Teresa Vicente, jurista en la UMU e impulsora de la ILP sobre el Mar Menor

“Además de abrir una nueva etapa en la protección del Mar Menor, la aprobación de la ILP demuestra el poder de la lucha ciudadana”

La aprobación de la ILP para dotar de personalidad jurídica al Mar Menor abre un nuevo horizonte para la protección medioambiental de la laguna. Pero además pone de manifiesto la enorme capacidad transformadora de la movilización ciudadana. Nos lo cuenta Teresa Vicente, jurista e impulsora de la ILP

Se ha conseguido. Todos los grupos, excepto Vox, han dicho sí a convertir en proposición de ley la iniciativa legislativa popular (ILP) que dota de «personalidad jurídica» al Mar Menor. Esta laguna litoral, una joya ecológica para los murcianos y para toda España, que por desgracia está al borde de la muerte, podrá contar desde ahora con muchos más mecanismos legales de protección

Hablamos de ello con Teresa Vicente Giménez, profesora de Filosofía del Derecho de la UMU e impulsora original de esta Iniciativa Legislativa Popular

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La Iniciativa Legislativa Popular se ha aprobado en el Congreso y pasará a ser Ley. El Mar Menor será el primer ecosistema de toda Europa con derechos propios, como si fuera una persona o una empresa. ¿Es así?

Esta aprobación por el Congreso hace que la ILP pase a proposición de Ley, que pasa a la Mesa del Congreso. Esta Mesa, como ya se ha solicitado por la mayoría de los grupos que han aprobado la ILP, la va a tramitar como urgente, lo que reduce a la mitad todos los plazos. Cuando salga la ley, cuyo contenido se tiene que discutir en una comisión ecológica del Congreso, se ha de emitir un informe que se ha de remitir al Parlamento y luego al Senado. Claro, se supone que como todas las fuerzas políticas -menos Vox- han dicho que sí a la ILP, no debe haber ningún problema en la tramitación y sería rápida.

Cuando esté la Ley y finalmente el Mar Menor tenga personalidad jurídica y derechos, entramos en una nueva etapa jurídica. Eso va a suponer que España se une a un movimiento internacional -que está dentro de un programa de Naciones Unidas, llamado «Armonía con la Naturaleza», en los que están todos los países que han reconocido derechos a sus ecosistemas. El 22 de abril es la Asamblea General de la ONU, que va tratar este programa y el problema del Mar Menor, y voy yo personalmente a la Asamblea a presentarlo, junto a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y un representante político murciano que nos ha ayudado muchísimo con la ILP municipal en Los Alcázares [una de las localidades a la orilla del Mar Menor, y más afectada por el desastre ecológico].

Teresa Vicente (centro), junto a otros impulsores de la ILP por el Mar Menor, en el claustro de la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia

Este logro nos abre un nuevo escenario, y que va a implicar profundos cambios en el ordenamiento jurídico en lo que se refiere a la protección medioambiental del Mar Menor. Yo lo comparo a cuando grupos que no tenían derechos porque no eran sujetos jurídicos -pensemos en las mujeres, los niños, las comunidades indígenas, las minorías étnicas o sexuales- pasaron a ser reconocidos como tales. Va a suponer profundos cambios, pero es que el Derecho se caracteriza por el cambio, tiene que amoldarse a cómo avanza la sociedad y dar respuesta a los problemas que surjan. Leyes como esta, que dan personalidad jurídica a los ecosistemas, permitirán afrontar en muchas mejores condiciones una de las mayores amenazas que tiene ante sí la humanidad, que no es otra que la destrucción del planeta, la conservación del medio ambiente en las condiciones en las que el hombre y los seres vivos necesitan para vivir.

El Mar Menor pasa a tener derechos subjetivos

Desde los años 70 nos hemos venido dando cuenta -a nivel científico, político y de la opinión pública- de que el planeta tiene un grave problema, y que el medio ambiente había sido considerado como un mero recurso para ser explotado lo más rápida y eficientemente posible, y no como una condición para la vida, para nuestra subsistencia y bienestar. Y año tras año vamos a peor. Yo este año he estado en la COP (Cumbre del Clima) y el diagnóstico de todos los paneles de expertos ha sido claro: si no cambia nada vamos directos al colapso. Ese es el diagnóstico desde el Acuerdo de París de 2015, y han pasado siete años. Entonces, lo del Mar Menor forma parte de este cambio que es imprescindible, es una lucha que forma parte de una lucha mucho más amplia y decisiva. Pero en esto, en dotar a un ecosistema de personalidad jurídica, somos los primeros de la UE, España se ha puesto a la cabeza de Europa.

¿Qué implica la “personalidad jurídica” para el Mar Menor desde el punto de vista de su protección medioambiental?

Bueno, pues este cambio significa que tenemos que pasar a tratar al Mar Menor como a un hermano, un hijo o una madre, como a alguien que está vivo. Y esto a nivel jurídico y a nivel político es un gran cambio.

Para entenderlo con pocas palabras, todos podemos entender lo indefensos que estaríamos si fuéramos una mujer o unos niños del s. XIX, o un pueblo indígena en el Salvaje Oeste. Estos colectivos estaban desprovistos de derechos. Cuando pasaron a tener derechos subjetivos todo empezó a cambiar.

Pues esto es lo que se va a producir al dotar de personalidad jurídica al Mar Menor. En todas las esferas, no sólo en las jurídicas, sino también en las políticas. Ya no se va a poder actuar contra el desastre medioambiental «a posteriori», cuando el daño ya esté hecho y sea difícilmente reparable, iniciando una vía penal difícil y larga contra los responsables… sino antes de que se produzca el daño, de forma preventiva y cautelar.

Esto empodera a la ciudadanía

Al pasar a tener la laguna derechos subjetivos, se acciona un deber prioritario para todas las administraciones públicas de proteger al Mar Menor, les obliga a la conservación, preservación y restauración de este ecosistema. Y si no se cumple ese deber por parte de esa administración, no sólo se puede acudir a la vía penal, sino a la vía administrativa. En fin, se activan todas las normas jurídicas de protección, pero ya con el poder de un sujeto jurídico, el Mar Menor como ecosistema, dotado de derechos subjetivos. El Mar Menor pasa a ser titular de una figura jurídica que es la más poderosa: los derechos subjetivos.

Este es un éxito colectivo, fruto del trabajo de miles y miles de personas que, de manera altruista y entregada, se han movilizado, en Murcia y en toda España, a recoger más de 600.000 firmas para la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) en tiempo récord. Y además, con las dificultades de una pandemia por en medio. ¿Cómo ha sido, cómo valora esta movilización ciudadana?

Una de las miles de mesas en las que la ciudadanía ha recogido 639.826 firmas, es decir, un 28% más del medio millón necesario para presentar una ILP

Lo valoro muy, muy positivamente. Porque esto, además de abrir una nueva etapa jurídica en la protección del Mar Menor, lo que hace es poner de manifiesto el poder de la participación ciudadana, lo importante que es la lucha y la movilización de la ciudadanía para crear marcos diferentes, para resolver conflictos sociales. Esto no solo pueden hacerlo el Gobierno o los diputados en el Parlamento, sino que también pueden hacerlo los ciudadanos. Las Iniciativas Legislativas Populares vienen de una norma constitucional. Es cierto que estos mecanismos son marginales, en el sentido de que se les pone muchas trabas y requisitos para que no ocurran o lo hagan muy raramente, pero el movimiento del Mar Menor, todas esas miles de personas que han luchado, han demostrado que con el ordenamiento jurídico en la mano, aunque sea una meta difícil, se puede conseguir.

Y esto me parece muy importante, porque empodera a la ciudadanía y a los movimientos sociales. Empodera a toda la gente que ha peleado por esto y que ahora se ha visto respaldada por sus representantes públicos, por los diputados, muchos de los cuales -ante un tema tan sensible para la ciudadanía murciana- han tenido que ceder. Esto empodera a una ciudadanía, murciana y del resto del país, que tiene una conciencia y una ética ecológica nueva, y que exige un nuevo modelo de justicia ecológica.

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ILP Mar Menor: historia de una victoria

P.M. Escanciano

Se aprueba la ILP para dotar de personalidad jurídica al Mar Menor, lográndose un hito en la historia de la defensa de la laguna y de los movimientos sociales en España

Éxito. Victoria. Triunfo histórico. No todos los días, una Iniciativa Legislativa Popular, levantada a pulso por el esfuerzo de miles de activistas en Murcia y en toda España, logra su objetivo: convertirse en una Ley que puede significar un antes y un después en la protección medioambiental del Mar Menor. Una conquista que -coincidiendo la misma jornada, el martes 5 de abril- de no haber sido eclipsada por la intervención del presidente ucraniano, Volodmyr Zelenski, en el Congreso, debería haber ocupado por derecho propio un lugar preferente en las portadas, las tertulias y los titulares de aquel día.

Todos los grupos políticos -a excepción de Vox, que alineándose con los grandes intereses de la agroindustria monopolista, votó en contra- aprobaron convertir en Ley una iniciativa que exige que el Mar Menor «tenga una carta de derechos que respete su ley ecológica y garantice sus legítimos derechos a vivir, a reparar el daño y a recuperarse», y que se «persiga y sancione a aquellas personas, empresas o entidades que agredan al ecosistema».

Un ejército de activistas se lanzaron recoger firmas

Hasta el propio Partido Popular -que, al llevar 27 años (desde 1995) gobernando en la Región de Murcia, es el máximo responsable del ecocidio del Mar Menor- ha tenido que ceder a la inmensa presión ciudadana y apoyar una norma que -implícitamente- censura su nefasta gestión ambiental.

El Mar Menor sigue en estado crítico, al borde de la muerte. No queda mucho tiempo antes de que el daño al que está sometido sea del todo irreversible. Pero sin embargo, se ha operado un cambio fundamental que puede significar el principio del fin de la destrucción de este ecosistema único, de una laguna litoral irremplazable tanto desde el punto de vista ambiental como económico y emocional para cientos de miles de murcianos. Con la aprobación de la Iniciativa Legislativa Popular, que pasa a ser proposición de Ley, dentro de muy poco el Mar Menor pasará a tener personalidad jurídica, y por tanto pasará a tener los mismos derechos que un ciudadano.

Una de las muchas y multitudinarias manifestaciones en defensa del Mar Menor que han tenido lugar en los últimos años en Murcia y Cartagena

Han tenido que pasar muchas cosas para que este ILP vea la luz. Han tenido que ocurrir décadas de agricultura intensiva, que han arrojado 300.000 toneladas de nitratos directamente a la laguna o al acuífero del Campo de Cartagena, que nutre al Mar Menor, causantes de la eutrofización que está matando el ecosistema. Han tenido que pasar dos décadas de informes y alarmas de cientos de científicos, sistemáticamente ignoradas por las administraciones públicas de la Región de Murcia. Han tenido que suceder episodios agudos de anoxia en las aguas de la laguna, con mortandades masivas de peces y otros animales en las orillas del Mar Menor, como las de octubre de 2019 frente a Los Alcázares, o las del pasado verano en las playas de La Manga.

Esta victoria es fruto de un gran esfuerzo colectivo

Pero también han pasado cosas extraordinarias e inauditas. Han pasado varias manifestaciones históricas, como la que el pasado 7 de octubre- y convocados por Pacto por el Mar Menor y SOS Mar Menor, junto a 185 organizaciones sociales, ambientales, vecinales y sindicales- reunió a más de 70.000 personas en la capital murciana.

Y ha ocurrido que un ejército de activistas, armados de ilusión y energía, se lanzaron a recoger el medio millón de firmas para poder llevar al Congreso una ILP para dotar de derechos al Mar Menor. El plazo corría cuando tuvieron que detenerse por el estallido de la pandemia y las restricciones de movilidad del Estado de Alarma. Pero este inconveniente no pudo con ellos: los impulsores de esta ILP -en Murcia y en cientos de ciudades de toda España- llegaron a recabar 639.826 firmas, es decir, un 28% más de lo necesario.

Firma a firma, en medio de las dificultades de la pandemia, la ciudadanía de Murcia y del resto de España ha logrado un hito histórico

La ILP del Mar Menor se ha ganado la simpatía y el apoyo de muchos más ciudadanos de los que han firmado. Por razones obvias, en la Región de Murcia la defensa de un Mar Menor, de un ecosistema que forma parte del paisaje emocional de cualquier murciano, maltratado y al borde de la muerte ha encontrado muchos miles de ciudadanos dispuestos a apoyar. Pero también en el resto del país o incluso más allá de nuestras fronteras.

Este es el aval, esta es la fuerza huracanada con la que la ILP ha llegado al Congreso, ganándose ya de antemano el apoyo de un amplísimo arco parlamentario que va de desde la extrema izquierda a la derecha.

Esta victoria, que ya lo es, es fruto de un gran esfuerzo colectivo, de un gran empuje ciudadano. No sólo es valiosa por lo que ha conseguido sino por cómo lo ha conseguido: uniendo y movilizando a mucha gente en torno a un objetivo justo. El Mar Menor, desde la UCI, nos ofrece una valiosa enseñanza al conjunto de movimientos ciudadanos y populares del conjunto de España.