Obama nombra a un "zar salarial" que fijará los sueldos de los altos ejecutivos

Salario mí­nimo y salario máximo

¿Por qué no puede existir una ley que fije "salarios máximos", limitando los escandalosos emolumentos de altos directivos de bancos y monopolios?

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15-06-2009
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Si existe una ley que fija un "salario mí­nimo", frente a la voracidad del capital por reducir la remuneración de los trabajadores para maximizar sus beneficios… ¿por qué no puede existir otra que fije "salarios máximos", limitando los escandalosos emolumentos de altos directivos de bancos y monopolios? Esta es una exigencia del programa contra la crisis presentado desde estas páginas. Y sorprendentemente, EEUU camina ya en esta dirección. Obama acaba de nombrar un "zar salarial" con poderes para limitar los salarios de los principales ejecutivos de las empresas rescatadas con miles de millones de dinero público.
 (EFE)
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Si existe una ley que fija un "salario mí­nimo", frente a la voracidad del capital por reducir la remuneración de los trabajadores para maximizar sus beneficios… ¿por qué no puede existir otra que fije "salarios máximos", limitando los escandalosos emolumentos de altos directivos de bancos y monopolios? Esta es una exigencia del programa contra la crisis presentado desde estas páginas. Y sorprendentemente, EEUU camina ya en esta dirección. Obama acaba de nombrar un "zar salarial" con poderes para limitar los salarios de los principales ejecutivos de las empresas rescatadas con miles de millones de dinero público.
En EEUU se conoce bajo el sobrenombre de “zar” a un selecto club de 21 comisionados, nombrados por el gobierno para una misión específica e investidos de todos los poderes.

El Gobierno del presidente Barack Obama ha elegido al abogado Kenneth R. Feinberg como zar con poderes absolutos para fijar y controlar el salario de 175 ejecutivos de las grandes empresas rescatadas, que han recibido miles de millones en ayudas federales para sobrevivir. Desde su oficina en el Departamento del Tesoro, Feinberg decidirá los salarios de grandes directivos de EE UU, incluido Kenneth D. Lewis, el presidente ejecutivo de Bank of America; Vikram S. Pandit, al frente de Citigroup, y Fritz Henderson, presidente ejecutivo de General Motors, y otros 25 altos cargos de las siete principales empresas del país.

Además, Feinberg deberá encargarse de fijar un sistema de compensaciones para otras 80 empresas rescatadas en los últimos meses con los impuestos de los contribuyentes, limitando severamente las escandalosas primas y bonus que los consejeros de bancos y monopolios se autoconcenden.

Las bonificaciones de los altos cargos desataron toda una tormenta política hace unos meses, en plena crisis, cuando se supo que los directivos de la sección de derivados de la aseguradora AIG, precisamente en quiebra por las pérdidas en este sector, recibían miles de millones en pagas. No son los únicos. Según se pudo saber en febrero, altos ejecutivos de Merrill Lynch cobraron primas millonarias mientras el banco recibía miles de millones de dólares para sobrevivir y poco antes de unirse con Bank of America.

El escándalo social desatado ha obligado a Obama a reaccionar, dictando, en pleno centro del capitalismo mundial, leyes y normas que limitan los salarios de banqueros y monopolistas.

Junto a la designación del “zar salarial”, el gobierno nortemericano ha anunciado nuevas normas sobre los salarios máximos para ejecutivos, por las cuales los accionistas y la Comisión del Mercado de Valores desempeñarán un papel a la hora de decidir esas pagas.
Obama propondrá al Congreso una legislación que obligue a que los comités que deciden los salarios y bonificaciones de los directivos sean independientes de la administración de la empresa.

Asimismo, pedirá también una ley que conceda autoridad a la Comisión de Valores para requerir que los accionistas puedan tener un voto no vinculante en sus asambleas anuales sobre los salarios de los ejecutivos.

Si se está realizando en EEUU, ¿por qué no puede hacerse en España? En las últimas semanas, hemos conocido que mientras el país se precipita por el pozo de la recesión, los principales banqueros y monopolistas, rescatados con miles de millones de dinero público, siguen disfrutando de salarios de escándalo.

Los altos ejecutivos del Ibex-35 cobran una media de un millón de euros, pero los emolumentos se disparan, hasta los 21,3 millones del vicepresidente del Santander o los 20,6 del presidente del BBVA.

¿Es esto aguantable en plena crisis?

De Verdad digital ha propuesto una redistribución salarial donde se fije un salario máximo de 10.000 euros mensuales, para que se pueda implantar un sueldo mínimo de 1.000 euros a todos los trabajadores.

Lo que está sucediendo en EEUU nos confirma que, lejos de tratarse de una quimera imposible, hay condiciones cada vez más favorables para imponer reivindicaciones como ésta.
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