Selección de prensa internacional

La hecatombe colombiana

Los intelectuales colombianos no consideramos a Carlos Gaviria como poseedor de una inteligencia superior, pero sí­ de una honestidad egregia

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12-06-2009
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La revista colombiana Deslinde publica en su último número un artí­culo dedicado a explicar porqué Carlos Gaviria, el candidato del Polo Democrático a las elecciones presidenciales, se ha convertido en el blanco de todos los ataques de la prensa del paí­s sumisa a los dictados de Washington y de las fuerzas oligarcas y reaccionarias que representa Uribe.
 La hecatombe colombiana
La revista colombiana Deslinde publica en su último número un artí­culo dedicado a explicar porqué Carlos Gaviria, el candidato del Polo Democrático a las elecciones presidenciales, se ha convertido en el blanco de todos los ataques de la prensa del paí­s sumisa a los dictados de Washington y de las fuerzas oligarcas y reaccionarias que representa Uribe.

Para Deslinde, la razón de los ataques es simple. La aparición de Carlos Gaviria en un programa de televisión donde expuso de forma sencilla los tres puntos esenciales de transformaciones democráticas que defiende su programa presidencial. Transformaciones que recogen y sintetizan las aspiraciones de la gran mayoría del pueblo colombiano.
 
En primer lugar, acabar con el “indignante estado de postración de Colombia frente a Estados Unidos”, buscando una relación entre iguales de respeto mutuo, es decir, poniendo fin al Plan Colombia, desmantelando las bases militares yanquis en territorio colombiano, y liquidando definitivamente el oprobioso y neocolonial tratado de libre comercio. En segundo lugar propiciar un “cambio de modelo económico, donde el Estado retome” la dirección sobre la orientación de la economía y el objetivo principal de las políticas públicas sea la plena utilización “de todos los recursos productivos empezando por el trabajo”. Y en tercer lugar, la “plena vigencia de la democracia, entendida como el ejercicio de los derechos fundamentales”, lo que para una gran parte de los colombianos, sometidos al terror de paramilitares y terratenientes, narcotraficantes y pseudoguerrillas, sigue siendo una entelequia.
 
La sola posibilidad de que un candidato con un programa de esta naturaleza pudiera ganar las elecciones en Colombia –y el Polo se ha convertido en una de las tres grandes fuerzas políticas nacionales del país– es algo que debe encender todas las alarmas en Washington. Tras el gigante brasileño y el vecino mexicano, Colombia es en la actualidad el país más importante de Iberoamérica para la estrategia norteamericana. Que el país girara su orientación política en la dirección de los gobiernos antihegemonistas de la región andina seria una auténtica hecatombe para EEUU.
 
De ahí que, cuando aún falta casi un año para la celebración de las presidenciales, se haya puesto en marcha la maquinaría propagandística con la que tratar de frenar el que parece un imparable ascenso de la coalición de izquierdas del Polo Democrático Alternativo, en el que el Movimiento Obrero Independiente Revolucionario, el MOIR, un partido marxista-leninista- pensamiento Mao Tse Tung, juega un muy destacado papel.
 
 
 
 
Colombia. Deslinde
¿ES CARLOS GAVIRIA LA VERDADERA HECATOMBE?
Aurelio Sánchez Montoya
 
Desde hace algún rato los Plinios del periodismo colombiano han desatado un infamante ataque contra Carlos Gaviria. “Anti reeleccionista reeleccionista”, al que se le imputa “un mando excluyente y disolvente” del Polo; inspirador “del suicidio asistido” del Polo; que quiere consolidar un partido “con la ortodoxia que lo rodea”; y, como en la orquestada campaña unos se citan a otros, alguno concluye, con base en expresiones como las aquí consignadas, que “en el Polo sólo van a quedar los más rancios estalinistas, los mamertos agrios y ciertos manzanillos cuya ambición pecuniaria y burocrática es más que evidente”. En la variada amalgama constituida se han incorporado también ciertas plumas que conservan el remoquete de “izquierdistas”, como otrora militantes de grupos insurgentes o como tolerantes con los mismos en épocas pretéritas. Se completó un “arco iris” de críticos que valida con ese pluralismo la justeza del ataque. No hay una sola refutación a las tesis de Gaviria, sólo descalificaciones y diatribas en los que, desde luego, no se ahorran ni modos ni formas, desde equipararlo con Uribe y Kim Jong Il, a la vez.
 
Cualquier ciudadano podría preguntarse cuál es la verdadera razón por la cual Carlos Gaviria es hoy la personificación del Anatema. Basta escuchar una reciente entrevista suya en televisión entregada a la periodista Margarita Vidal para encontrar el leitmotiv de la panda en mención. Al responder sobre las propuestas principales para Colombia, Gaviria no vaciló en destacar tres: 1) Rescatar la Dignidad Nacional, reprobando el indignante estado de postración de Colombia frente a Estados Unidos y buscando una relación de respeto mutuo, entiéndase sin Plan Colombia, sin bases militares, ni tratados comerciales colonialistas; 2) Un cambio de modelo económico, donde el Estado retome la orientación de la economía y el rumbo principal de la política pública sea hacia el pleno empleo de todos los recursos productivos empezando por el trabajo y haciendo para ello las reformas institucionales a que haya lugar; 3) La plena vigencia de la democracia, entendida como el ejercicio de los derechos fundamentales y ello como base de la seguridad en todos los campos para todos los asociados.
 
Esa claridad, sin ambigüedades, libre de retorcidas y altisonantes oratorias o de ridículos chascarrillos para ocultar las causas primeras de los males del país y la indispensable terapia que se requiere para erradicarlos, hace de Gaviria, el único, sí el único candidato, que se sale del libreto de las viejas concepciones imperantes. Que pugna por conducir a la Nación por el camino del ejercicio cabal de las libertades ciudadanas, desechando el miedo como soporte del poder, enfrentando las suciedades políticas, que han hecho de la democracia colombiana algo menos que una “de papel”, y revocando al, ése sí ortodoxo, neoliberalismo, que acabó por convertir a la sociedad nacional en una de las más desiguales del mundo. Por eso Gaviria es de Izquierda Democrática, por eso no es indiferente al proyecto uribista, ni a la reelección de su Sumo Pontífice ni a la escogencia del prosélito que imponga en el acto de ventrílocuo que también ensaya y en el cual muchos se relamen por representarlo aún a costa de envilecer su propia identidad.
 
La amplitud del proyecto de Carlos Gaviria la sintetizó él mismo en un artículo aparecido en El Tiempo el pasado domingo 7 de junio: “ningún demócrata que de verdad lo sea”, “no sería renuente a compartir” las metas propuestas en el Ideario de Unidad del Polo, dentro del cual se circunscriben sus proposiciones en esta campaña hacia la Presidencia. Los intelectuales colombianos no consideramos a Carlos Gaviria como poseedor de una inteligencia superior pero sí de una honestidad egregia, a contramano de la de algunos de estos gacetilleros, que, cuando abandonan las teclas del computador, vuelven a lo que realmente los desvela, los negocios y las comisiones que derivan de ahí, en los cuales se comportan a semejanza de los hijos del Ejecutivo. Sin duda, Carlos Gaviria es una verdadera “hecatombe” para ellos, para sus símiles o para quienes están detrás de sus infamias
DESLINDE. 9-6-2009
 
 
Rusia. Izvestia
¿ES POSIBLE QUE ESTALLE UNA GUERRA EN LA PENÍNSULA COREANA?
Viacheslav Nikonov
 
(...) Realmente existe el peligro de una guerra, pero es notable que la guerra no es ni puede ser la meta que persiguen los líderes de la RPDC. Al parecer, como conocedores de los medios de subsistencia, no quieren ser suicidas. Son conscientes de que encender una guerra es arriesgar el todo por el todo. No quieren ser los primeros en desatarla.

¿Porqué los líderes de Corea del Norte necesitan armas nucleares? Algunos en Pyongyang dijeron que tras conocer los destinos de Yugoslavia e Irak, ya no hay nadie que pueda afirmar la inutilidad de estas armas para los coreanos. Los estadounidenses no atacan a los países nucleares. Hace años, los líderes coreanos estaban dispuestos a dejar su plan nuclear a cambio del diálogo directo con EEUU, la garantía de seguridad y la ayuda económica de los países participantes de las negociaciones a seis bandas. Sin embargo, los estadounidenses no han ido al diálogo y los japoneses tampoco han cumplido sus compromisos. Por su parte, el actual presidente surcoreano Lee Myung-bak ha declarado aplicar una política dura hacia Pyongyang. Por eso, Corea del Norte cree que no vale la pena hacer concesiones para suspender el plan nuclear por propia iniciativa. La actual prueba nuclear constituye un medio de chantaje con el fin de restaurar las negociaciones especialmente con los EEUU, en vez de hacer preparativos para el un ataque.
 
¿A quién puede atacar Corea del Norte? No alcanza los EEUU, sino teóricamente Japón, hacia el que los coreanos se muestran hostiles. Sin embargo, aunque los coreanos y los surcoreanos adoptan una actitud hostil hacia los gobiernos de la otra parte, se consideran pertenecientes a la misma nacionalidad y no desean que estalle una guerra entre compatriotas. Además, Pyongyang es consciente de que si ataca a Corea del Sur, se verá involucrado en la guerra contra los EEUU, ya que éste tiene 30.000 militares estacionados en la parte sur de la Península de Corea. Ni Kim Jong-il ni su posible sucesor quieren tomar el camino que conduce a la ruina.

¿Cuánta posibilidad hay de que Corea del Norte sea atacada? ¿Quién va a atacarla? ¿Corea del Sur? No, en absoluto. No hay nadie que abrigue tan vehemente deseo como Corea del Sur para mantener la paz en la península, ya que es consciente del significado de la guerra para un país en rápido desarrollo y con numerosa población como ella. Sin usar las armas nucleares y solo con los millares de cañones de gran calibre desplegados en el Norte de la península, Corea del Norte puede hacer desaparecer de la Tierra a Seúl con más de 10 millones de habitantes y otras ciudades surcoreanas. El ejército norcoreano ocupa el cuarto lugar en el mundo en el sentido cuantitativo. En vez de atacar a Corea del Norte, Corea del Sur se esforzará por impedir a EEUU y otros países hacerlo.

Según se dice, al lograr la victoria inicial en las acciones militares de EEUU en Irak, los neoconservadores estadounidenses planearon resolver el problema coreano mediante medios militares. En la actualidad, Obama se da el aire de mantenerse contrario al neoconservadurismo. Tiene intención de retirar los militares estadounidense de Irak, así como de Afganistán en el futuro. En estas circunstancias, quizá Washington no va a lanzar una nueva intervención armada, que necesitará una cuantiosa abnegación y dará origen a posibles consecuencias imprevistas.

Es posible que Japón se oponga la guerra, preocupado de los posibles ataques de los misiles teledirigidos de Corea del Norte a sus ciudades. Es natural que Japón se dedique a la expansión armamentista, sin embargo, no apoya el ataque contra Corea del Norte. Por su parte, China y Rusia no acordarán que se declare la guerra contra Corea del norte. Sin el apoyo de los dos países, EEUU jamás hará al Consejo de Seguridad de la ONU reconocer la legalidad de sus acciones contra Corea del Norte. Beijing y Moscú harán todo lo posible para impedir el estallido de una guerra en las cercanías de sus fronteras.

En consideración de la correlación de las fuerzas regionales, los países pertinentes no tienen intenciones de involucrarse en una guerra general. Sin embargo, es posible que la guerra estalle inesperadamente debido a la tensa situación regional, como por ejemplo, la interceptación y examen de barcos norcoreanos en el mar podría provocar conflictos. Pyongyang trabajará para proteger su capacidad de exportación. Como es sabido de todos, las armas son los principales productos destinados a la exportación coreana. Existen no pocos detonantes de la guerra
IZVESTIA. 4-6-2009
 
 
 
 
EEUU. The New York Times
EL DISPARATE DE LOS ORDENADORES CHINOS
 
China ha logrado éxitos notables en los últimos 20 años, incluida la creación de una de las mayores economías del mundo. Los ordenadores han ayudado a esa velocidad de desarrollo, y serán aún más importantes en el futuro. Por tanto, la decisión de Pekín de exigir que todos los nuevos ordenadores personales vendidos en China contengan un software para denegar el acceso a determinados contenidos de Internet parece ser especialmente auto-destructiva y absurda.

La nueva norma dice que todos los ordenadores vendidos en China después del 30 de junio deben incluir un software especial -diseñado por una empresa china, con vínculos militares y a los organismos de seguridad- para filtrar la pornografía y otros materiales"vulgares". Pekín afirma que está tratando de proteger a los niños. No es creíble.

En cualquier país, esos términos vagos serían considerados una licencia para la intromisión del gobierno. El gobierno de China, que teme la libre circulación de las ideas, ya restringe enérgicamente el contenido de Internet, incluido el bloqueo de acceso a sitios Web sobre el Tíbet, los derechos humanos y otros temas políticamente sensibles.

Bitácoras chinas, disidentes e incluso algunos medios de comunicación de noticias estatales tienen derecho a preocuparse de que el nuevo software pueda ser utilizado de forma aún más nefasta: recogeiendo los datos personales y espiando en la web los hábitos de consumo.

El contrato para el software, por otra parte, se adjudicó sin concurso público. Por lo que existen serias dudas acerca de si el producto incluso funcionará.

Lo último que China necesita es obligar a la instalación de un software que podría causar accidentes a millones de ordenadores. Que alimenten nuevo resentimiento en contra de un gobierno acusado ya de notoria incompetencia después de que miles de niños murieran en el derrumbe de las escuelas mal construidas en el terremoto de 2008.

Fabricantes internacionales probablemente podrían forzar al gobierno a revertir la nueva normativa con la amenaza de no vender sus productos (...)

Si Pekín no reconsidera su temeraria decisión, la nueva normativa entrará en vigor el 1 de julio. Nuestro consejo a los consumidores chinos: Compren ahora su PC.
THE NEW YORK TIMES. 11-6-2009
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