La importancia de las elecciones en Galicia

La batalla gallega contra la disgregación

Las elecciones gallegas, como las vascas, son también unas elecciones generales porque España se juega muchos en ellas

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09-01-2009
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Aunque las elecciones autonómicas en Galicia, anunciadas a finales del año que acaba de terminar, van a coincidir con las elecciones autonómicas vascas por decisión, de primera hora de este año, de Ibarreche, son una batalla también importante contra los planes disgregadores en los que están unidas las distintas fuerzas nacionalistas existentes en España. Las elecciones gallegas, como las vascas, son también unas elecciones generales porque España se juega muchos en ellas. Aunque las elecciones autonómicas en Galicia, anunciadas a finales del año que acaba de terminar, van a coincidir con las elecciones autonómicas vascas por decisión, de primera hora de este año, de Ibarreche, son una batalla también importante contra los planes disgregadores en los que están unidas las distintas fuerzas nacionalistas existentes en España. Las elecciones gallegas, como las vascas, son también unas elecciones generales porque España se juega muchos en ellas.
En Galicia, el balance de esta legislatura es que no ha habido un Gobierno, sino dos, el del Partido Socialista de Galicia (PSdeG) y el del Bloque Nacionalista Gallego (BNG). Y la Administración pública no puede ser un tinglado que se reparta en poderes político-económicos burocráticos, sino que es una organización para servir eficazmente al conjunto de los ciudadanos. Ese no ha sido el objetivo de la Xunta en esta legislatura. Si el bipartito se reeditara después de las próximas elecciones supondría otros cuatro años de debilitamiento de España como proyecto nacional y de fortalecimiento de las fuerzas nacionalistas y de sus planes disgregadores para Galicia y para toda España.
Una acusación ha venido haciéndose a la Xunta bipartita desde que comenzó su andadura conflictiva: que en San Caetano (lugar de emplazamiento de la Xunta) convivían dos gobiernos (uno presidido por Touriño del PSdeG y otro “vicepresidido” por Quintana del BNG). Y aunque se afirmaba que no había disputas, éstas se producían cada vez que el BNG decidía dar pasos en controlar más poder y tomar más decisiones disgregadoras. Entonces el PSdeG cedía y dejaba hacer a sus socios. Así ha sucedido con el plan eólico, con los viajes de embajadas gallegas, con el plan sobre acuicultura…
Pero lo más grave ha sido la cesión continua del PSdeG ante la imposición de las políticas nacionalistas del BNG, que sin llegar a ser tan sangrantes como en otras partes de España, va en aumento. De hecho el Valedor do Pobo (defensor del pueblo), Benigno López, denunció la tendencia a convertir la lengua en objeto de conflicto e hizo un llamamiento para que prevalezca "la armonía" entre gallego y castellano "característica" de Galicia. Conflictos debidos a la imposibilidad de elegir el castellano como lengua de enseñanza o de su uso en las relaciones con la administración.
Echar a los nacionalistas de la Xunta es una obligación de todas las fuerzas constitucionalistas en Galicia.
En Galicia, el balance de esta legislatura es que no ha habido un Gobierno, sino dos, el del Partido Socialista de Galicia (PSdeG) y el del Bloque Nacionalista Gallego (BNG). Y la Administración pública no puede ser un tinglado que se reparta en poderes político-económicos burocráticos, sino que es una organización para servir eficazmente al conjunto de los ciudadanos. Ese no ha sido el objetivo de la Xunta en esta legislatura. Si el bipartito se reeditara después de las próximas elecciones supondría otros cuatro años de debilitamiento de España como proyecto nacional y de fortalecimiento de las fuerzas nacionalistas y de sus planes disgregadores para Galicia y para toda España.
Una acusación ha venido haciéndose a la Xunta bipartita desde que comenzó su andadura conflictiva: que en San Caetano (lugar de emplazamiento de la Xunta) convivían dos gobiernos (uno presidido por Touriño del PSdeG y otro “vicepresidido” por Quintana del BNG). Y aunque se afirmaba que no había disputas, éstas se producían cada vez que el BNG decidía dar pasos en controlar más poder y tomar más decisiones disgregadoras. Entonces el PSdeG cedía y dejaba hacer a sus socios. Así ha sucedido con el plan eólico, con los viajes de embajadas gallegas, con el plan sobre acuicultura…
Pero lo más grave ha sido la cesión continua del PSdeG ante la imposición de las políticas nacionalistas del BNG, que sin llegar a ser tan sangrantes como en otras partes de España, va en aumento. De hecho el Valedor do Pobo (defensor del pueblo), Benigno López, denunció la tendencia a convertir la lengua en objeto de conflicto e hizo un llamamiento para que prevalezca "la armonía" entre gallego y castellano "característica" de Galicia. Conflictos debidos a la imposibilidad de elegir el castellano como lengua de enseñanza o de su uso en las relaciones con la administración.
Echar a los nacionalistas de la Xunta es una obligación de todas las fuerzas constitucionalistas en Galicia.
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