Superados los tres millones de parados

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Cada dí­a transcurrido durante el pasado año, 2700 trabajadores han sido arrojados al abismo del paro. En cada una de las horas de 2008, 113 trabajadores perdí­an su empleo.

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09-01-2009
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Cada dí­a transcurrido durante el pasado año, 2700 trabajadores han sido arrojados al abismo del paro. En cada una de las horas de 2008, 113 trabajadores perdí­an su empleo. Mientras esto sucedí­a, el Banco de Santander alcanzaba la cifra de 10.000 millones de euros de benficio, Telefónica se convertí­a en el primer operador de telecomunicaciones de Europa. Y Zapatero aprobaba un plan de rescate bancario, pagado con dinero público, que asciende a 250.000 millones de euros, una cifra catorce veces superior al total de prestaciones sociales que reciben los 3.128.963 parados. La contraposición entre estas dos realidades define lo que ha sucedido en España en los últimos años.
 Trabajadores de Altadis contra el cierre de la planta (EFE)
Trabajadores de Altadis contra el cierre de la planta (EFE)
Cada dí­a transcurrido durante el pasado año, 2700 trabajadores han sido arrojados al abismo del paro. En cada una de las horas de 2008, 113 trabajadores perdí­an su empleo. Mientras esto sucedí­a, el Banco de Santander alcanzaba la cifra de 10.000 millones de euros de benficio, Telefónica se convertí­a en el primer operador de telecomunicaciones de Europa. Y Zapatero aprobaba un plan de rescate bancario, pagado con dinero público, que asciende a 250.000 millones de euros, una cifra catorce veces superior al total de prestaciones sociales que reciben los 3.128.963 parados. La contraposición entre estas dos realidades define lo que ha sucedido en España en los últimos años.
Pero el futuro puede ser todavía peor. La mitad del millón de nuevos parados generados durante 2008, han perdido su empleo en los últimos tres meses, a un ritmo de 5.500 diarios.
Los 999.416 nuevos parados de 2008 casi triplican el desempleo generado en 1993, año en que culminó el brutal ajuste a que condujo la reconversión industrial exigida a España por las principales burguesías europeas, y que provocó tres huelgas generales.
Si aquellos años han quedado grabados en la memoria colectiva anudados al fantasma del paro, el modelo económico impuesto por bancos y monopolios, y ejecutado por el gobierno de Zapatero, amenaza con un ajuste todavía más duro.
Durante años hemos vivido en un peligroso espejismo. Los índices de crecimiento españoles superaban a los de Alemania y Francia, las cifras de creación de empleo encabezaban las de toda la UE... pero los cimientos de ese edificio de fachada tan lujosa, eran cada día más débiles.
La construcción ha sido el auténtico motor del crecimiento, acumulando un tercio de la formación de capital fijo y un 65% de los créditos bancarios. El boom inmobiliario permitía acumular ingentes beneficios a bancos y grandes constructoras.
Mientras las principales potencias desarrollaban sectores productivos punteros y de alto valor añadido, España ligaba su destino a una rama atrasada de la producción, basada en la intesificación de la explotación sobre la mano de obra.
El boom inmobiliario se ha sustentado sobre centenares de miles de trabajadores inmigrantes sin derechos, sobre una mayor temporalidad y flexibilidad.
Un modelo económico que ha hecho posible el mayo trasvase de rentas desde los bolsillos de los trabajadores a las cuentas de resultados del capital.
Transformada en un “monocultivo” de la construcción, España ha incrementado su vulnerabilidad ante la crisis y nuestra dependencia del exterior.
Botín se codeaba en la City londinense, y era nombrado mejor banquero europeo del año. Zapatero se fotografiaba en mangas de camisa con Botín.
Y mientras, el país se precipitaba hacia un abismo que tiene hoy cifras: 2.500 nuevos parados cada día.
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