Convocadas movilizaciones unitarias en agosto y septiembre contra los recortes

¡Ahora es el momento! ¡Un frente amplio contra la intervención y el saqueo!

Lo que exige la ofensiva del FMI y Berlí­n es un frente amplio que una al 90% de la población. Sólo así­ podremos enfrentarnos con garantí­as de éxito al saqueo y la intervención.

Todos aplauden la irrupción del BCE, que ha dado un respiro a la prima de riesgo española cuando ésta se habí­a disparado a máximos históricos. «Estamos salvados», suspiran aliviados muchos. ¿Seguro? ¿Merkel y el BCE han pasado en horas de «supervillanos» a «salvadores» de España?

Lo que ha quedado meridianamente claro es quién y con qué objetivos controla las subidas y bajadas de la prima de riesgo. No son unos difusos “mercados financieros”. Tienen nombres y apellidos.


Ha bastado una intervención del presidente del BCE, Mario Draghi para que la prima de riesgo española bajara en horas casi cien puntos.


Berlín –o lo que es lo mismo el BCE– y  Washington –a través de las agencias de calificación y el FMI– son quienes tienen la llave de la prima de riesgo. Y la abren o la cierran en función de sus intereses.

Mientras los medios españoles celebraban la “ayuda” del BCE, el gobierno alemán dejaba claro que “los ajustes en España son insuficientes”. Y el diario francés Le Monde deslizaba que “para que se ponga en marcha este programa, Bruselas quiere (…) un grado de intervención mayor”.  «Este es el camino, unidad y movilización. Hay que preparar desde hoy mismo el éxito de estas movilizaciones. Es mucho lo que nos jugamos.»


Por su parte, el FMI, que prevé una recesión aún más dura tras el último paquete de recortes, propone como receta … una nueva subida del IVA para 2014.


Te digo que los recortes te llevan al desastre, pero te exijo recortes todavía más salvajes.


Más saqueo para el 90% de la población. Más intervención sobre el país. Esto es lo que esconde la “ayuda” de Berlín y Washington que algunos celebran.


Cuanto más aprietan, más dificultades se encuentran
¿Pero entonces no tenemos nada que hacer? ¿Washington y Berlín tienen el control de lo que ocurre en España y a nosotros sólo nos queda, como mucho, protestar sin muchas esperanzas?


Un solo hecho pulveriza por completo esta visión interesada. Según la última encuesta publicada este mismo fin de semana, el PP se ha desplomado desde que anunció el último paquete de recortes. Sólo en el mes de julio ha perdido nada menos que siete puntos. Se ha dejado 14,6 puntos desde las generales. Mientras que el PSOE no solo no aprovecha este desplome, sino que ahora sacaría cuatro puntos menos que el 20-N.


Y donde más baja el PP –se deja hasta 16 puntos- es entre sus propios votantes. Incluso los empresarios le dan la espalda. Después del subida del IVA, el porcentaje de quienes califican como buena la actuación del gobierno ha bajado desde el 68,7% al 39,9%.


El desplome sin precedentes del PP en las encuestas, unido a la persistente caída del PSOE, expresa el rechazo mayoritario al “bipartidismo de los recortes”.


No es solo una cuestión de aritmética electoral, detrás de las cifras está la extensión de la visión del PP y el PSOE como “ejecutores locales” del veneno recetado por el FMI y Berlín.


La presión del hegemonismo para que en España se aplique a rajatabla la “hoja de ruta” de los recortes, está desvelando las vergüenzas de Rajoy y Rubalcaba, sus principales herramientas políticas para imponer un severo control sobre España.


Como en el cuento, cada vez más gente ve que el rey, en realidad, está desnudo.


Y, sobre todo, como difundía una pancarta en las últimas movilizaciones, “Quien siembra indignación, recoge revolución”.


Las manifestaciones del 19-J han supuesto un salto cualitativo en la respuesta popular frente al saqueo y la intervención.


La conciencia de que estamos sufriendo un ataque masivo contra el 90% de la población, que exige la más amplia unidad, ha calado. Millones de personas lo han demostrado en la calle en las movilizaciones de los últimos días.


Creando, por primera vez, las condiciones para que pueda construirse un frente amplio que una al 90% de la población contra su avalancha de saqueo.


Con su voracidad, Washington y Berlín han abierto la caja de los truenos. Y, como Pandora, pueden haber desencadenado acontecimientos inesperados.


Si ellos “aprietan”, nosotros también
Las 32 condiciones del memorándum europeo son el nuevo “programa de gobierno” de Rajoy.


Pero quieren más. Y han abierto una segunda fase donde se avecinan nuevos tijeretazos en sanidad y educación en las comunidades autónomas. Recortes que tienen una única razón: deben pagar este año 15.838 millones a la gran banca extranjera y nacional


Y la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, ya ha anunciado que pretende que el Pacto de Toledo endurezca sustancialmente tanto la edad de jubilación, esta vez a los 70 años, como una nueva reducción de la cuantía de las pensiones.


Sabemos cuales son las intenciones del FMI y del BCE, de Berlín y Washington. Pero esta es una partida donde no solo juega uno. Si ellos “aprietan”, nosotros también. Y, si estamos unidos, tenemos fuerza suficiente. Lo hemos demostrado muchas veces.


La Cumbre Social convocada por CCOO y UGT es un buen ejemplo de cómo avanza la exigencia de unidad. Reunió a más de 150 organizaciones. Todos los sindicatos estuvieron presentes. Pero también la Copyme (Confederación de Pequeños y Medianos Empresarios). Y colectivos tan heterogéneos como las asociaciones de consumidores, el Foro Judicial Independiente, Ecologistas en Acción, la Unión de Actores, los sindicatos policiales o la Asociación de Futbolistas de España.


Todos unidos en una plataforma común que ha denunciado con rotundidad los recortes y se ha juramentado para “articular un movimiento pacífico capaz de canalizar el descontento”.


Y la unidad no va a quedarse en palabras. Durante todo el mes de agosto, se celebrarán concentraciones unitarias en las principales ciudades, ante edificios emblemáticos, coincidiendo con la celebración de los Consejos de Ministros.


El 15 de septiembre, Madrid será escenario de una gran manifestación, donde confluyan columnas llegadas desde todos los puntos de España.


Y, aunque no haya sido oficialmente convocada, todos dan por descontado que habrá una huelga general en octubre.


Este es el camino, unidad y movilización. Hay que preparar desde hoy mismo el éxito de estas movilizaciones. Es mucho lo que nos jugamos.


Unificación Comunista de España vamos a empeñar todo nuestro esfuerzo en ello. Lo hicimos en las manifestaciones del 19-J, organizando 47 bloques rojos contra el saqueo y la intervención en casi todas las provincias españolas.


Te llamamos a participar con nosotros en las concentraciones durante el mes de agosto, a preparar la marcha a Madrid el 15 de septiembre, y a asegurar el éxito de la Huelga General.


Para ampliar la unidad al máximo. Haciendo confluir, como sucedió el 19-J, al 15-M con los sindicatos. Y sin dejar fuera a ni uno solo de los sectores afectados por los recortes. Desde trabajadores a pymes o autónomos, desde la izquierda a la derecha.


Llevando la unidad a cada barrio, a cada centro de trabajo o estudio. Debe articularse desde la base, uniendo a organizaciones sociales, sindicatos, partidos y ciudadanos.


Lo que exige la ofensiva del FMI y Berlín es un frente amplio que una al 90% de la población. Sólo así podremos enfrentarnos con garantías de éxito al saqueo y la intervención. Y el 19-J ha sentado, por primera vez, las condiciones para avanzar por este camino.


Para señalar con rotundidad, frente a cualquier tentación por extraviar el blanco, a quienes nos imponen los recortes al 90%, al FMI y al BCE, a Berlín y a Washington. Ellos son los responsables de la vergonzosa intervención, y de un inacabable saqueo de nuestras riquezas que acabamos pagando todos.


Y para difundir que existe otra alternativa. Frente a la sumisión sin límites a los dictados de Bruselas o el FMI, la defensa de la soberanía nacional para decidir de forma autónoma nuestro destino. Frente al “no hay dinero” –intoxicación masiva para obligarnos a “tragar” con los recortes- un programa de redistribución de la riqueza que obligue a pagar más a los que más tienen.


¡Es mucho lo que nos jugamos!