Historia del Estado de Israel

El sheriff de Oriente Medio (1)

No se puede entender la existencia del Estado de Israel sin partir de la intervención de EEUU por tener un gendarme en la zona de mayor importancia estratégica del mundo

0
0 votos
11-01-2009
Publicidad
Fue Eisenhower el primero que denominó a Oriente Medio como "el área de mayor importancia estratégica del Mundo". No se puede entender la existencia del Estado de Israel -ahora que han pasado 60 años desde su creación- sin partir de su colocación en el tablero mundial, y de su papel -absolutamente estratégico para el hegemonismo norteamericano- de gendarme de sus intereses en el Medio Oriente. A continuación, iniciamos un serial donde iremos haciendo un repaso a la Historia del Estado de Israel, época a época, y su relación con el marco internacional y los intereses, en cada momento histórico, de la superpotencia norteamericana. Fue Eisenhower el primero que denominó a Oriente Medio como "el área de mayor importancia estratégica del Mundo". No se puede entender la existencia del Estado de Israel -ahora que han pasado 60 años desde su creación- sin partir de su colocación en el tablero mundial, y de su papel -absolutamente estratégico para el hegemonismo norteamericano- de gendarme de sus intereses en el Medio Oriente. A continuación, iniciamos un serial donde iremos haciendo un repaso a la Historia del Estado de Israel, época a época, y su relación con el marco internacional y los intereses, en cada momento histórico, de la superpotencia norteamericana.
1. Antecedentes: El sionismo y la intervención de las potencias
Es un hecho histórico innegable la existencia de un pueblo judío, una diáspora de comunidades hebreas que han conservado durante miles de años una serie de tradiciones religiosas y culturales, y en cuyo seno han nacido algunos de los mayores genios de la humanidad. Un pueblo sometido en numerosos momentos históricos a persecuciones y éxodos masivos. Sin embargo esto no explica en absoluto la aparición del Movimiento Sionista a finales del siglo XIX.
 
Paradójicamente, el sionismo de Theodor Herzl tiene su raíz histórica e ideológica en el nacionalismo étnico alemán, la misma raíz que también dará lugar al nazismo. El nacionalismo étnico alemán define la nación en términos de etnicidad -la existencia de un volkgeist (espíritu del pueblo), de una esencia eterna e inmutable de cada pueblo, raza o etnia, que reside en su lengua y su folklore- y de la necesidad de esa etnia de dotarse de un Estado. Este concepto, desarrollado por la burguesía alemana a mediados del s. XIX como banderín de enganche ideológico para unificar todos los territorios de habla germánica, es antagónico al nacionalismo de la burguesía francesa revolucionaria que tomó la Bastilla en 1789 –que concebía la nación como un conjunto de ciudadanos libres e iguales, en derechos y deberes-
 
El sionismo propugna que los judíos son un grupo nacional, y que por lo tanto, su misión es volver a la tierra prometida y fundar un Estado Judío. Estas posiciones eran no sólo minoritarias, sino incluso sacrílegas para los judíos ortodoxos de finales del XIX; consideraban la idea del retorno a Israel antes de la llegada del Mesías como contraria a las escrituras. Y otros concebían al judaísmo como un concepto puramente religioso, sin ninguna connotación racial ni étnica.
 
El primer congreso sionista de 1897 toma la resolución de buscar el padrinazgo de las principales potencias para logra una patria judía en Palestina. Es Londres, la potencia dominante entonces, quien empieza a considerar los beneficios de tal proyecto. Tras la Primera Guerra Mundial, Palestina queda bajo jurisdicción británica, y tanto Inglaterra -con la Declaración Balfour- como EEUU empiezan a favorecer la emigración semita a la zona, donde ya existía desde antaño una numerosa comunidad hebrea, que durante el XIX había ido creciendo, hasta alcanzar en ciudades como Jerusalén la mayoría de la población.
 
La inmigración judía creció durante los años 20, acelerándose en los años 30 tras el ascenso de los fascismos y la ola de antisemitismo en Europa. Aunque los judíos seguían siendo minoría respecto a la población árabe, la oleada migratoria fue tan masiva que Inglaterra tuvo que restringirla en 1939, cerrando las puertas incluso a los que escapaban del holocausto nazi, temiendo que sus relaciones con los árabes se deterioraran.
 
Tras la Segunda Guerra Mundial, Inglaterra anuncia su retirada de Palestina. Y es entonces cuando el presidente Truman, apoyado por el influyente lobbie judío norteamericano, decide que ha llegado el momento para que la recién nacida superpotencia clave sus garras en la zona.
 
Frente al inmovilismo tradicional y las estructuras semifeudales de la sociedad árabe, el Yishuv, la comunidad hebrea, era una sociedad moderna, técnicamente avanzada, que recibía importantes subsidios financieros de los judíos de la diáspora. Y por tanto fácilmente intervenible y cooptable para la órbita de la superpotencia.
 
El nacimiento del Estado de Israel es pues inseparable del nuevo papel de la superpotencia norteamericana y del nuevo marco que va a surgir inmediatamente después de II Guerra Mundial: La Guerra Fría. Washington necesita perentoriamente un estado gendarme en “el área de mayor importancia estratégica del Mundo” -como después la definirá Eisenhower-, que cierre el paso a la influencia soviética.
 
En la siguiente entrega veremos los acontecimientos que se desencadenaron con el nacimiento del Estado de Israel
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad