Arte

Bienales recicladas

¿Qué ocurre con todo el abundante material efí­mero que se utiliza en las faraónicas bienales artí­sticas?

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12-06-2009
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Millones de euros se están invirtiendo en las bienales que se celebran durante estos dí­as en Basilea y Venecia, esta última alternada anualmente con la Bienal de Arquitectura. Todo será desmantelado y tirado por la borda, convirtiendo el arte y sus soportes en material de deshecho inmediato. Un colectivo internacional e interdisciplinar se plantea dar salida a todo este material, reconvirtiéndolo en arte. Se trata de "Rebiennale". Porque, una vez más, en tiempos de crisis, el ingenio del arte se desarrolla de forma exponencial. Millones de euros se están invirtiendo en las bienales que se celebran durante estos dí­as en Basilea y Venecia, esta última alternada anualmente con la Bienal de Arquitectura. Todo será desmantelado y tirado por la borda, convirtiendo el arte y sus soportes en material de deshecho inmediato. Un colectivo internacional e interdisciplinar se plantea dar salida a todo este material, reconvirtiéndolo en arte. Se trata de "Rebiennale". Porque, una vez más, en tiempos de crisis, el ingenio del arte se desarrolla de forma exponencial.
Rebiennale (www.rebiennale.org), es un colectivo de arquitectos, diseñadores, artistas, profesores, estudiantes e investigadores varios, que se dedica, por un lado, a estudiar el impacto y la sostenibilidad de los pabellones y los propios proyectos artísticos y, por otro, a reciclar en iniciativas tanto sociales como artísticas todo el material (desde ordenadores y clavos hasta instalaciones efímeras) que queda inutilizado cuando se acaba la Bienal.
 
La respuesta de este colectivo surge ante una circunstancia que habla por si misma. Las bienales duran entre tres y cinco meses. A su clausura todas las estructuras, y a menudo las propias obras, concluyen su ciclo vital como inútiles desechos. “De ahí la idea de reutilizar estos materiales en un proyecto colectivo de regeneración urbana, que convierte la Bienal en un laboratorio de ideas y prácticas, llevando la interacción con la ciudad mas allá de las visitas a las exposiciones”, explica la antropóloga y documentalista Marina Nebbiolo, miembro del colectivo.
 
El proyecto surgió en la Bienal de Arquitectura del pasado año. Los resultados de esta estrategia aplicada a la muestra de arquitectura se presentaron la semana pasada en Venecia, durante los días reservados a los profesionales, la denominada vernice de la Bienal, cuando la ciudad bate récords de concentración de personas vinculadas al arte por metro cuadrado. Un escaparate excelente para una iniciativa tan lógica como rompedora, en un mercado dominado en los últimos años por el derroche sin sentido y la escasez de ideas sorprendentes.
 
Pero sobre todo, Rebiennale es un proyecto serio. No se trata de una nueva “performance” que pretenda llamar la atención con escaso esfuerzo. En su catálogo se analizan las participaciones nacionales y se da cuenta de los proyectos que se están llevando a cabo con los elementos reciclados. Así nos enteramos que el proyecto español, a cargo del arquitecto Vicente Guallart, presentaba una reciclabilidad superior al 60%, y que los materiales, sobretodo plexiglás, se están reutilizando en proyectos sociales. Sin embargo, también se destaca que los responsables no quisieron comunicar los costes y que el proyecto no preveía su desmontaje por lo que muchos elementos se dañaron durante el proceso.
 
Una iniciativa, que alejado de la “pataleta” ecologista, se constituye en una seria alternativa, sustentada en el estudio y el trabajo bien orientado, para hacer del arte un instrumento al servicio de la sociedad, y no un lujo financiado públicamente.
 
 
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