La baja inflación de diciembre supone la congelación salarial en la negociación colectiva

Otra vez, perdemos los trabajadores

Los beneficios empresariales aumentaron un 73%, entre el 200 y el 2007, mientras que el salario real disminuye, desde 1996 a 2006, un 4%

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06-01-2009
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Un dato positivo puede transformarse en su contrario, depende quién y para qué lo utilice. La reducción del IPC -que mide el precio medio de los productos básicos-, hasta alcanzar el 1,5% en diciembre -cuando en julio se habí­a disparado hasta el 5,3%-, es sin duda una buena noticia. Pero en manos de la patronal, se convierte en un arma contra los trabajadores, una manera de imponer la práctica congelación, o disminución, de los salarios -cuya revisión está determinada, no por el IPC anual, sino sólo por el dato de diciembre-. Un mecanismo infernal que va a suponer la pérdida de poder adquisitivo para millones de trabajadores. Un dato positivo puede transformarse en su contrario, depende quién y para qué lo utilice. La reducción del IPC -que mide el precio medio de los productos básicos-, hasta alcanzar el 1,5% en diciembre -cuando en julio se habí­a disparado hasta el 5,3%-, es sin duda una buena noticia. Pero en manos de la patronal, se convierte en un arma contra los trabajadores, una manera de imponer la práctica congelación, o disminución, de los salarios -cuya revisión está determinada, no por el IPC anual, sino sólo por el dato de diciembre-. Un mecanismo infernal que va a suponer la pérdida de poder adquisitivo para millones de trabajadores.






En tiempo de crisis, la presión del capital por cargar las pérdidas sobre las espaldas de los trabajadores se convierte en asfixiante. Por eso, el mantra de la “moderación salarial” como única forma de conservar el puesto de trabajo, se repite con martilleante insistencia.
De entrada, la patronal ha cazado al vuelo el descenso de la inflación. Las cláusulas de revisión salarial en los convenios colectivos, que afectan a casi nueve millones de trabajadores, toman como medida el IPC de diciembre. El listón situado en los actuales convenios para subir los salarios está situado en una media del 2,4%. Como la inflación de diciembre apenas ha llegado al 1,5%, los salarios van a quedar congelados.
¿Es una medida justa? ¿No es necesario subir los salarios puesto que el coste de la vida apenas se ha incrementado?
Diciembre ofreció un IPC del 1,5% -frente al 4,3% del mismo mes del pasado año-, pero en julio la inflación estaba disparada hasta el 5,3%. El IPC anual -es decir, lo que han subido los precios de manera efectiva a lo largo del año- ha sido del 4,1%. Si se hubiera tomado como medio de los convenios el dato anual, habría que elevar los sueldos un 1,7%, porcentaje de poder adquisitivo que los trabajadores hemos perdido al aplicarse el dato de diciembre.
El año pasado, la inflación interanual se colocaba en el 3,9%, mientras que la subida media de los salarios en los convenios llegó sólo al 3,08%.
1,7% este año, 0,82% el año pasado... bocados dados al poder adquisitivo de los trabajadores -es decir a nuestro salario real-, que paulatinamente lo van menguando.
España es el único país de la OCDE -que agrupa a los países más desarrollados- donde descendió el salario real.
No siempre ha sido así. Entre 1990 y 1995 el salario real aumentó a un ritmo del 1,9% anual. Pero a partir de 1996, justo en el momento en que comienza el periodo de crecimiento, los beneficios empresariales aumentan un 73%, entre el 200 y el 2007, mientras que el salario real disminuye, desde 1996 a 2006, un 4%.
Todo concuerda, cuando los beneficios de bancos y monopolios empiezan a subir espectacularmente, los salarios de los trabajadores comienzan a bajar.
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