Ibarretxe y Patxi López en el banquillo:

A rí­o revuelto..., ganancia de jelkides

Una cosa es la denuncia de la lí­nea conciliadora con el nacionalismo étnico seguida por la actual dirección del PSE. Y otra muy diferente la responsabilidad de Ibarretxe en alimentar el terror

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07-01-2009
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A 50 dí­as de las elecciones vascas, el juicio de dos candidatos a lehendakari por reunirse con Batasuna se ha convertido en el primer acto de la precampaña. Ibarretxe, Patxi López y Otegui, a los que algunos han calificado como el "triángulo polí­tico de la tregua", van a compartir el banquillo de los acusados. Pero es imprescindible aclarar que una cosa es la discrepancia y denuncia de la lí­nea conciliadora con el nacionalismo étnico seguida durante la tregua por la actual dirección del PSE. Y otra, de una cualidad muy diferente, la responsabilidad de Ibarretxe en alimentar y amparar el terror. Al colocar ambas cosas en el mismo bando se diluye la lí­nea que separa los amigos y los enemigos en la lucha por la libertad, beneficiando a los jelkides etnicistas, máximos responsables del fascismo en Euskadi.
 (EFE)
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A 50 dí­as de las elecciones vascas, el juicio de dos candidatos a lehendakari por reunirse con Batasuna se ha convertido en el primer acto de la precampaña. Ibarretxe, Patxi López y Otegui, a los que algunos han calificado como el "triángulo polí­tico de la tregua", van a compartir el banquillo de los acusados. Pero es imprescindible aclarar que una cosa es la discrepancia y denuncia de la lí­nea conciliadora con el nacionalismo étnico seguida durante la tregua por la actual dirección del PSE. Y otra, de una cualidad muy diferente, la responsabilidad de Ibarretxe en alimentar y amparar el terror. Al colocar ambas cosas en el mismo bando se diluye la lí­nea que separa los amigos y los enemigos en la lucha por la libertad, beneficiando a los jelkides etnicistas, máximos responsables del fascismo en Euskadi.






La acusación, presentada por las asociaciones Foro de Ermua y Dignidad y Justicia, y que no apoya la Fiscalía, parte de que durante el proceso de tregua de 2006 hubo acto de desobediencia al mantener reuniones con Batasuna, una formación política ilegalizada. El proceso ha levantado expectación por ser la primera vez en la historia que un lehendakari es acusado penalmente, y las principales críticas se han centrado en señalar que “partidos que condenan la violencia no deberían compartir banquillo con dirigentes del brazo político de ETA”. ¿Tenemos pues al PNV de Ibarretxe y al PSE de Patxi López en el mismo bando?
No es ahora el caso de valorar el proceso de tregua abierto por Zapatero sino de centrar la atención en a quién sirve hoy, a pocas semanas de las elecciones, el citado encausamiento. Porque el secular victimismo con el que Ibarretxe justifica sus delirios va a obtener sustanciosos réditos. No van a convocar ningún acto de desagravio al lehendakari –ya que los anteriores no provocaron mas que rechazo social-, sino que a rebufo del PSE y de lo que sus siglas encierran, van a darse un baño democrático.
Cuando, a tres meses de unas elecciones autonómicas históricas por la posibilidad más que real de que exista un gobierno no nacionalista en Euskadi, todo debería centrarse en la denuncia de los Ibarretxe, Arzallus o Eguibar, como responsables de haber levantado en Euskadi, utilizando el poder autonómico, un régimen de terror que ha impuesto un apartheid político a quienes no se inclinan ante el nacionalismo étnico.
En otro terreno terreno completamente diferente está la justa crítica a Patxi López, por haber mantenido una posición conciliadora ante el fascismo étnico. Una línea de intentar apaciguar a la fiera a través de concesiones políticas, cuyos principal beneficiado no era, curiosamente, Batasuna o ETA, sino el proyecto etnicista encabezado por Ibarretxe.
Y en este sentido, es conveniente recordar la carta abierta remitida a Patxi López, justo después de entrevistarse con EHAK, por Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagazaurtundua, militante del PSE y miembro de Basta Ya, asesinado por ETA en Andoain: “Me apena –a veces me indigna, si tengo que ser totalmente sincera– veros enredaros en las palabras con que os intenta descolocar el mundo de ETA... Y salvo que deseemos engañarnos, nos consta que Ibarretxe no se ha arrepentido de haber pactado con ETA, ni de romper por la mitad la sociedad vasca. Ibarretxe y la gran mayoría de los nacionalistas —«tengan pistola o no» son de los de a Dios rogando y con el mazo dando, y en la negociación irán de la mano con las mismas palabras (...)
[Mi hijo] se jugó la vida por defender la libertad, no por lo que parece que viene de vuestra mano, eso que pomposamente se anuncia como un proceso de Paz. Porque, Patxi, ahora veo que, efectivamente, has puesto en un lado de la balanza la vida y la dignidad, y en el otro el poder y el interés del partido, y que te has reunido con EHAK.”
Es desde estas palabras de Pilar Ruiz que debemos dirigirnos a Patxi López, para exigirle que, en las próximas elecciones vascas anteponga la lucha contra el fascismo étnico a cualquier otra consideración, apoyándose en los diputados del PP o de UPyD para desalojar a Ibarretxe de Ajuria Enea y constituir un gobierno que desmantele el régimen del terror y recupere la libertad.
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