España, entre Washington y Berlí­n

Aprobada la intervención, se negocia nuestro saqueo

Washington no puede consentir que la brutalidad de la apisonadora germana extienda por media Europa "y menos en paí­ses de tanto peso como España o Italia" el grado de turbulencias sociales y la intensidad de las fracturas polí­ticas que se le ha creado en Grecia.

«Una semana diabólica» titulaba su editorial uno de los mayores diarios del paí­s este pasado domingo. Y no le falta razón al calificar así­ una semana donde hemos estado al borde de que se impusiera una intervención total sobre España. A lo largo de estos últimos siete dí­as se ha jugado una partida decisiva, que en lo principal no se ha desarrollado en Madrid sino en Berlí­n y Washington, y que todaví­a no está cerrada.

Frente a la extrema agresividad alemana que exigía una intervención total e inmediata, EEUU –en alianza con el FMI, París y Roma– ha impuesto, por el momento, su criterio: la intervención será parcial y formalmente se limitará a una parte del sistema financiero.


Las contradicciones aparecidas entre EEUU y Alemania sobre el diagnóstico y las recetas para el “caso España” son fruto de las distintas lógicas e intereses imperialistas de una y otra clase dominante. « La lógica de EEUU exige preservar el sistema de alianzas político-militares en que se basa su hegemonía «


Para Merkel, España y el resto de países de la periferia europea no ocupamos un papel central en su renovado proyecto de hegemonía sobre una Europa Central que va desde el Báltico hasta el norte de Italia, la clásica Mitteleuropa de los tratados geopolíticos germanos. Países, por tanto, sobre los que se puede y se debe aplicar mano de hierro, convertirlos en menos todavía que un protectorado colonial, sin soberanía ni capacidad de hacer frente al saqueo sistemático y total de sus fuentes de riqueza. Un camino seguro hacia el infierno de la ocupación, el empobrecimiento y la miseria que ya han empezado a recorrer en Grecia.


La lógica imperial de EEUU, sin embargo, exige preservar el sistema de alianzas político-militares en que se basa su hegemonía global. Y ello requiere modular política, económica y socialmente el grado de intervención y saqueo a que se somete a cada una de las provincias. Washington no puede consentir que la brutalidad de la apisonadora germana extienda por media Europa –y menos en países de tanto peso como España o Italia– el grado de turbulencias sociales y la intensidad de las fracturas políticas que se le ha creado en Grecia.


Se puede y se debe someter a España al nivel de degradación y saqueo preciso para recaudar los crecientes tributos que exigen las insaciables necesidades de un imperio en declive, pero hay que hacerlo dentro de ciertos límites y guardando determinadas formas. Límites y formas dirigidos a preservar un sistema diseñado por Washington durante la transición y controlado hasta ahora sin excesivos sobresaltos gracias a la ausencia del pueblo como actor dotado de voz propia en el escenario político. Lo que viene sucediendo en nuestro país prácticamente desde la batalla de la OTAN.