Crisis en la ganaderí­a

Cántaro gallego, leche francesa

Parece ser una práctica habitual el transporte bajo manga de leche francesa, que luego venden por leche de Galicia, mientras los ganaderos gallegos se ven atados a unas cotas de producción asfixiantes.

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09-01-2009
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El pasado 12 de diciembre medio centenar de ganaderos acompañados por representantes de Unións Agraria, retuvieron un camión cisterna de la empresa Leite Rí­o procedente de Francia con 25000 litros de leche. Tomaron muestras de la leche para comprobar si se trataba de un fraude alimentario y denunciar cómo las administraciones miran para otro lado. Mientras la UE promueve la acogida al plan de abandono de producción láctea, por la que en tres años han abandonado 2446 ganaderos, la industria francesa transporta ilegalmente leche, de la que no está por tanto nada claro qué controles pasan y qué calidad venden empresas como Rí­o bajo el nombre de leche de Galicia. Por tanto no está nada claro, que haya superproducción de leche. O sea, la UE impone unas cotas de producción estranguladoras por las que al ganadero se pasa en un 20% de la cuota asignada , se le practica una retención del 10% de toda su producción. Francia en cambio, lo resuelve introduciendo casi dos millones toneladas de leche por debajo de costes de producción que acaba vendida como leche gallega. El pasado 12 de diciembre medio centenar de ganaderos acompañados por representantes de Unións Agraria, retuvieron un camión cisterna de la empresa Leite Rí­o procedente de Francia con 25000 litros de leche. Tomaron muestras de la leche para comprobar si se trataba de un fraude alimentario y denunciar cómo las administraciones miran para otro lado. Mientras la UE promueve la acogida al plan de abandono de producción láctea, por la que en tres años han abandonado 2446 ganaderos, la industria francesa transporta ilegalmente leche, de la que no está por tanto nada claro qué controles pasan y qué calidad venden empresas como Rí­o bajo el nombre de leche de Galicia. Por tanto no está nada claro, que haya superproducción de leche. O sea, la UE impone unas cotas de producción estranguladoras por las que al ganadero se pasa en un 20% de la cuota asignada , se le practica una retención del 10% de toda su producción. Francia en cambio, lo resuelve introduciendo casi dos millones toneladas de leche por debajo de costes de producción que acaba vendida como leche gallega.
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