Televisión

Los viernes en pantalla habla la gente

Ayer, en el horario de máxima audiencia de los viernes, la omnipresente crisis dejó de ser interpretada por analistas, y cedió el protagonismo a los que la sufren con más dureza.

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10-01-2009
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Cuatro apuesta primero por su programa de teaching "Ajuste de cuentas". Un economista se desplaza a casa de una familia con problemas financieros, y elabora un plan mensual para solucionarlos con sencillas medidas. Todo explicado de forma totalmente clara. Le sigue el fenómeno de "Callejeros", elaborados reportajes a pie de calle en los que los reporteros se juegan en ocasiones la integridad fí­sica para mostrarnos desde dentro distintas problemáticas sociales. Cuatro apuesta primero por su programa de teaching "Ajuste de cuentas". Un economista se desplaza a casa de una familia con problemas financieros, y elabora un plan mensual para solucionarlos con sencillas medidas. Todo explicado de forma totalmente clara. Le sigue el fenómeno de "Callejeros", elaborados reportajes a pie de calle en los que los reporteros se juegan en ocasiones la integridad fí­sica para mostrarnos desde dentro distintas problemáticas sociales.
Ayer le tocó el turno a la crisis. En primer lugar nos ofrecieron un reportaje sobre la cuesta de Enero. Múltiples testimonios recogidos en centros de trabajo, estaciones suburbanas, barrios populares, etc.  El segundo reportaje lo protagonizaba el problema del paro. De nuevo testimonios variados de personas que están actualmente perdiendo el empleo, que demostraban la entereza que transmite la gente normal ante las dificultades. Todo esto en horario de prime-time del fin de semana.
 
Los programas de tele-realidad de este tipo proliferan en todas las cadenas. En diferentes formatos, asistimos a un nuevo modelo de tele-realidad que ya no nos habla de la “gente de a pie” de forma frívola, sino que pone el objetivo de la cámara al servicio de los héroes anónimos con los que nos cruzamos cada día en nuestro barrio. Bomberos y médicos salvando vidas “en directo”, señoras haciendo “malabarismos” con la cesta de la compra, pescadores subastando de madrugada su mercancía en la lonja, y un sinfín de ejemplos cotidianos de superación.
 
Las vidas anónimas consiguen mantener al espectador atento frente al televisor. Pero este tipo de tele-realidad no sólo constituye una oferta altamente interesante para los espectadores, sino que da voz a las personas que normalmente viven silenciadas.
 
Un nuevo éxito de los formatos de tele-realidad que tan criticados han sido en ocasiones, pero que hoy por hoy constituyen una seria alternativa a la superficialidad que en a veces se adueña de las parrillas televisivas. Porque, ¿qué  puede resultar más interesante para la gente que las propias vidas de sus semejantes?
 
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