La alianza anuncia su retirada de Kosovo

OTAN: todo `atado y bien atado´ en Kosovo

El repliegue tiene que ver con las capacidades militares y presupuestarias de una OTAN que tiene que atender cada vez más frentes. Pero la superpotencia nunca se retira sin tener todo `atado y bien atado´.

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12-06-2009
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Han pasado diez años desde que la OTAN -dirigida y al servicio de los planes de Washington- bombardeara Belgrado con la excusa de derrocar al genocida Milosevic, y estableciera en protectorado militar en Kosovo con la excusa de proteger al pueblo kosovar de la limpieza étnica del ejército serbio, poniendo al frente del nuevo "Estado" a otro genocida, pero de la casa: Hashim Tháí§i. Durante ésta década la OTAN ha convertido a este territorio en un firme enclave militar en el corazón de los Balcanes, albergando la base norteamericana de Camp Bondsteel, que ha llegado a tener 50.000 soldados de la Alianza. Pero ha llegado el momento de hacer las maletas, y la misión de la OTAN en Kosovo se retira. Sus 14.000 efectivos actuales pasarán a 2.200 en dos años.
 Fotografí­a que muestra a varios soldados de la KFOR durante una exhibición militar de la KFOR con motivo del 10ª aniversario de la entrada de las tropas de la OTAN en Kosovo. EFE
Fotografí­a que muestra a varios soldados de la KFOR durante una exhibición militar de la KFOR con motivo del 10ª aniversario de la entrada de las tropas de la OTAN en Kosovo. EFE
Han pasado diez años desde que la OTAN -dirigida y al servicio de los planes de Washington- bombardeara Belgrado con la excusa de derrocar al genocida Milosevic, y estableciera en protectorado militar en Kosovo con la excusa de proteger al pueblo kosovar de la limpieza étnica del ejército serbio, poniendo al frente del nuevo "Estado" a otro genocida, pero de la casa: Hashim Tháí§i. Durante ésta década la OTAN ha convertido a este territorio en un firme enclave militar en el corazón de los Balcanes, albergando la base norteamericana de Camp Bondsteel, que ha llegado a tener 50.000 soldados de la Alianza. Pero ha llegado el momento de hacer las maletas, y la misión de la OTAN en Kosovo se retira. Sus 14.000 efectivos actuales pasarán a 2.200 en dos años.
"Los ministros han decidido hoy que las condiciones políticas y de seguridad permiten un ajuste progresivo de la configuración de KFOR", anunció ayer el secretario general de la Alianza Atlántica, Jaap de Hoop Scheffer, tras celebrar una reunión con los 28 responsables de defensa de los países miembros. Según Scheffer, el dispositivo actual –“una fuerza de postguerra”- a “una fuerza de disuasión, basada en la inteligencia y en la sutileza".
 
 
El Secretario general de la Alianza ha dejado claro que se tratará de un repliegue pactado, coordinado y ordenado, de ningún modo una evacuación en desbandada. "Lo que quiero es que se haga de forma organizada y coherente, como una alianza y no con los países marchándose de forma unilateral", insistió también Robert Gates, secretario de Defensa de Estados Unidos, también presente en la reunión.
 
 
Las razones del repliegue tienen que ver con las capacidades militares y presupuestarias de una OTAN encabezada por una superpotencia y unos aliados que tienen que atender cada vez más frentes y más activos al mismo tiempo que hacen frente a la peor crisis financiera desde la del 29. El Pentágono y sus sistema de alianzas tiene que redistribuir los recursos militares según sus posibilidades y prioridades, y lo prioritario es el frente afgano-paquistaní o incluso frentes secundarios pero complicándose por momentos, como la piratería en el Golfo de Adén, a la que la Alianza hará frente con el dispositivo `Ocean Shield´ (Escudo Oceánico).
 
 
Pero la superpotencia nunca se va pacíficamente de ningún sitio sin tener todo `atado y bien atado´. Los Balcanes tienen una enorme importancia estratégica por su condición de polvorín de Europa, y la base de Camp Bondsteel pone a tiro de cazabombardero todo Oriente Medio. La decisión del repliegue se produce apenas dos semanas después de la visita del vicepresidente norteamericano, Joe Biden, primero a Bosnia y Serbia –donde las élites económicas y políticas le prodigaron un frío pero sumiso recibimiento- y luego a Kosovo, donde se le aclamó como el excelso protector de la gloriosa independencia de la nación. El dominio norteamericano está suficientemente cimentado en la zona como para dejar una guarnición “de disuasión” y dedicar tropas y dólares donde son más necesarios.
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