Después de las elecciones, ¿qué hacer?

Ahora más que nunca… ¡Sí­ se puede!

Cada dí­a que pasa crece la indignación popular, y existen mejores condiciones para imponer los puntos del programa "De Verdad contra la crisis".

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17-06-2009
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Ha bastado unos pocos dí­as para que el barullo electoral, la aparentemente agria disputa entre Zapatero y Rajoy, diera paso a la cruda realidad: la agudización de la crisis, con gobierno y oposición hermanados a la hora de rescatar a la banca.
 (EFE)
(EFE)
Ha bastado unos pocos dí­as para que el barullo electoral, la aparentemente agria disputa entre Zapatero y Rajoy, diera paso a la cruda realidad: la agudización de la crisis, con gobierno y oposición hermanados a la hora de rescatar a la banca.
Nuevamente, España vuelve a ocupar la cola europea –solo superada por Letonia, país al borde de la quiebra- en destrucción de empleo, acumulando el 40% de los nuevos parados europeos.

Los bancos han restringido todavía más el crédito, condenando a la quiebra a cientos de miles de pymes.

A pesar de las falsas ilusiones difundidas, España se sumerge todavía más en el pozo de una recesión, cuyos efectos se agudizarán a buen seguro después del verano.

Pero estas elecciones han situado la batalla contra la crisis en una nueva correlación política.

La inmensa mayoría de la clase política oficial –la que certifica los planes de rescate bancarios y los ataques a las condiciones de vida de la población- ha recibido un severo castigo, ejemplificado en los 700.000 votos que el PSOE ha perdido respecto a las últimas europeas.
El grado de rechazo a unas castas políticas que, en plena crisis, dilapidan el dinero público ha llegado al extremo.

Sólo el tripartito catalán acaba de abrir otra embajada en México, o ha pagado 200.000 euros por un ridículo informe sobre “la mosca del melocotón en Cataluña”.

¡Hasta cuándo vamos a tener que seguir aguantando a esta gente, que con una mano utilizan los recursos públicos en rescatar a la banca y con la otra los despilfarran en gastos innecesarios y suntuarios!

El manifiesto “De Verdad contra la crisis”, firmado por intelectuales tan prestigiosos como el pintor Antonio López, el escritor Juan Goytisolo o el dramaturgo Albert Boadella, señala los ejes, claros, sencillos y posibles, de una salida a la crisis en beneficio de la mayoría.
Una redistribución salarial, donde nadie cobre menos de 1.000 euros pero nadie más de 10.000.

Una drástica reducción, cuanto menos en un 20%, de los gastos del Estado, empezando por los gastos innecesarios y suntuarios, y sin tocar los verdaderamente sociales (sanidad, educación…).

Y la exigencia de que la ingente cantidad de dinero público de los planes de rescate bancario, sean puestos directamente a disposición de las pymes y autónomos, y empleados en crear riqueza y empleo.
La inmensa mayoría de la población respalda una salida a la crisis basada en estos puntos, que se van abriendo camino.
En EEUU, Obama acaba de nombrar a un “zar salarial” con el único cometido de fijar un límite a los escandalosos salarios y bonus que se otorgan los altos directivos de grandes bancos y monopolios que se han beneficiado de un rescate público.

En España, el Consejo Económico y Social (frente a la decisión de Zapatero de elevar los impuestos indirectos, haciendo recaer el esfuerzo fiscal sobre las espaldas de los trabajadores) acaba de exigir el incremento de los tributos a las rentas más altas y a los beneficios de las grandes empresas.

Ahora más que nunca… ¡Sí se puede salir de la crisis y acabar con el paro!

Cada día que pasa crece la indignación popular, y existen mejores condiciones para imponer los puntos del programa “De Verdad contra la crisis”.

Todo depende de generar un movimiento de exigencia desde la base, que haga llegar los puntos del programa hasta el último rincón, sume a esta batalla a la gran mayoría que está de acuerdo con ellos, y exija su aplicación.
 
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