Resultados electorales de IU

No ha sido suficiente

Es absolutamente esclarecedor que IU haya perdido el 80% de los votos en Cataluña y en Euskadi, los dos lugares donde ha participado, o sigue haciéndolo, en gobiernos etnicistas o disgregadores

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12-06-2009
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La defenestración de Llamazares y Madrazo, cabezas del más ignominioso respaldo a la fragmentación, ha sido un bálsamo para IU. De 2004 a 2009, IU ha perdido el 10,12% de sus votos, pasando de representar el 4,15% del total de sufragios a sólo el 3,73. Sin embargo, desde las últimas generales -ya sin Llamazares, y desde marzo sin Madrazo, en la dirección- el partido ahora encabezado por Cayo Lara ha moderado su descenso, mermando sólo desde el 3,8% al 3,73%. Sin embargo, no ha sido suficiente. Porque no se ha abordado, o apenas se ha esbozado, la ruptura con el apoyo al etnicismo y la fragmentación.
 (EFE)
(EFE)
La defenestración de Llamazares y Madrazo, cabezas del más ignominioso respaldo a la fragmentación, ha sido un bálsamo para IU. De 2004 a 2009, IU ha perdido el 10,12% de sus votos, pasando de representar el 4,15% del total de sufragios a sólo el 3,73. Sin embargo, desde las últimas generales -ya sin Llamazares, y desde marzo sin Madrazo, en la dirección- el partido ahora encabezado por Cayo Lara ha moderado su descenso, mermando sólo desde el 3,8% al 3,73%. Sin embargo, no ha sido suficiente. Porque no se ha abordado, o apenas se ha esbozado, la ruptura con el apoyo al etnicismo y la fragmentación.
Por eso IU ha seguido perdido votos –hasta 59.428-, y sólo la alta abstención le ha librado de perder la condición de tercera fuerza política a manos de UPyD. El partido de Rosa Díez –que enarbola la defensa de la unidad desde la izquierda, justo lo que quiere la mayoría de la base electoral de IU- ha superado a IU en 32 de las 51 capitales de provincia, recogiendo el apoyo de los sectores sociales más dinámicos.
Es absolutamente esclarecedor que IU haya perdido el 80% de los votos en Cataluña y en Euskadi, los dos lugares donde ha participado, o sigue haciéndolo, en gobiernos etnicistas o disgregadores.
La herencia de Madrazo sigue pesando como una losa en Euskadi, donde IU ha perdido el 44,5% de los votos cosechados en las anteriores europeas. Ezker Batua no ha roto con este ignominioso pasado –el sustituto de Madrazo, Mikel Arana, es poco menos que su delfín-, y así le sigue yendo en las urnas.
Y en Cataluña, IC –la justificación “verde” de un tripartito cada vez más odioso por su insolidaridad- se ha dejado el 21,5% de los votos.
Cayo Lara no es lo mismo que Llamazares, pero si IU no rompe explícita y autocríticamente con el apoyo prestado a la fragmentación será incapaz de levantarse.
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