TEXTOS FUNDAMENTALES DEL MARXISMO: MATERIALISMO Y EMPIROCRITICISMO (I)

Materialismo y empirocriticismo

Las ideas de Engels se han quedado "anticuadas", el materialismo se da por refutado por nuestros valientes paladines. Es el revisionismo filosófico tí­pico, que ha abjurado del marxismo

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15-12-2009
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Toda una serie de escritores que pretenden ser marxistas han emprendido en nuestro paí­s, en el año que corre, una verdadera campaña contra la filosofí­a del marxismo. En menos de medio año han visto la luz cuatro libros, consagrados fundamental y casi exclusivamente a atacar el materialismo dialéctico. Todos estos individuos no pueden ignorar que Marx y Engels, decenas de veces, dieron a sus concepciones filosóficas el nombre de materialismo dialéctico. Y todos estos individuos, unidos -- a pesar de las profundas diferencias que hay entre sus ideas polí­ticas-- por su hostilidad al materialismo dialéctico, pretenden, al mismo tiempo, hacerse pasar en filosofí­a ¡por marxistas! La dialéctica de Engels es un "misticismo", dice Berman. Las ideas de Engels se han quedado "anticuadas", exclama Basárov de pasada, como algo que no necesita demostración; el materialismo se da por refutado por nuestros valientes paladines, quienes se remiten orgullosamente a la "moderna teorí­a del conocimiento", a la "noví­sima filosofí­a" (o al "noví­simo positivismo"), a la "filosofí­a de las modernas ciencias naturales" e incluso a la "filosofí­a de las ciencias naturales del siglo XX". (….) Es un verdadero "alzamiento sumiso", según la justa expresión de un marxista. Es el revisionismo filosófico tí­pico, pues los revisionistas son los únicos que han adquirido un triste renombre por haber abjurado de las concepciones fundamentales del marxismo.
 "Los "no ví­simos" machistas [que se hací­an pasar por marxistas para atacar los pilares del materialismo dialéctico] no han aducido contra los materialistas ni un solo argumento, literalmente ni uno solo, que no se pueda encontrar en el obispo Berkeley". (V. I. Lenin). Foto: Retrato del George Berkeley, obispo y paladí­n del empirismo a principios del siglo XVIII
"Los "no ví­simos" machistas [que se hací­an pasar por marxistas para atacar los pilares del materialismo dialéctico] no han aducido contra los materialistas ni un solo argumento, literalmente ni uno solo, que no se pueda encontrar en el obispo Berkeley". (V. I. Lenin). Foto: Retrato del George Berkeley, obispo y paladí­n del empirismo a principios del siglo XVIII
Toda una serie de escritores que pretenden ser marxistas han emprendido en nuestro paí­s, en el año que corre, una verdadera campaña contra la filosofí­a del marxismo. En menos de medio año han visto la luz cuatro libros, consagrados fundamental y casi exclusivamente a atacar el materialismo dialéctico. Todos estos individuos no pueden ignorar que Marx y Engels, decenas de veces, dieron a sus concepciones filosóficas el nombre de materialismo dialéctico. Y todos estos individuos, unidos -- a pesar de las profundas diferencias que hay entre sus ideas polí­ticas-- por su hostilidad al materialismo dialéctico, pretenden, al mismo tiempo, hacerse pasar en filosofí­a ¡por marxistas! La dialéctica de Engels es un "misticismo", dice Berman. Las ideas de Engels se han quedado "anticuadas", exclama Basárov de pasada, como algo que no necesita demostración; el materialismo se da por refutado por nuestros valientes paladines, quienes se remiten orgullosamente a la "moderna teorí­a del conocimiento", a la "noví­sima filosofí­a" (o al "noví­simo positivismo"), a la "filosofí­a de las modernas ciencias naturales" e incluso a la "filosofí­a de las ciencias naturales del siglo XX". (….) Es un verdadero "alzamiento sumiso", según la justa expresión de un marxista. Es el revisionismo filosófico tí­pico, pues los revisionistas son los únicos que han adquirido un triste renombre por haber abjurado de las concepciones fundamentales del marxismo.
A MANERA DE INTRODUCCION
COMO REFUTABAN EL MATERIALISMO CIERTOS
"MARXISTAS" EN 1908 Y COMO LO REFUTABAN
CIERTOS IDEALISTAS EN 1710
Todo aquel que esté aunque sea algo familiarizado con la literatura filosófica, debe saber que difícilmente se encontrará un solo profesor contemporáneo de filosofía (y de teología) que no se dedique, de manera directa o indirecta, a refutar el materialismo. Centenares y miles de veces se ha proclamado al materialismo refutado, y hoy se le continúa refutando por centésima y milésima vez. Nuestros revisionistas se dedican todos ellos a impugnar el materialismo (…) y, además, aparentan refutar el materialismo desde el punto de vista del "novísimo" y "contemporáneo" positivismo, de las ciencias naturales, etc. (…)
 
Los materialistas, se nos dice, reconocen algo que es impensable e incognoscible: la "cosa en sí", la materia "fuera de la experiencia", fuera de nuestro conocimiento. Caen en un verdadero misticismo, admitiendo que hay algo existente más allá, algo que trasciende los límites de la "experiencia" y del conocimiento. Cuando dicen que la materia, obrando sobre los órganos de nuestros sentidos, suscita las sensaciones, los materialistas toman como base "lo desconocido", la nada, pues ellos mismos declaran a nuestros sentidos como la única fuente del conocimiento. Los materialistas caen en el "kantismo" (Plejánov, al admitir la existencia de las "cosas en sí", es decir, de cosas existentes fuera de nuestra conciencia), "doblan" el mundo, predican el "dualismo", puesto que, más allá de los fenómenos, admiten además la cosa en sí; tras los datos directos de los sentidos admiten algo más, un fetiche, un "ídolo", un absoluto, una fuente de "metafísica", un "alter ego" de la religión ("la sagrada materia", como dice Basárov). (…)

A fin de comprobar si estos argumentos son nuevos y si verdaderamente van dirigidos sólo contra un materialista ruso "que ha caído en el kantismo", aportaremos unas citas detalladas de la obra de un antiguo idealista, George Berkeley.
La obra del obispo George Berkeley, editada en 171O bajo el título de
Tratado de los principios del conocimiento humano, empieza con el siguiente razonamiento: "Para todo el que examine los objetos del conocimiento humano, es evidente que representan, bien ideas efectivamente impresas en los sentidos, bien ideas percibidas al observar las emociones y los actos de la mente, o bien, por último, ideas formadas con ayuda de la memoria y de la imaginación. . . Por medio de la vista me formo las ideas sobre la luz y los colores, sobre sus diferentes gradaciones y variedades. Por medio del tacto percibo lo duro y lo blando, lo caliente y lo frío, el movimiento y la resistencia. . . El olfato me da los olores; el gusto, la sensación del sabor; el oído, los sonidos . . .

Puesto que varias de estas ideas se observan unidas unas a otras, se les da un nombre común y se las considera como una cosa. Se observa, por ejemplo, la combinación de un determinado color, sabor, olor, forma, consistencia, y se reconoce este conjunto como una cosa y se le designa con la palabra
manzana ; otros conjuntos de ideas forman una piedra, un árbol, un libro y demás cosas sensibles...".

Tal es el contenido del primer parágrafo de la obra de Berkeley. Necesitamos retener en la memoria que el autor toma como base de su filosofía "lo duro, lo blando, lo caliente, lo frío, los colores, los sabores, los olores", etc. Para Berkeley las cosas son "conjuntos de ideas", y por ideas entiende precisamente las cualidades o sensaciones antes enumeradas, por ejemplo, y no pensamientos abstractos. (…)

Berkeley dice más adelante que aparte de estas "ideas u objetos del conocimiento" existe aquello que las percibe: "la mente, el espíritu, el alma o el
yo". De suyo se comprende -- concluye el filósofo -- que las "ideas" no pueden existir fuera de la mente que las percibe. Para convencerse de esto, basta analizar el sentido de la palabra: existir. "Cuando digo que la mesa sobre la que escribo existe, esto quiere decir que la veo y la siento; y si yo saliese de mi habitación, seguiría diciendo que la mesa existe, comprendiendo por esto que podría percibirla si yo estuviese en mi habitación". . . Así habla Berkeley y aquí es donde empieza la polémica con los que califica de materialistas. Para mí es perfectamente incomprensible -- dice -- cómo puede hablarse de la existencia absoluta de las cosas sin relacionarlas con alguien que las perciba. Existir significa ser percibido (their, es decir, de las cosas, esse is percipi , máxima de Berkeley, citada en los manuales de historia de la Filosofía.) "A la verdad, prevalece entre las gentes por extraño modo la opinión de que las casas, las montañas, los ríos, en una palabra, los objetos sensibles tienen una existencia, natural o real, distinta de la que tienen en la mente que las percibe". Esta opinión es una "contradicción manifiesta", dice Berkeley. "Pues ¿qué son dichos objetos sino las cosas que percibimos por medio de los sentidos? ¿Y qué percibimos nosotros más que nuestras propias ideas o sensaciones (ideas or sensations) ¿Y no es sencillamente absurdo creer que puedan existir ideas o sensaciones, o combinaciones de ideas y de sensaciones, sin haber sido percibidas?"

Berkeley reemplaza ahora la expresión "colecciones de ideas" por la expresión, que para él es equivalente, de
combinaciones de sensaciones, acusando a los materialistas de tener una "absurda" tendencia a ir todavía más lejos, a buscar un origen para este complejo. . . , es decir, para esta combinación de sensaciones. Se acusa a los materialistas de afanarse en una abstracción, porque separar la sensación del objeto, en opinión de Berkeley, es una abstracción vacía. "En verdad, el objeto y la sensación no son más que una sola y misma cosa y no pueden por eso ser abstraídos el uno de la otra”. (…)

Los "argumentos" de Basárov contra Plejánov en cuanto a si pueden existir las cosas fuera de nosotros al margen de la acción que ejercen sobre nosotros, no se diferencian en nada, como ve el lector, de los argumentos aducidos por Berkeley contra unos materialistas que se abstiene de nombrar. Berkeley considera la idea de la existencia "de la materia o sustancia corpórea" como una "contradicción", como un "absurdo" tal, que no vale la pena perder el tiempo en rebatirla. "Pero -- dice él -- en vista de que la doctrina sobre la existencia de la materia, al parecer, ha arraigado tan profundamente en las mentes de los filósofos y acarrea tantas conclusiones funestas, prefiero parecer prolijo y machacón antes de omitir nada que pueda desenmascarar y desarraigar por completo este prejuicio". (...)
Negando la existencia "absoluta" de los objetos, o sea la existencia de las cosas fuera del conocimiento humano, Berkeley expone directamente las concepciones de sus enemigos de forma que hace ver como si admitiesen la "cosa en sí". Berkeley escribe en cursiva que esta opinión que él refuta reconoce "
la existencia absoluta de objetos sensibles en sí o fuera de la mente ". Las dos lineas fundamentales de las concepciones filosóficas quedan aquí consignadas con la franqueza, la claridad y la precisión que distingue a los filósofos clásicos de los inventores de "nuevos" sistemas en nuestro tiempo. El materialismo: reconocimiento de los "objetos en sí" o fuera de la mente; las ideas y las sensaciones son copias o reflejos de estos objetos. La doctrina opuesta (el idealismo): los objetos no existen "fuera de la mente"; los objetos son "combinaciones de sensaciones".

Esto fue escrito en 171O, es decir, catorce años antes del nacimiento de Immanuel Kant; ¡y nuestros machistas -- basándose en una filosofía que juzgan "novísima" -- descubren que el reconocimiento de las "cosas en sí" es resultado de la contaminación o de la perversión del materialismo por el kantismo! (…)

Berkeley afirma de manera bien terminante que la materia es "nonentity" (sustancia inexistente), que la materia es nada. "Podéis -- ironiza Berkeley a cuenta de los materialistas --, si esto os place, emplear la palabra 'materia' en el mismo sentido en que otros emplean la palabra 'nada'". Al principio -- dice Berkeley -- se creyó que los colores, olores, etc. "existen realmente"; más tarde renuncióse a tal concepción y se reconoció que existen sólo en dependencia de nuestras sensaciones. Pero esta eliminación de los viejos conceptos erróneos no se ha llevado hasta su fin: queda la noción de "sustancia": el mismo "prejuicio" definitivamente desenmascarado por el obispo Berkeley ¡en 1710! En 1908 se ven entre nosotros graciosos que creen seriamente en las afirmaciones de Avenarius, Petzoldt, Mach y Cía., de que sólo el "novísimo positivismo" y las "novisimas ciencias naturales" han logrado eliminar estos conceptos "metafisicos". (...)

Esta misma fuente engendra, como lo descubrió Berkeley en 1710 y como lo ha vuelto a descubrir Bogdánov en 1908, la fe en los fetiches e ídolos. "La existencia de la materia -- dice Berkeley -- o de los cuerpos no perceptibles, no ha sido solamente el principal punto de apoyo de los ateístas y fatalistas; la idolatria en todas sus diversas formas también reposa sobre este principio".

Ya hemos llegado a las "funestas" conclusiones de la "absurda" doctrina de la existencia del mundo exterior, que obligaron al obispo Berkeley no sólo a refutar teóricamente esta doctrina, sino a perseguir con ardor como a enemigos a todos sus adeptos "Todas las construcciones impías del ateísmo y de la negación de la religión han sido erigidas -- dice -- sobre la doctrina de la materia o de la sustancia corpórea. . . “. (…)

¡El obispo Berkeley razonaba de una forma franca, de una forma simplona! En nuestro tiempo, esas mismas ideas sobre lo "económico" que sería eliminar la "materia" de la filosofía, se presentan bajo una forma mucho más artificiosa y embrollada por el empleo de una terminología "nueva", destinada a hacerlas aparecer ante las gentes ingenuas ¡como una filosofía "novísima"! (…)
 
Limitémonos de momento a esta sola conclusión: los "no vísimos" machistas no han aducido contra los materialistas ni un solo argumento, literalmente ni uno solo, que no se pueda encontrar en el obispo Berkeley.

 

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COMENTARIOS

Maonesa (invitado) 24-02-2017 18:26

Mi libro favorito de Lenin.


vietcong (invitado) 04-02-2017 11:53

Mira,ésto de "materialismo" de Bueno,está muy bien:"La palabra materialismo es lo que más ha asustado. Por materialismo la gente entiende corporeísmo, el del marxismo propiamente, que lo real son los cuerpos; y es una cosa tan grosera que a cualquiera le espanta. Pero el materialismo no es corporeísmo. La materia no es una sustancia única, que es la tesis de los presocráticos y la de Marx, sino que tiene géneros distintos, y concretamente tres géneros: M1, M2 y M3. M1 es la materia física. M2 es la materia psicológica, el ánimo, la psique, y luego está M3: por ejemplo, la distancia entre dos cuerpos es también material, pero no corpórea. Materialismo es pluralismo, pero sin continuidad entre las partes de la materia. Lo esencial es la discontinuidad, que fue el gran descubrimiento de Platón cuando habló de lasymploké. Si todo estuviera ligado con todo (continuidad) sería imposible el conocimiento. «Todo está en todo» es la máxima del racionalismo para muchos, pero entonces no podríamos conocer nada. El principio de symploké implica que si todo estuviese desconectado de todo sería el caos. Platón dice que por tanto hace falta un principio según el cual no todo está ligado con todo o todo separado con todo. Nuestro materialismo es una forma de platonismo. Symploké, en una imagen, es el batallón de hoplitas cuando luchan con espadas y se entrelazan. Ese entrelazamiento."


vietcong (invitado) 04-02-2017 11:46

Bueno,también se puede ser "ateo católico",como Gustavo Bueno --> https://infovaticana.com/blogs/cigona/gustavo-bueno-el-ateo-catolico/


vietcong (invitado) 04-02-2017 10:49

Hala,y de regalito,la película "Constantine",basada en los cómics de "Hellblazer",muy buena --> https://www.youtube.com/watch?v=2JDMzc6kd6g


vietcong (invitado) 04-02-2017 10:39

Complejo artículo,pardiez.No sé si soy el más adecuado para hablar de "materialismo",puesto que soy Católico,pero creo que existe un Dios que ha creado la materia -algo bueno,puesto que la ha creado Dios,no como el viejo debate teológico,entre materia o no materia,donde la materia es mala,creada por Satán- y ésta materia tiene sus própias leyes de desarrollo y conocimiento y donde los seres humanos funcionamos a nuestro libre albedrío,como decía la Virgen de Fátima:"los hombres son libres de "pecar".Un universo material el cual es perfectamente cognoscible por la ciencia.Como bien dicen las tesis del materialismo: "todo lo que existe es materia",por tanto "es conocible....y transformable".Muy buen artículo de Lenin