Mientras dos millones de palestinos padecen hambre y bombardeos en Gaza, la situación en Cisjordania se parece cada vez más al campo de concentración a cielo abierto que era antes de su total destrucción.
La violencia de los colonos y de las fuerzas armadas israelíes contra la población civil cisjordana se ha quintuplicado en los últimos años, alcanzando cotas de brutalidad e impunidad nunca vistas en muchas décadas.
Una opresión colonial que ha dado otro sangriento fruto: el 21 de abril, Aws al Naasan, un menor de 14 años, fue asesinado a sangre fría -de un disparo en la cabeza- por un soldado israelí cuando el niño salía por la puerta del instituto masculino de Mughayir, en la Cisjordania ocupada.
Las imágenes, grabadas desde el interior del instituto, han sido ampliamente difundidas por las redes. En ellas se ve a niños y profesores palestinos gritando aterrorizados mientras se agachan para ponerse a salvo de los disparos. Se escuchan más ráfragas mientras los amigos de Aws corren a su lado y tratan de sacar su cuerpo, dejando un rastro de sangre a lo largo del muro del instituto. Otro vídeo captó al atacante, un reservista con uniforme militar parcial, apuntando al instituto desde la ladera.
El atacante no se contentó con haber arrancado la vida de un niño. Poco después asesinó a otro hombre de 36 años, hermano de un profesor del centro educativo.
La localidad de Mughayir, con unos 3.000 habitantes, en las colinas al noreste de Ramalá (la capital administrativa de la Cisjordania ocupada), ha sido blanco de ataques repetidos en los pasados años. El padre de Aws, Hamdi al Naasan, fue asesinado en enero de 2019, con un disparo en la espalda mientras intentaba rescatar a un vecino herido.
En un clima de total impunidad para soldados y colonos israelíes, los estudiantes y las escuelas son ya un blanco recurrente de la violencia sionista. Pocas horas después del asesinato de Aws frente a su escuela de Mughayir, los colonos atacaron y demolieron una escuela para niños palestinos en una aldea situada a unos 40 kilómetros al norte.
Y pocos días antes, en el norte del valle del Jordán, los colonos utilizaron excavadoras para arrasar cuatro aulas, los baños y los dos patios de recreo de otra escuela. En la aldea de Umm al Jair, otro grupo de colonos cerraron con alambre de espino el camino que conduce al colegio.
El objetivo es claro, la hoja de ruta ya la hemos visto en Gaza. Hacer de la Cisjordania palestina un lugar inhabitable para sus legítimos pobladores, sin acceso a la sanidad, a la educación, al agua o a los servicios más básicos. «Presionar a nuestra comunidad para que abandone nuestra tierra, intimidarnos a través de nuestros hijos, dice Tariq Hathaleen, representante de la comunidad de Umm al Jair
Desde que Israel lanzó su guerra genocida contra Gaza tras los atentados del 7 de octubre de 2023, las fuerzas de ocupación israelíes y las milicias de colonos han asesinado a 1.062 palestinos en Cisjordania, de los cuales 231 son niños. Es un aumento del 500% respecto a las cifras anteriores al 7 de octubre.
Todo ello en un contexto donde el gobierno de Netanyahu, el más fanáticamente sionista de la historia de Israel, ha presentado con la total connivencia de la Casa Blanca de Trump sus planes para la anexión total de Cisjordania.
