La Roja

No solo fútbol...

La Selección no es una burbuja aislada de la sociedad, sino que refleja elementos que la recorren

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20-08-2012
La victoria de La Roja ha escrito la página más importante de la historia del fútbol. ¿Es un éxito aislado dentro de las potencialidades de nuestra sociedad?
La victoria de La Roja ha escrito la página más importante de la historia del fútbol. ¿Es un éxito aislado dentro de las potencialidades de nuestra sociedad?

Ya se dice que es un equipo superior al Brasil de Pelé. Y es que sean superiores en todos los aspectos, es que han desarrollado otra manera superior de jugar al fútbol. ¿En cuántos sectores de nuestra sociedad existen avances de esta hondura?. Depende del peso de la losa que se le haya echado encima. Como ocurre con nuestros científicos. Mientras profesionales españoles participan en algunas de las investigaciones más punteras del planta, rozando los límites del conocimiento humano, ese capital no le sirve al país, y mucho menos a los ciudadanos. Pero vayamos por partes.

Una cosmovisión

Si tomáramos el patio de un colegio como laboratorio, podríamos observar los diferentes resultados de emular a unos o a otros campeones. El estilo brasileño se apoyaba en un gigante, Pelé, y, al igual que la Italia de los 80, una complicada estrategia de pizarra. Y el mejor juego holandés, alemán, o inglés, se ha basado en la superioridad física. Así, en nuestro patio de colegio necesitaríamos buenos estrategas, portentosos jugadores, o niños muy crecidos para su edad que supieran presionar con otros métodos no estrictamente futbolísticos.

Pero no puede comprenderse el trabajo de la Selección sin pensar en ella de conjunto, es decir, en el entrenador, el director deportivo, el equipo médico, el entrenador de porteros, la cantera... y decenas de profesionales que durante tres décadas han trabajado por el fútbol español.

Los rivales se rompen la cabeza para desentrañar las claves, pero parece ser que, de momento, no comprenden que existe una completa cosmovisión del fútbol y sus valores detrás de los campeones. Y esto es lo que hace de su juego una escuela de la que deben aprender todos si no quieren ser arrojados al museo de la historia del fútbol. La Roja juega el fútbol más avanzado del planeta.

La cantera

No hace mucho hablaba Fernando Hierro en un programa de radio sobre el triunfo en la Eurocopa, aportando un elemento clave, las categorías inferiores. Según Hierro los actuales jugadores de la Selección están acostumbrados a ganar, siempre lo han hecho, y siempre ha sido con una profunda humildad y un hondo sentido de equipo. Cuando Hierro inició su andadura con la Selección, Luis Aragonés le encargó la dirección de las categoría inferiores. Nada más lejos de la desconsideración. El “sabio de Hortaleza” entendía que en ellas estaba la clave fundamental para construir una selección nacional campeona. No es que fueran ellos los que fabricaran, en exclusiva, esta selección, de lo contrario el papel de del Bosque tampoco se entendería. Heredaron una materia prima que colectivamente se había contribuido a extraer. Y cuando decimos colectivamente debemos incluir a las anteriores generaciones de futbolistas, que se han convertido en entrenadores o en gestores de nuestro fútbol.

Hablamos de varias generaciones de deportista y profesionales que, por diferentes factores, se han convertido en vanguardia, y que, por las características del fútbol (y del deporte en general) han podido despuntar colectivamente y al servicio del país. La Selección no es una burbuja aislada de la sociedad, sino que refleja elementos que la recorren.

Un buen ejemplo es aquel mensaje de twitter que comparaba la victoria de la Selección sobre Francia, con los datos económicos galos, para preguntarse ¿quién gana a quién?. Cambiemos la pregunta, ¿quién hace que ganemos en un lado y seamos sojuzgados en el otro?