España concede la nacionalidad española para los brigadistas internacionales.

Brigadistas, almas sin fronteras.

"En las Brigadas Internacionales hablamos idiomas muy diferentes -unos veinte-, pero en realidad sólo hablamos una lengua: la de la humanidad combatiente, la lengua de Barbusse" Theodor Balk.

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11-06-2009
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Con la guerra civil, España se convirtió en la primera trinchera donde se defendí­a la libertad y atacaba el fascismo, en ascenso por toda Europa. Fascismo que resulto un revulsivo para las masas populares y proletarias de todo el mundo, que hicieron de la guerra civil española, un conflicto propio en defensa de la libertad.
 Brigadistas, almas sin fronteras.
Con la guerra civil, España se convirtió en la primera trinchera donde se defendí­a la libertad y atacaba el fascismo, en ascenso por toda Europa. Fascismo que resulto un revulsivo para las masas populares y proletarias de todo el mundo, que hicieron de la guerra civil española, un conflicto propio en defensa de la libertad.
Con un brillo en los ojos que les rememoraba sus años de juventud, de orgullo, valentía y entrega por un ideal, sus cuerpos son lo único que les hace pertenecer al presente, en sillas de ruedas o con bastones seis hombres y mujeres británicos, con edades comprendidas entre los 94 y 101 años. Han recibido en una ceremonia celebrada en la Embajada de España en Londres, el pasaporte que le acredita la nacionalidad española de manos del Embajador de España Carles Casajuana, que afirmo que “Este es un acto de agradecimiento, un acto de reconocimiento".
 
Entre los ya erán españoles de corazón se encuentran; Sam Lesser, que combatió en la Ciudad Universitaria de Madrid, habló en nombre de los brigadistas y expresó su agradecimiento Thomas Watters, que acudió a España a ayudar a los heridos del lado republicano, como miembro de la Cruz Roja Internacional. Paddy Cochrane, 96 años de Irlanda, y Jack Edwards, 95, que creció en Liverpoo, Lou Kenton, 101, José Khan, el 94 y Penny Feiwel, 100 y en nombre de Jack Jones, uno de los principales sindicalistas británicos de las últimas décadas y que también luchó por la República, murió hace sólo un mes, fue su hijo Mick quien recogió el pasaporte.
 
Los internacionalistas que vinieron voluntarios a defender la República española fueron alrededor de unos 50.000 hombres y mujeres, de un total de 54 países diferentes. Los más numerosos fueron los franceses (unos 10.000); les siguieron los alemanes, los italianos y los polacos (unos 5.000). De Estados Unidos llegaron unos 3.000, Gran Bretaña con unos 2.300 y de Bélgica otros tantos; 2.500 checos y canadienses, 1.500 húngaros, austriacos y yugoeslavos. A ellos hay que añadir pequeños contingentes de, otros cuarenta países aproximadamente. Hubo una alta proporción de judíos, especialmente entre los polacos, alemanes y estadounidenses. En total, se calcula que los judíos constituían el 15 por ciento de los voluntarios. Llegaron hasta chinos y japoneses.
 
Aunque el destacamento más importante lo formaron los comunistas, entre los voluntarios había anarquistas, socialistas y antifascistas de todos los colores. La Brigada Lincoln fue uno de esos grandes ejemplos de solidaridad internacionalista en nuestra Guerra Nacional. 777 cubanos participaron en las Brigadas Internacionales en España. Muchos antifascistas argentinos participaron con entusiasmo en la contienda del lado republicano. No sabemos apenas de sus biografías ni siquiera su nombre. Fueron varios los que combatieron hasta su último aliento en las trincheras.
 
Centenares de árabes vinieron a defender la República española, entre ellos, iraquíes. Gracias a la tarea de Salvador Bofarull, funcionario jubilado de la UNESCO e investigador de los grupos nacionales minoritarios de las Brigadas Internacionales de la “Guerra Nacional Revolucionaria”, que ha publicado alguna de sus conclusiones podemos afirmar que los árabes constituyeron uno de los más numerosos contingentes de combatientes internacionalistas. Bofarull ha rescatado para la historia de la gesta de las Brigadas Internacionales a dos iraquíes que vieron a luchar a España junto a marroquíes, argelinos, egipcios, palestinos, sirios, libaneses e incluso saudíes.

Cuando se despidieron en Barcelona, la República les dedicó un vibrante discurso de despedida llamado Hasta pronto hermanos:

“Por primera vez en la historia de las luchas de los pueblos se ha dado el espectáculo, asombroso por su grandeza, de la formación de las Brigadas Internacionales para ayudar a salvar la libertad y la independencia de un país amenazado ..”

“Comunistas, socialistas, anarquistas, republicanos, hombres de distinto color, de ideología diferente, de religiones antagónicas, pero amando todos ellos profundamente la libertad y la justicia, vinieron a ofrecerse a nosotros incondicionalmente.”

“Podéis marcharos orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia … “

“No os olvidaremos, y, cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República española, ¡volved!..”
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