Sólo el 28% tiene financiación pública

Desiguales ante el aborto

Hay una profunda desigualdad social ante el siempre duro trance, fí­sica y psicológicamente para una mujer, de interrumpir voluntariamente el embarazo. Las diferencias sociales plasmadas ante el aborto

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14-06-2009
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Me van a perdonar ustedes pero no voy a tratar sobre los supuestos más adecuados para las interrupciones voluntarias del embarazo. Lo que ha supuesto realmente un golpe a mi conciencia ha sido los frí­os datos que hemos conocido. En 2007, el Estado sólo financió el 28% de las interrupciones voluntarias del embarazo. Y de ellas, una cifra realmente ridí­cula, el 2% de las intervenciones se llevó a cabo fí­sicamente en hospitales públicos y, la mayorí­a de ellos, el 26%, en centros privados concertados. Resulta que desde 1985, que se despenalizó el aborto en España, hasta la actualidad, hay una profunda desigualdad social ante el siempre duro trance, fí­sica y psicológicamente para una mujer, de interrumpir voluntariamente el embarazo. También las diferencias sociales se manifiestan ante el aborto. Me van a perdonar ustedes pero no voy a tratar sobre los supuestos más adecuados para las interrupciones voluntarias del embarazo. Lo que ha supuesto realmente un golpe a mi conciencia ha sido los frí­os datos que hemos conocido. En 2007, el Estado sólo financió el 28% de las interrupciones voluntarias del embarazo. Y de ellas, una cifra realmente ridí­cula, el 2% de las intervenciones se llevó a cabo fí­sicamente en hospitales públicos y, la mayorí­a de ellos, el 26%, en centros privados concertados. Resulta que desde 1985, que se despenalizó el aborto en España, hasta la actualidad, hay una profunda desigualdad social ante el siempre duro trance, fí­sica y psicológicamente para una mujer, de interrumpir voluntariamente el embarazo. También las diferencias sociales se manifiestan ante el aborto.
Si sólo el gasto del 28% se cubre por el Estado, quiere decir que el resto, el 72%, fueron pagadas por las propias pacientes. Estas cifras son desconocidas en el resto de Europa, ya que Holanda, Italia, Bélgica y Portugal financian el 100% de sus abortos. El Reino Unido paga el 91% y Francia y Suiza, más del 70%. Lo raro entre los países europeos es que el sistema nacional de salud no se haga cargo de esta intervención. Eso quiere decir que el aborto en España ha quedado fuera de la normalidad sanitaria, se le ha enviado al gueto de los centros privados, donde cabe de todo, según el dinero que usted esté dispuesto a, o se pueda permitir, pagar.
            Va a resultar que el principal supuesto para la interrupción voluntaria del embarazo, oculto entre la demagogia de la “izquierda” oficial y de la derecha, son los plazos, los dineros, que se tienen para poder tomar una decisión mínimamente libre. Hasta para pasar por el duro trance de abortar, hay clases. No es justo.
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