Educación

Los chicos con las chicas…

Pero pretender hacer desaparecer las diferencias es tan inútil como pretender argumentar que estas son estrictamente individuales

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14-06-2009
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En medio de la polémica desatada por los centros escolares que reivindican sus derechos a mantener clases separadas por sexos, el Informe Pisa - utilizado precisamente para argumentar las diferencias biológicas ante la educación - es ahora blandido para subrayar que los resultados "no reflejan diferencias significativas en las habilidades y la capacidad para aprender". Mientras haya quien considere que este es un combate que hay que dar en el terreno de la educación, más propio de principios del siglo pasado, pueden continuar presentándose las cosas en un terreno ininteligible para nadie.
 Los chicos con las chicas…
En medio de la polémica desatada por los centros escolares que reivindican sus derechos a mantener clases separadas por sexos, el Informe Pisa - utilizado precisamente para argumentar las diferencias biológicas ante la educación - es ahora blandido para subrayar que los resultados "no reflejan diferencias significativas en las habilidades y la capacidad para aprender". Mientras haya quien considere que este es un combate que hay que dar en el terreno de la educación, más propio de principios del siglo pasado, pueden continuar presentándose las cosas en un terreno ininteligible para nadie.
Primero hay que despejar que esto es así. La mayor diferencia por género en este tipo de pruebas es de 38 puntos, mientras que por estudios de los padres es de 85. Según Pisa en el 2006 sólo en seis países hubo desigualdades destacadas a favor de los chicos.

Los responsables argumentan que "hasta la fecha no hay ninguna investigación que muestre procesos específicos de género envueltos en la construcción de redes cerebrales durante el aprendizaje […] detrás de cada diferencia de resultado hay causas de motivación o interés […] la discriminación salarial de las mujeres las empuja a estudiar más, por ejemplo. Las españolas con estudios obligatorios cobran el 64% de la paga de un varón con la misma formación; para las licenciadas, el porcentaje es del 76% […] Las diferencias tienden a desaparecer si se tienen en cuenta los contextos socioeconómicos y culturales de los alumnos y los centros".

El profesor de La Laguna José S. Martínez defiende que la escuela "debe tratar las diferencias de aprendizaje como rasgos individuales y no formar grupos estancos".

Pero pretender hacer desaparecer las diferencias es tan inútil como pretender argumentar que estas son estrictamente individuales, y que, en todo caso, hay que tener “en cuenta los contextos socioeconómicos y culturales de los alumnos y los centros”.

Seguramente en un contexto en el que se crearan condiciones de desarrollo democrático educativo, siempre y como norma general, las mujeres destacarán por encima de los hombres. Y no por un problema de interés, sino de rebelión. Sea cual sea la forma en la que quiera entenderse.

Los papeles sociales propios del patriarcado existen y se reproducen, y por mucho que se pongan justas medidas de “atención y consideración” paritaria, no van a dejar de existir. Las mujeres, como cualquier otro sector especialmente oprimido de la sociedad, generan condiciones de fortaleza ante la opresión y se rebelan agudizando sus facultades como regla general.

Si esto no puede verse así, ni tratarse desde este punto de vista es, en primer lugar, porque supondría alentar la formación de estructuras verdaderamente democráticas en las que realmente se dieran relaciones de igualdad, que permitieran las diferencias basadas en el esfuerzo personal. Y en segundo lugar porque es inconcebible desde el “establishment educativo” sostener que toda opresión conlleva una rebelión… y que hay que alentarla.
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