Arquitectura

High Line: urbanismo del reciclaje

«Hace diez años, los detractores de la High Line creí­an que era una monstruosidad. Afortunadamente, hubo un puñado de gente que cuando la miraba veí­a en ella un extraordinario regalo para el futuro»

0
0 votos
12-06-2009
Publicidad
Los tiempos pasados en los que construir era sinónimo de derruir previamente lo que allí­ existí­a están llegando a su fin. Eso sí­, en Nueva York. Buena prueba de ello es la reconversión de un paso elevado de trenes ("High Line") en el último parque de la capital financiera norte americana. El abandono de las ví­as se entendió como oportunidad para un nuevo uso, no como una ruina. Integración frente a destrucción, reciclaje frente a generación de cero, son las claves de un nuevo urbanismo, el del reciclaje. Los tiempos pasados en los que construir era sinónimo de derruir previamente lo que allí­ existí­a están llegando a su fin. Eso sí­, en Nueva York. Buena prueba de ello es la reconversión de un paso elevado de trenes ("High Line") en el último parque de la capital financiera norte americana. El abandono de las ví­as se entendió como oportunidad para un nuevo uso, no como una ruina. Integración frente a destrucción, reciclaje frente a generación de cero, son las claves de un nuevo urbanismo, el del reciclaje.
La destrucción de los antiguos centros históricos para reconversión en barrios a manera de la contemporaneidad fue la postura del urbanismo de principios de siglo XX. Tras las catastróficas consecuencias que generó esa concepción (y que oportunistamente se consintió desde algunos sectores), el urbanismo que siguió, pasó a valorar con mayor fuerza los antecedentes históricos.

En ese enclave seguimos, y Nueva York vuelve a reclamar esta sensibilidad en la nueva cultura del reciclaje. «En lugar de destrozar esta valiosa pieza de nuestra historia, la hemos reciclado para crear un innovador y estimulante parque que proporcionará más espacio al aire libre para nuestros ciudadanos y creará puestos de trabajo y beneficios económicos para nuestra ciudad», ha dicho Bloomberg

Reflejo del pasado industrial de Nueva York, el antiguo paso elevado de trenes de mercancías ha sabido conjugar preexistencias e innovación generando una “alfombra verde voladora” que ya empieza a ser comparada con Central Park.

Pero este éxito no habría sido posible sin la lucha de la asociación Friends of The High Line formada por vecinos de la zona, que vio en la infraestructura abandonada un gran potencial para el barrio ante las miradas contrarias por su estado de abandono y las amenazas de especulación que empezaban a surgir sobre el “High Line”.
«Hace diez años, los detractores de la High Line creían que era una monstruosidad. Afortunadamente, hubo un puñado de gente que cuando la miraba veía en ella un extraordinario regalo para el futuro de nuestra ciudad. Hoy desenvolvemos ese regalo», ha afirmado Bloomberg.

A diez metros de altura el “High Line” se despega tanto del suelo como del urbanismo que sufrimos a principios de siglo XX, y que desgraciadamente en España sigue imperando en algunas actuaciones como la destrucción parcial del barrio del Cabañal en Valencia o en el abandono del frontón Beti-Jai de Madrid, ambos declarados Bienes de Interés Cultural.
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad