Christopher Ross cuenta con el respaldo de EEUU

La ONU nombra nuevo enviado especial para el Sáhara

Además de ser uno de los responsables de la campaña lanzada por Washington en 2003 para mejorar la imagen de EEUU en el mundo árabe, ha sido embajador en Argelia y Siria

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08-01-2009
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El nuevo enviado de la ONU para el Sahara es un hombre de Washington. Mal presagio para el pueblo saharaui, despues de la desastrosa gestión -promarroquí­- del enviado saliente Peter Van Walsum El nuevo enviado de la ONU para el Sahara es un hombre de Washington. Mal presagio para el pueblo saharaui, despues de la desastrosa gestión -promarroquí­- del enviado saliente Peter Van Walsum
Christopher Ross, el último nombramiento de EEUU, perdón... de la ONU
El Gobierno de EEUU celebró hoy el nombramiento de Christopher Ross como nuevo enviado especial de la ONU para el Sahara Occidental que sustituye a. Peter Van Walsum, Ross De 65 años, es un diplomático con una larga carrera dentro del Departamento de Estado durante la que ha sido embajador en Argelia y Siria, además de ser uno de los responsables de la campaña lanzada por Washington en 2003 para mejorar la imagen de EEUU en el mundo árabe.
. Peter Van Walsum que se unio a la coral de los aliados y simpatizantes de las tesis anexionistas del agresor, al declarar que la independencia del territorio no era una "solución realista". El departamento de Estado en Washington también ha ahondado en esta línea al manifestar sus portavoces que  "un estado saharaui independiente no es una opción realista" y que, en cambio, consideran como la "única" vía realista de solución el que los saharauis se conformen con una forma de autonomía bajo la soberanía marroquí.
No existe la determinación para enfrentarse a Marruecos
También señaló Van Walsum que los independentistas saharauis tienen la razón de su parte, pero agregó que no existe en la comunidad internacional la determinación suficiente para enfrentarse a la voluntad de Marruecos de retener la soberanía del territorio.
 Erik Jensen, jefe de la misión permanente de la ONU en el Sáhara Occidental (MINURSO) durante 1994-1998 que ha sido una de las voces que se ha apresurado a mostrar su firme apoyo a la “valentía” con la que Van Walsum ha proclamado que la independencia del Sáhara no es factible. Jensen apoya su teórica geopolítica en lo bien que le va a venir a la estabilidad del Magreb un Gran Marruecos con el Sáhara integrado en sus fronteras. En lugar de denunciar, como hizo Ruddy que fue el número dos de Jensen en la MINURSO, que Marruecos estaba robándole el referéndum a los saharauis y que la ONU, con su pasividad, se había vuelto cómplice de las tropelías de las fuerzas de ocupación, le echó la culpa del continuo aplazamiento de la consulta al complejo entramado social de las tribus del Sáhara que, en su opinión, era lo que hacía imposible la actualización del censo de votantes.
 Que en la ONU algo falla tampoco es noticia. sembrar la duda sobre la capacidad de actuar de Naciones Unidas es un camino que sólo suele tomar gente a la que no le importa quedarse sin promoción, ni sufrir el riesgo de la expulsión. Véase el caso de Frank Ruddy que sus conclusiones muy diferentes a las de su entonces jefe: sus críticas al funcionamiento de la ONU en el Sáhara le valieron convertirse en la primera persona en la historia de la organización a la que un secretario general (Boutros Boutros Ghali) prohibió testificar en los debates de la Cuarta comisión (la de descolonización).
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