El plan egipcio abre la posibilidad de alto el fuego

El Cairo abre una puerta

Los esfuerzos diplomáticos egipcios han logrado por primera vez desde que comenzó la brutal ofensiva israelí­, trazar un plan que cuenta con el visto bueno de los paí­ses árabes… y de Washington

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07-01-2009
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Los esfuerzos diplomáticos del presidente egipcio Hosni Mubarak, junto a los de la diplomacia europea -encabezada por un hiperactivo Sarkozy- han logrado, por primera vez desde que comenzó la brutal ofensiva israelí­, trazar un plan que cuenta con el visto bueno de los paí­ses árabes y de la Autoridad Nacional Palestina de Mahmoud Abbas. Y lo más importante, con el respaldo de Washington. Los esfuerzos diplomáticos del presidente egipcio Hosni Mubarak, junto a los de la diplomacia europea -encabezada por un hiperactivo Sarkozy- han logrado, por primera vez desde que comenzó la brutal ofensiva israelí­, trazar un plan que cuenta con el visto bueno de los paí­ses árabes y de la Autoridad Nacional Palestina de Mahmoud Abbas. Y lo más importante, con el respaldo de Washington.
El aval de la Casa Blanca ha empujado a Tel Aviv ha considerar el plan egipcio, aunque no sin reservas. El presidente israelí, Simón Peres, ha declarado “tenemos que mirar los detalles", subrayando que Israel estudiará si aceptar el plan o si continuar con la ofensiva hasta el final. Al menos se ha acogido a su primer punto, aceptando la propuesta de un “corredor humanitario” y de un periodo de alto el fuego diario de tres horas.
 
Más fría aún ha sido acogida del plan por parte de Hamás, cuyo portavoz, Usama Hamdan, en declaraciones a la cadena qatarí de televisión Al Yazira, ha insistido en la necesidad de que, antes que nada, Israel pare su ofensiva armada contra la población de Gaza.
 
"Hemos dicho a Egipto que insistimos en que sea levantado el bloqueo de Gaza, parando la agresión contra nuestra gente y abriendo todos los pasos fronterizos. El movimiento está considerando esta iniciativa, y aunque tenemos reservas hacia ella vamos a dar a conocer nuestra respuesta después de considerarla", dijo Hamdam.
 
El plan de Mubarak, busca una tregua inmediata entre Israel y los palestinos de Gaza, y posteriores consultas para resolver la crisis a largo plazo. El documento recoge puntos muy generales –un alto el fuego temporal pero inmediato, la protección de las fronteras, la reapertura de los pasos fronterizos y la suspensión del bloqueo-, y no especifica el papel que ha de cumplir Hamás en un eventual armisticio definitivo, y ésa es una de las razones por la cual tanto Tel Aviv como el gobierno islamista han mostrado sus reservas.
 
La otra razón son los intereses de EEUU, cómplice necesario y respaldo imprescindible a la campaña genocida de Israel. La secretaria de Estado, Codoleezza Rice, ha declarado el respaldo de la Casa Blanca al texto egipcio: "Recomendamos y elogiamos el comunicado del presidente de Egipto y debemos continuar con esa iniciativa". Los intereses norteamericanos en este  texto están ocultos, al menos de momento.
 


 
Reproducimos los tres puntos del acuerdo:
1. Una tregua entre Israel y las facciones palestinas, por un limitado período, para allanar el camino que permita la apertura de pasos seguros con el fin de entregar asistencia a la población de la franja de Gaza y facilite los esfuerzos de Egipto para alcanzar un alto el fuego completo y duradero.

2. Invitar a Israel y a los palestinos para una reunión urgente con el fin de acordar una serie de garantías y compromisos para evitar la repetición de la actual escalada (en Gaza) y analizar las razones, incluyendo garantizar la seguridad en los pasos fronterizos para abrir esos puntos y levantar el bloqueo. Disposición de las dos partes para discutir este tema con los israelíes y los palestinos, junto con la Unión Europea y otras partes involucradas, como el llamado Cuarteto (EEUU, la UE, Rusia y la ONU).

3. Renovar la invitación de Egipto a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y las diversas facciones palestinas para conseguir la reconciliación palestina, como una necesidad clave para afrontar los desafíos de su gente y su causa. EFE
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