Obesidad infantil

Plan Perseo: fracaso

Según los primeros datos del programa piloto escolar de referencia para la salud y el ejercicio contra la obesidad, la obesidad infantil está poco menos que desbocada

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16-06-2009
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El Ministerio de Sanidad ofrecerá próximamente un balance de este plan, iniciado en el curso 2006-07 con 500 médicos y educadores y 14.000 alumnos de 67 colegios de las autonomí­as que más sufren el problema: Andalucí­a, Canarias, Castilla y León, Extremadura, Galicia, Murcia, Ceuta y Melilla. El Ministerio de Sanidad ofrecerá próximamente un balance de este plan, iniciado en el curso 2006-07 con 500 médicos y educadores y 14.000 alumnos de 67 colegios de las autonomí­as que más sufren el problema: Andalucí­a, Canarias, Castilla y León, Extremadura, Galicia, Murcia, Ceuta y Melilla.
    Los primeros datso de la investigación indican que los porcentajes de sobrepeso son muy superiores a los de estudios anteriores. Si la Encuesta Nacional de Salud del 2006 daba un 9% de media de obesidad infantil (16% en la población adulta) y un 19% de sobrepeso, ahora se habla de cifras de obesidad de un 19,8% en niños y un 15% en niñas. Cifras similares son las portuguesas, griegas o Italianas, lo que según el presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), del Ministerio de Sanidad, indica que "sencillamente... hemos abandonado la dieta mediterránea".

    Para los gestores sanitarios las cuentas son estridentes: la lucha contra la obesidad absorbe un 8% del gasto sanitario (unos 3.000 millones de euros anuales) y un índice de sobrecarga asistencial para los médicos. Para la población general, el exceso de peso es, detrás del tabaco, la segunda causa de mortalidad prematura y evitable.

    Para los expertos está claro. Hay que actuar sobre la mala alimentación y la falta de ejercicio. Los datos del estudio dicen que  el 13% de los chavales no realizan nunca actividades deportivas y un 9,8% de los que lo hacen dedican una hora por semana. Solo un 51% practica durante más de dos horas semanales, mientras que la media de horas que los chicos pasan delante de una pantalla es de 3. El programa Perseo busca invertir esta tendencia.

    La investigación también afirma que en más de la mitad de los menús escolares  la dieta no es equilibrada y adolece de un alto contenido en grasas y valores hipercalóricos que no se corresponden a las necesidades nutricionales de los niños. El programa Perseo afirma querer desterrar de los menús los alimentos hipercalóricos y disminuir las grasas y la sal, en cuya misión el papel de médicos, colegios y padres es fundamental. Obviamente quien necesita más atención son los padres, puesto que son la principal referencia a la hora de adquirir unos u otros hábitos y provienen de una cultura alimentaria de postguerra que ha dado el salto a la comida hegemonizada por la gran industria alimentaria y los monopolios de la distribución.

    Mientras el gran salto desde los años 40 a la actualidad ha sido el consumo de azúcares refinados y de alto índice glucémico y la desproporción absoluta entre los niveles de aceites omega-3 antiinflamatorios y los omega-6 pro inflamatorios en la dieta (cuestiones que la dieta mediterránea contribuía a paliar), se ha reducido todo esto a la lucha contra las calorías y el consumo de grasas.

    Si el sobrepeso y la obesidad avanzan desbocados a pesar de que se actúe contra ella, ¿no será que el blanco elegido es erróneo?
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