Por unas elecciones vascas realmente libres

Un exiliado, un voto

Una iniciativa popular para conseguir que las ví­ctimas del terrorismo exiliadas en otras regiones de España, y sus descendientes, puedan ejercer el derecho al voto en las poblaciones vascas.

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06-01-2009
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Durante la etapa democrática, tras la muerte de Franco, más de 200.000 vascos han tenido que abandonar su tierra por la presión del terrorismo, ejercido por ETA, y del nacionalismo nazifascista impuesto mediante la utilización desleal de todos los resortes del poder autonómico. Esta nueva diáspora democrática de los vascos, que no se identifican con el nacionalismo, dura ya más de tres décadas. César Velasco Arsuaga, ex Subdelegado del Gobierno en Álava durante el gobierno del PP, y de DENAES han lanzado una iniciativa popular para conseguir que las ví­ctimas del terrorismo exiliadas en otras regiones de España, y sus descendientes, puedan ejercer el derecho al voto en las poblaciones vascas. Durante la etapa democrática, tras la muerte de Franco, más de 200.000 vascos han tenido que abandonar su tierra por la presión del terrorismo, ejercido por ETA, y del nacionalismo nazifascista impuesto mediante la utilización desleal de todos los resortes del poder autonómico. Esta nueva diáspora democrática de los vascos, que no se identifican con el nacionalismo, dura ya más de tres décadas. César Velasco Arsuaga, ex Subdelegado del Gobierno en Álava durante el gobierno del PP, y de DENAES han lanzado una iniciativa popular para conseguir que las ví­ctimas del terrorismo exiliadas en otras regiones de España, y sus descendientes, puedan ejercer el derecho al voto en las poblaciones vascas.






A la ausencia de los asesinados por ETA (casi 900), de los heridos y mutilados (más de 3.000) que con sus familias han dejado Euskadi, se une el exilio de los vascos (más de 200.000) amenazados por ETA o asfixiados por “Guantánamo” legal y moral que ha propiciado el nacionalismo en el poder. En una región de dos millones de habitantes estas cifras explican por sí solas cómo se ha pervertido el sistema democrático hasta crearse, gracias a sus fisuras legales, un “estado de excepción nacionalista”, un "régimen político” de terror difícil de ser superado en las urnas por su propia naturaleza alegal e intimidatoria. En estas condiciones se ha configurado el actual mapa político del País Vasco, donde no sólo toda la oposición tiene que ir hoy escoltada y no disfruta de las libertades cotidianas para difundir su mensaje político sino por el ejercicio del terror, en sus formas más sutiles y más groseras, sobre toda la población vasca. El censo electoral vasco se encuentra gravemente alterado por procedimientos terroristas y coactivos, lo que afecta de raíz a todo el proceso político.
César Velasco y DENAES señalan que la normativa electoral únicamente permite votar en su población a los incluidos en su censo electoral y a los incluidos en el Censo Electoral de Residentes-Ausentes que vivan en el extranjero; que con la Ley de la Memoria Histórica, hasta los nietos de los exilados por la Guerra Civil que vivan en el extranjero podrán ejercer su derecho al voto en los lugares de origen de sus abuelos. Por tanto, piden que con los posibles cambios en la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo se contemple el derecho de votar a los que tuvieron que abandonar, modificando las leyes necesarias hasta conseguir que puedan votar.
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