Un golpe bajo y repugnante de la CIA

La operación Peter Pan

El lí­der cubano Fidel Castro dedicó sus "Reflexiones" de este jueves a lo que fue la controversial operación "Peter Pan" llevada a cabo entre 1960 y 1962 por Estados Unidos y la iglesia Católica para que más de 14 mil niños fueran traí

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13-06-2009
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En su artí­culo "La Envidia de Goebbels", Fidel comenta que este fue "uno de los más repugnantes actos de agresión moral llevados a cabo contra nuestro paí­s. El tema de la patria potestad es sumamente sensible. Fue un golpe bajo y repugnante". Dice que en 1960, "nuestra Revolución no habí­a puesto obstáculo alguno a las salidas del paí­s. Debí­a ser la obra voluntaria de un pueblo libre", y reclama que "Peter Pan" fue una maniobra de publicidad "cí­nica que habrí­a sido envidiada por el propio Paul Joseph (Goebbels)", el ministro de propaganda de Nazi, figura clave en el régimen y amigo í­ntimo de Adolf Hitler. En su artí­culo "La Envidia de Goebbels", Fidel comenta que este fue "uno de los más repugnantes actos de agresión moral llevados a cabo contra nuestro paí­s. El tema de la patria potestad es sumamente sensible. Fue un golpe bajo y repugnante". Dice que en 1960, "nuestra Revolución no habí­a puesto obstáculo alguno a las salidas del paí­s. Debí­a ser la obra voluntaria de un pueblo libre", y reclama que "Peter Pan" fue una maniobra de publicidad "cí­nica que habrí­a sido envidiada por el propio Paul Joseph (Goebbels)", el ministro de propaganda de Nazi, figura clave en el régimen y amigo í­ntimo de Adolf Hitler.
"A lo largo de muchos años la Revolución ha facilitado la salida a alrededor de un millón de personas que en su mayorí­a se dirigieron a Estados Unidos, el paí­s más rico, que estimula el robo de cerebros y el despojo de personas instruidas y fuerza de trabajo calificada" escribe Fidel, al tiempo que afirma que EE.UU. "no estarí­a en condiciones de hacer eso con ningún otro paí­s de América Latina. ¿A quién podí­a favorecer la diabólica operación clandestina?, se pregunta.

Relata también que la Agencia Central de Información estadounidense (CIA) no ha querido desclasificar cerca de 1500 documentos sobre esta maniobra, ni siquiera a petición de los propios niños, ya mayores, por "el pretexto de la seguridad nacional. Huele tan mal el asunto que no quieren destaparlo", sostiene el lí­der cubano.

Después del triunfo de la Revolución, muchas fueron las acciones que desarrollaron contra Cuba los sectores polí­ticos, sociales y religiosos desplazados del poder en estrecha conexión con empresarios de las grandes compañí­as norteamericanas también perjudicadas por las leyes revolucionarias y hasta con propio gobierno de Estados Unidos.
Dentro de estas acciones se distingue por su crueldad y falta de sentimiento humano, la llamada Operación Peter Pan. Se trató de una de las más secretas acciones de subversión y guerra psicológica desarrolladas por la CIA. Las principales ví­ctimas fueron indefensos niños y padres muchas veces engañados o hábilmente confundidos por falsos rumores, con fines desestabilizadores.

La Operación Peter Pan se desarrolló para propiciar que los niños cubanos pudieran emigrar a los Estados Unidos y evadir el supuesto adoctrinamiento comunista.

Para el moseñor Bryan O. Walsh (sacerdote de origen irlandés, principal ejecutor en coordinación con el gobierno de Estados Unidos y las jerarquí­as católicas de la Florida y Cuba, de la Operación Peter Pan), la Operación Peter Pan fue aquella que se diseñó para que los niños estuvieran por breve tiempo en Estados Unidos, regresando a Cuba después de triunfar una invasión como la de Bahí­a de Cochinos.
Paralela a esta Operación existí­a el Programa de Niños Cubanos (The Cuban Children's Program), para niños que, estando en Estados Unidos carecí­an del cariño y protección de sus padres.

Uno de los apologistas de la Operación Peter Pan aseguró que esta debió su existencia al Programa para Ninños Cubanos, pues sin sus medios para cuidarlos, la idea de rescatarlos del comunismo y llevarlos para Estados Unidos hubiera sido imposible. Esto se demuestre en el hecho de que más de la mitad de los niños que fueron favorecidos con ese programa, fueron sacados de Cuba a través de la Operación Peter Pan.

Decisivo resultó el apoyo recibido por importantes sectores de la Iglesia en Cuba, donde la jerarquí­a, la mayor parte del clero y de sus organizaciones laicas, lejos de apoyar la causa nacional, se aliaron incondicionalmente con la Iglesia norteamericana y el gobierno de ese paí­s, incitaron y propiciaron la inmigración, defendieron los intereses de las clases privilegiadas, con las cuales vení­an asociadas desde el advenimiento de la república mediatizada, facilitando todo esto por la supremací­a de un clero español y mayormente extranjero, heredado desde el perí­odo colonial y protegido por el gobierno intenventor norteamericano.

De acuerdo con una de las versiones contadas por el padre Bryan O. Walsh a finales de 1960, directivos de la Cámara Americana de Comercio de la Habana se le acercaron con la noticia de que algunos amigos cubanos querí­an enviar a sus hijos hacia Estados Unidos, por el temor de que al estar involucrados en actividades contrarrevolucionarias, el goverano cubano tomara represalí­as contra ellos y como excusa le retirara la custodia de los hijos.
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