Atentado en Bondi Beach, Sydney

Australia, un país conmocionado por el terrorismo… y que aplaude a un héroe anónimo

Australia sufre el peor atentado terrorista en décadas, con dos atacantes vinculados al ISIS masacrando a la comunidad judía en la festividad del Hannukah. Una tragedia que podría haber sido mayor de no ser frustrada por la heroica intervención de otro musulmán, Ahmed al-Ahmed

Australia ha sufrido el peor ataque terrorista en décadas. Este domingo 14 de diciembre, a las 18:45 hora local, cuando cientos de personas celebraban el inicio de la festividad judía de Hanukkah en la playa de Bondi Beach, en Sídney, dos asaltantes -un padre y su hijo- ambos vinculados al ISIS abrieron fuego contra la multitud, matando a 15 personas e hiriendo a otras 40.

La playa de Bondi, una de las más populares de Sydney, era el escenario de un evento público llamado «Chanukah By the Sea», donde la comunidad judía-australiana celebraba el evento de su más importante festividad anual.

La celebración acababa de comenzar cuando se oyeron disparos, desatando el pánico. Los testigos describen escenas de horror, con personas usando sus cuerpos como escudos para proteger a niños. Entre las 15 víctimas mortales hay una niña de 10 años, un rabino británico de 27 años, un oficial de policía retirado y una sobreviviente del Holocausto de 87 años. Hay 27 heridos graves y varios con «lesiones catastróficas» según las autoridades.

El fuego procedía de dos atacantes, que resultaron ser padre e hijo. Los medios de comunicación australianos los identificaron posteriormente como Sajid Akram y su hijo Naveed Akram. El padre fue abatido por la policía. De 50 años, originario de Pakistán. Migró a Australia en 1998 como estudiante, se naturalizó y obtuvo una licencia de armas en 2015 para caza recreativa (tenía seis armas registradas y pertenecía a un club de tiro). El hijo, de 24 años, está en condición crítica en un hospital de Sydney, bajo custodia policial, y se espera que sobreviva para ser interrogado.

Al parecer eran dos elementos radicalizados -ambos habían jurado lealtad al ISIS, según informes de inteligencia y declaraciones encontradas en sus dispositivos- pero sin vinculación organizada con el Estado Islámico

Se trata del atentado masivo más grave en décadas en Australia, un país que ha reforzado durante años el control de armas.

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Un héroe nacional… también migrante y musulmán

Que el atentado se cebara con la comunidad judía australiana y que fuera perpetrado en nombre del fundamentalismo islámico ha dado pie a Neanyahu desde Israel, y a todos los altavoces del sionismo mundial, a alertar contra el antisemitismo y a hacer propaganda racista y xenófoba.

El brutal atentado no tardó en tratar de ser utilizado por Netanyahu desde Israel -para acusar al nuevo gobierno laborista australiano, que ha reconocido el Estado Palestino o es muy crítico con Trump y con el genocidio en Gaza, de «complicidad»- o por los sectores más ultraderechistas y trumpistas de la política australiana, que descargaron su odio contra los migrantes y especialmente contra la comunidad islámica-australiana.

Ahmed al-Ahmed reduciendo a uno de los terroristas

Pero un hecho ha estropeado su tóxico e interesado relato.

Se trata de un héroe anónimo llamado Ahmed al-Ahmed… que también es migrante y musulmán.

Este brutal atentado en Bondi Beach podría haberse cobrado muchas más víctimas mortales y heridos si no hubiera sido por la actuación de Ahmed.

Dueño de una tienda de alimentación cercana a la playa, al oír disparos, Ahmed -que fue policía en su país- se acercó a los terroristas, escondiéndose detrás de varios coches aparcados. En un momento en el que uno de los atacantes (el hijo) disparaba a la multitud, Ahmed se abalanzó sobre él, arrebatándole el rifle aunque siendo dos veces herido en el forcejeo. Tiene heridas en el torso y una extremidad, requirió cirugía pero está estable, aunque enfrenta una recuperación larga (al menos 6 meses) debido a la gravedad de los daños.

Este nuevo héroe nacional en Australia, cuyo coraje ha dado la vuelta al mundo, es un hombre de 43 años, padre de dos hijas (de 3 y 6 años), propietario de una frutería en Sydney y ciudadano australiano naturalizado. Nació en Idlib, Siria, y emigró a Australia en 2006 con estatus de refugiado. Es musulmán y miembro de la comunidad sirio-australiana. Sus padres, Mohamed Fateh al-Ahmed y Malakeh Hasan al-Ahmed, llegaron a Sydney hace apenas dos meses desde Siria, tras años de separación.

La enorme valentía de Ahmed ha unido a las comunidades judía y musulmana de Australia, actuando como un bálsamo contra el odio y el sectarismo.