El Kremlin vuelve a utilizar el gas como chantaje mafioso

Rusia: acoso a Ucrania y chantaje a Europa

Recuperar Ucrania para su órbita y mostrar a Europa que el Oso Ruso ya no está hibernando, son dos objetivos claves para la bicefalia Putin-Medvédev

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08-01-2009
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Rusia vuelve a dejar claro que no permitirá que Ucrania quede en la orbita de EE UU y de la OTAN, y desde primeras horas de la mañana del dí­a 1 de Enero, ha cortado el suministro de gas a este paí­s. Como la última vez, ha escogido la llegada de lo más crudo del invierno. Entonces provoco cientos de muertos por falta de calefacción en Ucrania y problemas en el suministro a Europa.
 (Efe) Estos son los que congelan Europa
(Efe) Estos son los que congelan Europa
Rusia vuelve a dejar claro que no permitirá que Ucrania quede en la orbita de EE UU y de la OTAN, y desde primeras horas de la mañana del dí­a 1 de Enero, ha cortado el suministro de gas a este paí­s. Como la última vez, ha escogido la llegada de lo más crudo del invierno. Entonces provoco cientos de muertos por falta de calefacción en Ucrania y problemas en el suministro a Europa.
Ucrania, con 50 millones de habitantes, depende en gran medida del gas ruso, y quedó en una más que vulnerable posición después de la crisis política, económica y social que atravesó el año pasado. 
        
La mayoría de las ex repúblicas soviéticas son dependientes del gas ruso subsidiado, y el aumento de precios afectaría a todas, menos a Bielorusia, uno de los pocos vecinos que aún mantiene relaciones "amistosas" con Rusia. En las relaciones con las ex republicas Soviéticas, Rusia practica relaciones mafiosas propias de los tiempos más duros del socialfascismo: el “estas conmigo o contra mi”.
 
Estas crisis se han sucedido en los últimos años desde que los pro-occidentales Víctor Yúschenko y Yulia Timoshenko desbancaron a los pro-rusos del poder en Ucrania.
 
Este verano, Yuschenko cuestionó la acción de los barcos rusos en el enfrentamiento con Georgia e incluso amenazó con impedirles volver a puerto. Y repitió su intención de unir su país a la OTAN, lo que automáticamente supondría impedir la salida de los rusos de la peínsula Crimen, su salida al Mar Negro y por tanto al Mediterraneo. Recuperado del envenenamiento que hace cuatro años casi le lleva a la muerte -las sospechas, sin probar, recaen sobre los servicios secretos rusos- quiere romper amarras con Moscú y dirigir a Ucrania a Europa occidental.
 
Rusia podría verse tentada a recuperar el "regalo" de Nikita Kruschev. Crimea fue rusa hasta 1954, cuando el entonces líder de la URSS la regaló a la República Soviética de Ucrania como gesto de buena voluntad. El alcalde de Moscú pidió a los ucranianos que "devuelvan lo que no es suyo".
 
La Unión Europea denunció el día 2 de Enero "irregularidades" en las entregas de gas natural ruso a través de Ucrania y exigió la reanudación de los suministros comprometidos.
Las irregularidades fueran comunicadas a Bruselas por los operadores del mercado de gas de Hungría y Polonia.
 
El Kremlin sostiene que Ucrania debería ser capaz de soportar el aumento de los precios, que pretende quintuplicar y acusa a Ucrania de robar el gas con destino a Europa, pero Kiev señala que la decisión sólo profundizará la crisis política y sacudirá su economía.
El objetivo de Moscú, tres meses antes de las elecciones ucranianas, es derrocar al gobierno pro europeo actual. En el mismo sentido, los miembros europeos en Bruselas han comenzado gradualmente a abandonar Ucrania, su aliado de ayer.
 
La situación económica en Ucrania se deteriora cada vez más. Por esa razón, sin lugar a dudas, el golpe ruso está bien calculado. Putin quiere recordar al ciudadano ucraniano que puede calentarse mucho mejor en los brazos de su aliado tradicional que en los de sus rivales.
 
 
El día 6 de Enero Todos los suministros de gas provenientes de Rusia a través de Ucrania hacia Bulgaria, Turquía, Grecia, Croacia y Macedonia fueron suspendidos como resultado de la disputa entre Moscú y Kiev por el precio del fluido.
 
 Países de gran consumo, como Alemania o Italia, buscan acuerdos bilaterales con Gazprom, para frustración de los socios pequeños del centro y del Este de Europa, que reclaman una estrategia común. El plan europeo -de crear el gasoducto Nabucco para traer gas del Caspio a Europa a través del Cáucaso sur y el sureste del continente- avanza con dudas mientras Rusia lo socava con acuerdos bilaterales a largo plazo con países de la región que deberían ser usuarios y beneficiarios de Nabucco.
 
Rusia no busca dinero, sino poder. No es para cuadrar sus cuentas de fin de mes que Vladimir Putin exigió súbitamente a los ucranianos que aceptaran el aumento del precio de los suministros de gas ruso. Rusia quiere, necesita recuperar a Ucrania para su órbita mientras que Kiev eligió en otoño a un presidente Viktor Yushchenko, que quiere vincular su país a Occidente. El objetivo de Rusia es mostrar al mundo que se ha convertido en una potencia ineludible gracias a sus riquezas energéticas
 
La Unión Europea depende de Moscú para el suministro de la cuarta parte de su gas (cuyas tuberías pasan por Ucrania) y su petróleo es indispensable para la economía mundial en momentos en que reina una situación inestable en el Medio Oriente
 
 Europa y Estados Unidos tienen que sobrellevar a Moscú. Al no poder contar ni con Bruselas ni con Washington, Viktor Yushchenko tendrá que arreglárselas con Moscú. Mucho más que someter a Ucrania, para Rusia la cuestión reside en mostrar su fuerza.
 
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