Selección de prensa nacional

Lo serio empieza ahora

La crisis ha exigido aumentar el gasto público hasta lí­mites insostenibles con la presión impositiva actual, será necesario elevar la imposición para hacer frente a los costes de la recesión económica

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13-06-2009
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Sólo El Paí­s, de todos los medios nacionales, ha sabido leer con exactitud el significado profundo de las decisiones del Consejo de Ministros de ayer, decisiones que "marcan un cambio de tendencia en la polí­tica económica española". Y el cambio es a peor. Lo serio de la crisis empieza ahora. El recurso al endeudamiento público -gastar hoy y pagarlo todos nosotros mañana - ha llegado a "lí­mites insostenibles". Con lo que no sólo habrá que pagar mañana por lo que ya se ha gastado (y el grueso del gasto no ha ido, como quieren hacernos creer ahora a planes de estí­mulo y ayudas a los parados, sino al rescate de la banca y las subvenciones a los monopolios). A partir de ahora habrá que empezar a pagar desde hoy por lo que todaví­a se tiene que gastar. La subida de los impuestos al tabaco y la gasolina, la reducción de la aplicación de la devolución de los 400 euros y la insinuación de una subida generalizada de impuestos para el año próximo, anuncian que lo serio empieza ahora.
 Lo serio empieza ahora
Sólo El Paí­s, de todos los medios nacionales, ha sabido leer con exactitud el significado profundo de las decisiones del Consejo de Ministros de ayer, decisiones que "marcan un cambio de tendencia en la polí­tica económica española". Y el cambio es a peor. Lo serio de la crisis empieza ahora. El recurso al endeudamiento público -gastar hoy y pagarlo todos nosotros mañana - ha llegado a "lí­mites insostenibles". Con lo que no sólo habrá que pagar mañana por lo que ya se ha gastado (y el grueso del gasto no ha ido, como quieren hacernos creer ahora a planes de estí­mulo y ayudas a los parados, sino al rescate de la banca y las subvenciones a los monopolios). A partir de ahora habrá que empezar a pagar desde hoy por lo que todaví­a se tiene que gastar. La subida de los impuestos al tabaco y la gasolina, la reducción de la aplicación de la devolución de los 400 euros y la insinuación de una subida generalizada de impuestos para el año próximo, anuncian que lo serio empieza ahora.

“El tratamiento de la crisis económica ha exigido aumentar el gasto público hasta límites insostenibles con la presión impositiva actual”, entramos por tanto en “una nueva etapa política en la que será necesario elevar la imposición para hacer frente a los costes de la recesión económica”. Es decir, y expresado en términos llanos, que los pueda entender cualquiera, ¡prepárense para nuevas subidas de impuestos, que además no serán pequeñas! Y, encima, las medidas tomadas ayer por el gobierno Zapatero preludian ya de antemano cuál va a ser el camino que van a seguir para el aumento de la presión fiscal.
 
¿Reforma fiscal progresiva donde paguen más quienes disponen de mayores rentas y más riqueza han acumulado estos años de bonanza? ¿Aumentar desde el miserable 1% que pagan de impuestos las grandes fortunas por los multimillonarios beneficios de las inversiones especulativas de sus SICAV, al 50, el 60 o el 70%? ¿Obligar a que bancos y monopolios paguen por el impuesto de sociedades al menos tanto como las PYMES? De eso nada, aumento de los impuestos indirectos que son los que recaen directamente sobre la mayoría de la población.
 
Al empezar a reconocer tanto la dimensión de la crisis como la insuficiencia absoluta de las medidas tomadas hasta ahora, el gobierno Zapatero no está sino empezando a preparar a la opinión pública para nuevas y más drásticas medidas. Que han empezado ahora con la subida de impuestos indirectos –los que más gravan a las clases populares– pero que a buen seguro no se van a quedar ahí. No hace ni 6 días que terminó la campaña de las europeas donde los mensajes electorales del PSOE repetían insistente y machaconamente que votar a la derecha era abrir el camino a un empeoramiento de las condiciones de vida de la mayoría y a una política dirigida a hacer recaer todavía más la carga y las factura de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. ¡Cuánta razón tiene el dicho popular que afirma que se coge antes a un mentiroso que a un cojo!
 
 
 
 
 
Editorial. El País
VIRAJE FISCAL
 
El Consejo de Ministros de ayer marca un cambio de tendencia en la política económica española. Si desde 1996 los Gobiernos sucesivos mantuvieron el principio de que era posible bajar impuestos y, al mismo tiempo, mantener la calidad de los servicios públicos y las prestaciones sociales, las subidas de los impuestos especiales que gravan los combustibles y el tabaco entre el 7% y el 10% preludian una nueva etapa política en la que será necesario elevar la imposición para hacer frente a los costes de la recesión económica. Los indicios de este cambio de política se aprecian además en la decisión de reducir la aplicación de las devoluciones de 400 euros a las rentas más bajas, la reducción del techo de gasto público en el 4,5% sobre el límite de 2009 y la advertencia realizada por la vicepresidenta Fernández de la Vega de que en la elaboración del Presupuesto para el año que viene se revisarán varios tributos, previsiblemente al alza.
 
El tratamiento de la crisis económica ha exigido aumentar el gasto público hasta límites insostenibles con la presión impositiva actual, heredera de la competencia desatada entre el PP y el PSOE para ofrecer a los votantes impuestos directos cada vez más reducidos e impuestos indirectos prácticamente congelados. Las previsiones de déficit público para este año y el próximo, difundidas ayer por el Gobierno, reflejan perfectamente ese coste. En 2009 el déficit de las administraciones públicas escalará hasta el escalofriante porcentaje de casi el 10% del PIB y hasta el 7,9% en 2010, para hacer frente al aumento de las inversiones públicas, los planes de estímulo de la demanda y el desbordamiento de los costes sociales provocados por el desempleo. Y no es remedio suficiente aplicar recortes del gasto público, mal que le pese al portavoz económico del PP Cristóbal Montoro, porque están creciendo a gran velocidad los costes del desempleo. Parece muy razonable dar por terminada la época de la competencia fiscal a la baja. Otros Gobiernos europeos ya lo han hecho. Y conviene recordar que la fiscalidad española de los combustibles es más baja que la europea, por lo que tiene recorrido para subir la imposición especial.
 
Ésta no fue la única dosis de realismo económico que se inyectó el Gobierno. También revisó el cuadro macroeconómico para 2009 y 2010. De acuerdo con esa revisión, el PIB se contraerá este año en el 3,6% y en el 0,3% durante 2010; la tasa de paro llegará al 17,9% durante 2009 y aumentará al 18,9% en 2010. En principio, presentan una lógica más consistente que las predicciones anteriores. Para empezar, reconocen explícitamente que no se puede saltar desde un ejercicio recesivo, el de 2009, a otro consecutivo con crecimiento positivo, como pretendía el equipo económico anterior. Las tasas elevadas de paro ratifican que el Gobierno acepta que la recuperación económica en España no podrá anunciarse hasta principios de 2011 y ya se verá si, incluso en fecha tan tardía, se avanzan crecimientos en torno al 2% compatibles con aumentos del empleo neto.
EL PAÍS. 13-6-2009
 
 
 
 
 
 
Editorial. ABC
¿Y LOS BROTES VERDES?
 
HABRÍA que preguntarle al Gobierno de qué tamaño y de qué tonalidad dentro del verde son los brotes que desde hace dos meses divisa en medio del sombrío panorama de la crisis, porque las nuevas previsiones macroeconómicas anunciadas ayer por la vicepresidenta económica, Elena Salgado, destierran de cuajo cualquier indicio de recuperación. El Ministerio de Economía vuelve a rebajar sus cálculos para llegar a una nueva conclusión: España no crecerá hasta 2011. Tras cargar virulentamente contra el FMI, discrepar de la OCDE y poner en cuestión las previsiones de la UE, el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero tiene que plegarse a la evidencia y aceptar que sus cuentas eran erróneas. Enésima rectificación y nuevo paisaje, sin brotes verdes, que demuestra que la imprevisión del Gobierno se ha hecho crónica. Lo malo, pese a todo, no es que el Ministerio de Economía vuelva a errar en el diagnóstico, sino que las cifras hechas públicas ayer nacen superadas por una realidad que las convierte en papel mojado.
 
Según Elena Salgado, el paro se situará en 2009 en el 17,9 por ciento, obviando de manera inexplicable que el desempleo en España se situó ya en abril en el 18,1 por ciento, dos décimas por encima del peor escenario contemplado por el Ejecutivo para el presente ejercicio. No parece que las previsiones del Ejecutivo, aún rebajadas de ese optimismo planetario que caracteriza al Gabinete socialista, tengan mucho que ver con los datos fehacientes del momento. Alguien debería explicar cómo es posible que si lo que pronostica el Gobierno es un deterioro del desempleo, a fin de año la tasa de paro sea mejor que la del pasado mes de abril.
 
En medio de este panorama, el Consejo de Ministros aprobó ayer un crédito extraordinario para afrontar las prestaciones por paro, como consecuencia del brutal aumento registrado en el último año y por la caída de los ingresos fiscales. Diecisiete mil millones de euros, un dos por ciento del PIB, que incrementa el diámetro del agujero negro de unas cuentas del Estado en fase crítica. Para tratar de compensar el gasto, el Gobierno anuncia una subida de los hidrocarburos y del tabaco para «hacer la economía sostenible», que es una curiosa manera de disfrazar el incremento de impuestos no llamando a las cosas por su nombre. Tras una serie de medidas de dudosa eficacia para combatir la crisis, finalmente se aumenta la fiscalidad.
 
En definitiva, el cuadro presentado ayer por el Gobierno resulta desolador, tanto como comprobar que, pese a rectificar las previsiones anteriores, los nuevos objetivos pueden ser barridos de antemano por una realidad que desmonta la retórica. Hace poco más de una semana, el Gobierno celebraba los datos del paro de mayo con entusiasmo desmedido y el PSOE realizaba con urgencia un vídeo en el que, casualmente, florecía un brote verde en vísperas de las elecciones europeas. Justo después de los comicios, se anuncia la enésima rectificación macroeconómica. Sería deseable que fuera la última, porque un país con cuatro millones de parados necesita más que nunca un Gobierno fiable que afronte con determinación y valentía un situación que se le ha escapado de las manos.
ABC. 13-6-2009
 
 
Crónica. Expansión
SANTANDER PREPARA ADQUISICIONES EN EL MERCADO DE EEUU
Olga Grau
 
El consejero delegado de Banco Santander, Alfredo Sáenz, aseguró ayer que el banco replicará en Estados Unidos la misma estrategia que ha llevado a cabo en Reino Unido con la integración de bancos. «Nos verán comprando más unidades de negocio en EEUU en los próximos años», dijo. El ejecutivo señaló como zonas importantes de crecimiento los estados de Massachussets, Nueva York y Pennsylvania.
 
En declaraciones a EXPANSIÓN, el consejero delegado de Banco Santander aseguró que las compras se realizarán en los próximos cinco años y aunque quiso desvincularlas de la crisis económica actual, sí reconoció que la actual situación «ofrece oportunidades».
 
Sáenz ofreció ayer una lección de finanzas ante un público formado íntegramente por alumnos y ex alumnos de MBA de la New York University Stern School of Business.
 
En la Llotja de Mar, antigua sede de la Bolsa de Barcelona, y ante una audiencia formada mayoritariamente por ejecutivos estadounidenses, Sáenz desgranó durante más de una hora y media la estrategia del banco durante la crisis, a la vez que intentó explicar el futuro del modelo de cajas español.
 
«Cada año, durante tres días, los directivos del banco nos reunimos para tratar de la estrategia de los tres próximos años. En septiembre de 2007, en plena crisis, decidimos que creceríamos de forma orgánica, pero que aprovecharíamos para sacar ventaja de nuestras fortalezas», dijo ayer el ejecutivo.
«El banco había adquirido Abbey en 2004 –prosiguió– y estábamos obligados a sacarle la mejor rentabilidad». De esta manera, añadió, «el año pasado tuvimos la posibilidad de ayudar al Gobierno británico a solucionar parte de la crisis comprando B&B y Alliance & Leicester». Sáenz aseguró que el resultado de esta estrategia es que Santander es hoy más sólido en Reino Unido. El banquero descartó que exista interés por comprar Northern Rock (que fue rescatado por su gobierno y que volverá a manos privadas) en Reino Unido.
 
«En EEUU, en 2006, compramos un 25% de Sovereign a 25 dólares la acción y el año pasado tuvimos la oportunidad de comprar el resto más barato, a tres dólares la acción», prosiguió Sáenz que se mostró convencido de que ahora se abre una oportunidad de «reforzarnos y encontrar piezas que se ajusten a nuestra estructura» en Estados Unidos
 
El ejecutivo sacó pecho al declarar ante los asistentes que Santander es el primer banco por beneficios del mundo, excluyendo a los chinos, aunque también expresó sus dudas sobre si las estadísticas chinas son fiables. El consejero delegado avanzó que este año esperan mejorar los resultados de 2008, año en que ganó 8.876 millones de euros.
 
Preguntado por el secreto del éxito del banco español en un mundo en el que los Gobiernos han privatizado buena parte del sector financiero, Sáenz aseguró que las principales claves son «partir de una pole position», en referencia a las provisiones genéricas a las que obligó el Banco de España, a las ratios del banco antes de la crisis y a la diversificación del negocio.
 
En segundo lugar, atribuyó la buena marcha de la entidad a la capacidad del equipo directivo para afrontar la caída del negocio y la falta de liquidez. La ratio de eficiencia (gastos sobre ingresos) del banco, que se sitúa en el 40%, es según Sáenz la mejor de las entidades a nivel internacional. El ejecutivo atribuyó el éxito a que «en Santander somos conocidos como unos cost killers».
 
Respecto a la crisis en el mercado español, Sáenz mostró su preocupación. «España está sufriendo una gran crisis. Para nosotros representa un 20% del negocio y no va a ser dramático, pero nos ha caído entre un 20% y 25% el volumen de negocio». Sáez explicó que uno de los principales problemas de la banca española son «los malos créditos».
 
Según el directivo, las provisiones genéricas (las que se dotan a medida que crece el crédito) «nos han sido muy útiles y en nuestro caso nos dan un margen de hasta tres años para estar tranquilos y creemos que la crisis en España durará menos de esos tres años». Sin embargo, aseguró que «las cajas de ahorros están más expuestas que nosotros al sector inmobiliario y van a sufrir más».

A este respecto, Sáenz fue más explícito que en anteriores ocasiones. «No sé que va a pasar con las cajas. Tenemos serias discusiones con el Gobierno. En el pasado, en las crisis bancarias de los ochenta y los noventa, el poder autonómico era menos poderoso de lo que es ahora y el Banco de España, más fuerte. La solución de las cajas tiene un componente político», dijo.
 
El directivo reconoció que se están manteniendo «discusiones todas las semanas para ver de qué manera se puede encontrar una solución para las cajas que sea justa para el resto del sistema financiero y no politizada».
 
«Está claro que se tiene que reducir capacidad en el sistema. En los últimos años, las cajas han abierto 5.000 sucursales en España y los bancos algunos cientos de oficinas. La red es inmensa y no hay negocio suficiente para todos. Se tiene que reducir capacidad y reducir capacidad quiere decir fusiones, despidos y cierres de oficinas. Además se tiene que hacer de manera que sea justo para el resto del sistema. Es un cocktail difícil», según Sáenz (...)
EXPANSIÓN. 13-6-2009
 
 
 
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