Fracasa la ley para vender tierras sin límite al capital extranjero

Argentina da un bofetón a Milei: «¡La Patria no se vende!»

La fuerza de las protestas y el hondo malestar social con esta política extremadamente vendepatrias han obligado al gobierno Milei a recular

En medio de gigantescas movilizaciones y enfrentándose en violentos disturbios contra el aparato represivo, el pueblo argentino ha forzado en las calles el fracaso parlamentario de la llamada «Ley de Inviolavilidad de la Propiedad Privada» del ultraderechista presidente argentino, Javier Milei, que permitía eliminar los límites legales para vender grandes extensiones de territorio nacional a los grandes capitales foráneos, así como la desprotección de zonas incendiadas.

Quizá lo hayan visto en las redes. Durante su actuación ante miles de personas en su show en Buenos Aires, Rosalía tuvo que parar unos minutos para dejar que su público cantara a pleno pulmón una consigna que recorre ahora toda Argentina: “No se vende, la patria no se vende”. Ante esta expresión política de protesta colectiva y de defensa de la soberanía nacional, la catalana se vino arriba y agitó un pañuelo por encima de la cabeza, en señal de arenga.

Era una señal, una de tantas y tantas miles, del rechazo de la inmensa mayoría de la sociedad argentina a la propuesta que el Senado iba a debatir en menos de 48 horas: la Ley de la Inviolabilidad de la Propiedad Privada de Javier Milei, una iniciativa que incluía aumentar -prácticamente sin límite- el porcentaje de extranjeros que puede comprar tierras en el país sudamericano.

«El 5% de las tierras rurales del país, 13 millones de hectáreas -lo que equivale a la extensión de Inglaterra- está en manos de extranjeros, principalmente grandes corporaciones, concentrados mayoritariamente en zonas estratégicas del país, como áreas de frontera, la vera del río Paraná, nodos logísticos clave, regiones con potencial minero, territorios con cursos de agua en zonas frías, acuíferos de importancia estratégica y extensas áreas de bosques nativos», informa Nahuel Lag en el digital Huella del Sur.

La actual Ley de Tierras Rurales ya permite triplicar esa extensión hasta el 15% (40 millones de hectáreas, la extensión de Marruecos), pero el gobierno de Milei pretende triturar este techo a través del proyecto de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, para que los extranjeros no tengan ningún límite en la compra de hectáreas argentinas, favoreciendo a magnates y corporaciones internacionales, a cuya cabeza se encuentra, para sorpresa de nadie, los capitales de EEUU o de Israel.

El proyecto de Milei elimina las restricciones de compra en las tierras ribereñas de los ríos, en las zonas de alto valor estratégico, en las tierras de comunidades indígenas, y barre con cualquier traba medioambiental anterior. Significa un salto en la profundización del extractivismo y la entrega del territorio.

El carácter extremadamente vendepatrias de esta política ha removido profundos sentimientos en la conciencia colectiva de millones de argentinos, desatando intensas protestas en los últimos meses según el proyecto de Ley iba tomando cuerpo. Movilizaciones que inundaron las avenidas de Buenos Aires, concentrándose frente a las Cámaras de Diputados, donde fueron duramente reprimidas por los antidisturbios.

La fuerza de las protestas y la temperatura en contra de la opinión pública que el apoyo de los socios parlamentarios de Milei empezó a flaquear, lo que hizo que el gobierno ultra optara finalmente por eliminar la medida que daba dejaba sin límite el porcentaje y la cantidad de tierras que pueden comprar extranjeros, dejando los topes actuales (el 15%).