Nutrición

Comer bien, engendrar bien

Más evidencias de que reducir el consumo de carnes rojas y lácteos es beneficioso para la salud de uno y para la calidad de su semen

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15-06-2009
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Un estudio coordinado por Jaime Mendiola, del Instituto Bernabéu, en Alicante, concluye que abusar de la carne y de los lácteos podrí­a repercutir en la calidad del semen.
 Comer bien, engendrar bien
Un estudio coordinado por Jaime Mendiola, del Instituto Bernabéu, en Alicante, concluye que abusar de la carne y de los lácteos podrí­a repercutir en la calidad del semen.
    Los hombres que consumen mucha carne y productos lácteos no desgrasados tienen un semen de peor calidad que aquéllos que comen más fruta, verdura y menos lácteos al día.

    El estudio ha medido la concentración, número y movilidad de los espermatozoides de 61 varones españoles que fueron visitados en una clínica de fertilidad. En 30 de ellos, la mitad,  los tres parámetros eran sensiblemente inferiores y resultó que coincidía con una consumo habitual de carne procesada y lácteos no desnatados sensiblemente superior al de los hombres con una semen normal. 

    Esto no prueba que la comida favorezca o por el contrario prevenga las anomalías seminales, pero...
Sugiere que junto a sus múltiples beneficios, la alimentación es un factor importante en la capacidad reproductiva.
    En enero pasado, este mismo grupo publicó otro trabajo en la misma revista (Fertility and Sterility) en el que observaron que entre los hombres que acuden a clínicas de ferttilidad una baja ingesta de antioxidantes repercutía en una peor calidad del semen que la de quienes tomaban más cantidad de vitamina C y licopeno, entre otros. Los antioxidantes presentes en frutas y verduras podrían contribuir a la calidad del semen. 

    Una posible explicación dada a estos resultados consiste en que la carne y lácteos podrían contener  sustancias químicas como los xenobióticos, compuestos cuya estructura química en la naturaleza es poco frecuente o inexistente debido a que son compuestos sintetizados por el hombre en el laboratorio y cuya estabilidad molecular las hace difícilmente degradables. Junto a otro tipo de sustancias, los xenobióticos llegarían a los animales a través de comida y agua.

    Por otro lado están las hormonas. Su uso en la garnadería se prohibió en 1988 en la Unión Europea, pero el hecho de que los varones estudiados por el grupo de Jaime Mendiola, eran nacidos en la década de los 70 hace posible que hubieran influido.
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