Bajan los pisos, baja el eurí­bor… pero seguimos cada vez más hipotecados

La banca nunca pierde

La anunciada bajada de los tipo de interés que se aplica a las hipotecas, pueden compensarla los bancos y cajas aumentando las tasas a base de prácticas abusivas a la hora de firmar una hipoteca.

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10-01-2009
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Parece evidente a estas alturas que la bajada de los precios de la vivienda y la de los tipos de interés deberí­a ser una buena noticia para los posibles compradores de una vivienda durante el próximo año. Sin embargo, esas bajadas, que, según todas las previsiones, se acentuarán durante 2009, no las vamos a notar debido a la impunidad con que la banca puede, legal o ilegalmente, imponer abusos. Parece evidente a estas alturas que la bajada de los precios de la vivienda y la de los tipos de interés deberí­a ser una buena noticia para los posibles compradores de una vivienda durante el próximo año. Sin embargo, esas bajadas, que, según todas las previsiones, se acentuarán durante 2009, no las vamos a notar debido a la impunidad con que la banca puede, legal o ilegalmente, imponer abusos.
La paradoja que puede darse durante el periodo que llega hasta 2010 es que, debido a las posibles fluctuaciones del precio de la vivienda y los tipos de interés, el precio de la hipoteca supere al de la vivienda. Es decir, que puede darse la situación en la que un comprador haya adquirido una vivienda a un determinado tipo de interés. Que, en el último periodo, la evolución de esos tipos le hayan llevado a aumentar considerablemente, las mensualidades de la hipoteca y que, llegado el caso en que no pueda hacer frente al pago, opte por vender la vivienda para liberar el préstamo. En determinadas condiciones, puede encontrarse con la situación de que su vivienda en el mercado, suponiendo que encuentre quien se la pague, valga menos de lo que debe al banco según la última revisión de tipos.
Por tanto, si aparentemente las previsiones son buenas noticias para los posibles compradores de una vivienda en 2009, la realidad es otra. Las condiciones del lobby inmobiliario y su relación con la banca han hecho endurecer las condiciones de contratación de los préstamos hipotecarios. Por otra parte, las entidades que conceden los préstamos, han incluido una serie de cláusulas y condiciones previas a la firma de la hipoteca que reflejan prácticas de dudosa legalidad cuando no claramente abusivas.
            En este sentido, la Profesora María Martínez, Titular de Derecho Civil de la Universidad de Zaragoza, ha publicado un estudio editado por la Unión de Consumidores de España (http://www.uniondeconsumidores.info/uploads/ESTUDIO%20VIVIENDA%20LIBRE%202%20T.pdf ) sobre estas prácticas.
Martínez, en declaraciones a DVd (deverdaddigital), reconoce que los datos que aporta el estudio, reflejan algunas de estas prácticas, pero admite haber tenido “grandes dificultades para su elaboración” porque las entidades bancarias y las aseguradoras no quieren hacerlos públicos. En este análisis, tanto María Martínez, como Carmen Muñoz García, Profesora Doctora de Derecho Civil de la Universidad Complutense de Madrid, que ha participado en su elaboración destacan algunas de las prácticas a las que se tienen que enfrentar los usuarios que quieren adquirir una vivienda.
En resumen, los abusos acaban generando un aumento de la mensualidad y no siempre, todos los conceptos que forman parte de esa mensualidad, están justificados.
En el estudio se han detectado elementos que van desde la misma tramitación del contrato (notarios, abogados, etc.) que no siempre deben ir a cargo del comprador y que, sin embargo, suelen incluirse en el precio final; hasta la imposición de contratos de seguros no obligatorios, pero incluidos por las entidades bancarias, como condición para la concesión del préstamo. Esta práctica, que Martínez califica como un “completo despropósito” es ilegal y acumula numerosas denuncias y quejas por parte de los usuarios.
Este tipo de condiciones que se incluyen en los contratos pueden llegar a doblar el precio de una hipoteca y el estudio recomienda su revisión y, llegado el caso, su denuncia.
 
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