Cómic

Posguerra y hambre

La celebrada colección Clásicos del Humor reedita un segundo volumen de Carppanta, de Escobar, que recoge el retrato costumbrista más duro de la España de los 40 y 50.

0
0 votos
14-06-2009
Publicidad
La colección editada por RBA no deja de depararnos gratas sorpresas para los amantes de un medio, que todaví­a debe mucho a esos autores españoles que sobrevivieron a la censura franquista con sus historietas de kiosco. Este es el caso del valenciano Escobar, cuyo personaje de Carpanta ha sido durante décadas el icono más representativo de aquella España hambrienta que se reí­a de su miseria a través del humor costumbrista más auténtico. Si la primera entrega dedicada al personaje recogí­a esa etapa tardí­a, perteneciente a lo 60 y los 70, caracterizada por un humor más "blanco", este segundo volumen recupera la brutal y ácida comedia costumbrista de los años 40 y 50.
 Posguerra y hambre
La colección editada por RBA no deja de depararnos gratas sorpresas para los amantes de un medio, que todaví­a debe mucho a esos autores españoles que sobrevivieron a la censura franquista con sus historietas de kiosco. Este es el caso del valenciano Escobar, cuyo personaje de Carpanta ha sido durante décadas el icono más representativo de aquella España hambrienta que se reí­a de su miseria a través del humor costumbrista más auténtico. Si la primera entrega dedicada al personaje recogí­a esa etapa tardí­a, perteneciente a lo 60 y los 70, caracterizada por un humor más "blanco", este segundo volumen recupera la brutal y ácida comedia costumbrista de los años 40 y 50.
Escobar fue uno de los más grandes y, también, uno de los autores más perseguidos por la censura, que veían en personajes como Carpanta o Doña Tula peligrosos perturbadores de la moral de los españolitos. El humor de las primera entregas de Carpanta que podemos ver en este coleccionable llega a la crueldad más amarga: desde ese empresario sin escrúpulos, que utiliza a pobres hambrientos para llenar un pantano gracias a la saliva que segregan enseñándoles un pollo recién asado, a la picaresca que lleva a Carpanta a robarle la leche a los niños con tal de comer.
 
La visión de Escobar de la hambrienta posguerra española es demoledora, con un retrato de todas las escalas sociales sin concesiones, sin el mínimo asomo de simpatía (comenzando por el propio Carpanta). Posiblemente, uno de los documentos historiográficos más valiosos de esa época en nuestra historia, comparable a alguno de los mejores filmes de Toni Leblanc o Mariano Ozores.


A medida que el dibujante debía abandonar su ácido humor, a cambio, encontraremos un perfeccionamiento del mecanismo del gag y del dibujo, que en los 60 llega a una perfección envidiable. Un tomo que reivindica a un autor maltratado por la censura y por el olvido, ligado a la imagen bondadosa e infantil de aquellos 70 y a su creación más famosa, Zipi y Zape, pero que tuvo en su haber algunos de los mejores momentos de la historieta española.
 
Un volumen absolutamente imprescindible para todo aquel que sienta un mínimo interés por la historia del cómic en nuestro país, y un sentido trtibuto a uno de los autores más valorados, adorado y perseguido a partes iguales, que hizo de su profesionalidad una bandera.
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad