Bankia debería intentar salir a Bolsa en julio, incluso si eso significa vender a un precio bajo. Esto tiene un riesgo -una salida a Bolsa desastrosa, con caída del valor posterior, haría más daño que un retraso hasta después del verano porque cerraría la vía a otras cajas-. El Gobierno debería prepararse para lo peor. Si la salida a Bolsa sigue siendo incierta a principios de otoño, eso podría significar más dinero de la mano del Ejecutivo. Pero con todo, si el Gobierno lo combina con medidas más duras para alcanzar su ambicioso objetivo de déficit e impulsar el crecimiento, tal vez España logre salir adelante. El año pasado, casi no hubo vacaciones en Moncloa. Es posible que este verano toque trabajar también. BREAKING VIEWS. 17-6-2011 China. Diario del Pueblo Yemen se desliza hacia la guerra civil Huang Peizao Después de que el presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh, viajara a Arabia Saudí para recibir atención médica, la situación del país del mar Rojo se ha mantenido tensa y complicada: las partes en conficto no cesan sus cruentos enfrentamientos, a la vez que la organización Al Qaeda intensifica sus actividades… Todo presagia la posibilidad de que el país se deslice hacia una guerra civil. La posibilidad de que Saleh pueda regresar al país ha sido el foco de atención desde entonces. A pesar de su ausencia, no ha dejado de fungir como mandatario de Yemen. El vicepresidente y otros dignatarios han declarado enfáticamente que Saleh regresará pronto. Los familiares y otros parientes de Saleh y el comandante del ejército gubernamental todavía permanecen en el país y desean la vuelta del primer magistrado, para que éste siga gobernando y manteniendo intacta la actual estructura de intereses. Sin embargo, sus perspectivas de retorno son vagas y remotas. EEUU ha declarado que la actual coyuntura es la ideal para la transmisión de poder. Arabia Saudí, socio regional de Yemen, intenta trabajar en coordinación estratégica con EEUU y promover la mediación del Consejo de Cooperación del Golfo. Es posible que Arabia Saudí aconseje a Saleh abandonar el poder como salida honorable, para retirarse a una vida pacífica en suelo extranjero. Sin embargo, más allá de que Saleh regrese o no a su país, la esencia del problema reside en que las puertas yamenitas se abren poco a poco a una situación caótica. Existen múltiples contradicciones sociales difíciles de resolver: las fuerzas representantes de los intereses de las minorías étnicas chiíes en las zonas fronterizas septendrionales colindantes con Arabia Saudí llevan años sublevadas, en medio del ambiente separatista que predomina en las remotas provincias meridionales de lo una vez fue la República Popular Democrática de Yemen (Yemen del Sur). Además, Yemen es un país compuesto por tribus, muchas de las cuales están lejos de haber alcanzado la modernización y entre las cuales abunda el analfabetismo. Las tribus han puesto sus propios intereses por encima de los estatales, lo que da pie a una situación de constante caos en el país. Súmese a ello que pululan las armas en las zonas tribales, lo que ha agravado la situación. Tan complicado es el panorama local que ni los mismos protagoniostas del conflicto logran discernir a ciencia cierta qué ocurre. Es difícil catalogar lo que está pasando como enfrentamiento entre democracia y totalitarismo, ni definirlo como braceada entre el partido gobernante y la oposición, ni tampoco choques entre la familia Saleh y la más numerosa de las tribus, la Hasidim. Nada parece claro en el Yemen de hoy. Como bien dijo Saleh, quien ha gobernado el país durante 30 años, tratar de dominar a Yemen es como “bailar sobre cabezas de serpientes”. La caótica situación del país refleja su no menos confuso mosaico político. Yemen ha sido calificado por la ONU entre los países más subdesarrollados, con una economía en recesión permanente, a lo que se suman la miserable vida de su pueblo y la grave polarización entre adinerados y necesitados. Todo ello ha constituido terreno fértil para la prédica de Al Qaeda. Actualmente, Yemen es su base de operaciones en la península Arábiga. Recientemente, la organización declaró que fundará un emirato islámico en el Sur de Yemen. Además de participar en los enfrentamientos entre las autoridades centrales y las locales y las fuerzas armadas tribales, Al Qaeda en Yemen también tiene una presencia cada vez mayor en la contienda armada contra el poder de Sana. En árabe, “Yemen” significa “tierra de felicidad y fortuna”. Al mencionar el país, los árabes solían calificarlo como “Yemen feliz”. Sin embargo, el otrora territorio promisorio se adentra cada vez más en las fauces de la guerra civil, que pudiera concluir en una verdadera carnicería. Contra designios tan agoreros se impone levantar los esfuerzos por la paz respaldados por tantas personas de buena fe, que no han dejado de creer en la posibilidad de que Yemen sea algún día una tierra de felicidad. DIARIO DEL PUEBLO. 10-6-2011