Casi 2 millones de empleos se destruyeron en la UE en el 1er trimestre de 2009

España en cabeza, un triste récord

El gobierno presentó los datos de la reducción del paro en mayo como uno de los "brotes verdes" que anunciaban la mejora. Los datos de Eurostat sobre empleo demuestran que era un espejismo.

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15-06-2009
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La oficina europea de estadí­stica, Eurostat, ha hecho públicos los datos sobre el paro en Europa, en particular en la zona Euro, y esta es su principal conclusión: en el primer trimestre del año se intensificó la destrucción de empleo en toda la UE. En el conjunto de la UE se destruyeron 1.916.000 empleos en los tres primeros meses; 1.220.000 en los paí­ses de la zona euro. De ellos España es el paí­s que más parados aporta: 802.000. Estos datos confirman el imparable deterioro del mercado laboral, especialmente en España.
 (EFE)
Lo que nos vendieron en plena campaña electoral, los datos de mayo (reducción en 24.741 parados), como un comienzo de la recuperación no fue más que un espejismo manipulado para la coyuntura electoral. Los datos del Eurostat vuelven a colocar las cosas en su sitio respecto a España: 4 de cada 10 parados europeos son españoles.
(EFE) Lo que nos vendieron en plena campaña electoral, los datos de mayo (reducción en 24.741 parados), como un comienzo de la recuperación no fue más que un espejismo manipulado para la coyuntura electoral. Los datos del Eurostat vuelven a colocar las cosas en su sitio respecto a España: 4 de cada 10 parados europeos son españoles.
La oficina europea de estadí­stica, Eurostat, ha hecho públicos los datos sobre el paro en Europa, en particular en la zona Euro, y esta es su principal conclusión: en el primer trimestre del año se intensificó la destrucción de empleo en toda la UE. En el conjunto de la UE se destruyeron 1.916.000 empleos en los tres primeros meses; 1.220.000 en los paí­ses de la zona euro. De ellos España es el paí­s que más parados aporta: 802.000. Estos datos confirman el imparable deterioro del mercado laboral, especialmente en España.











Lo que nos vendieron en plena campaña electoral, los datos de mayo (reducción en 24.741 parados), como un comienzo de la recuperación no fue más que un espejismo manipulado para la coyuntura electoral. Los datos del Eurostat vuelven a colocar las cosas en su sitio respecto a España: 4 de cada 10 parados europeos son españoles.
En el conjunto de la Unión Europea, España es el segundo país que más empleo destruyó en el primer trimestre de 2009, con un descenso del 3,1% respecto al trimestre anterior, sólo por detrás de Lituania con una bajada del 4,5%. En cuanto a la zona euro comparte ese récord con Grecia, ya que entre los dos países han llevado a la eurozona a registrar en el primer trimestre la mayor caída del empleo en su reciente historia.
También en términos interanuales, es decir si comparamos con el primer trimestre de 2008, seguimos estando a la cabeza de la destrucción de empleo: en un año en España ha caído un 6,4%, una tasa sólo superada por Letonia (con una caída del 8,2%) y Estonia (que cae el 7,2%).
Por el contrario, en el resto de grandes potencias económicas de la UE la destrucción de empleo es varias veces menor: Reino Unido (-0,5%); Francia (-0,4%); Italia (-0,3%); Alemania (-0,3%). Hechos que vienen a desmontar el empeño de Zapatero de decir que aquí pasa lo mismo que en todos los demás países.
El empecinamiento de Zapatero y su gobierno por disfrazar la realidad, no es más que la expresión de que su política de rescate a la banca, subvenciones a los monopolios y endeudamiento del país, se ha de basar en confundir y manipular a la inmensa mayoría de las clases populares, para las que reserva una política de palo y zanahoria. La zanahoria de las medidas paliativas (de nuevo parece que sacará de la chistera 400 euros para los parados extremos sin ningún tipo de prestaciones) y el palo de las subidas de impuestos que ya ha empezado por el tabaco y las gasolinas.
En todo esto sigue habiendo un jugador, los sindicatos, que siguen desaparecidos, empeñados en servir de cortejo silencioso al gobierno, a pesar de que la situación les exige cada vez con más fuerza: ¡salta!
 
 
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