Inmigración

Franns Melgar Vargas

Vivimos en un paí­s donde se le corta el brazo a una persona y se le exige que no diga donde trabaja. ¿Quien es el responsable?

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11-06-2009
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Hoy toca hablar de Franns Melgar Vargas. Franns es un joven boliviano de 33 años. Su sueño era ir a Japón a trabajar para TOYOTA. Franns siente devoción por esos coches. Pero mientra lo hací­a o no pensó que podrí­a conseguir algo de plata en España. Al fin y al cabo Bolivia es uno de los paí­ses más pobres de Iberoamérica y España es la octava potencia mundial. Así­ que Franns en camino conquistar sus sueños cogió ruta a España, como algo temporal de camino a Japón... Hoy toca hablar de Franns Melgar Vargas. Franns es un joven boliviano de 33 años. Su sueño era ir a Japón a trabajar para TOYOTA. Franns siente devoción por esos coches. Pero mientra lo hací­a o no pensó que podrí­a conseguir algo de plata en España. Al fin y al cabo Bolivia es uno de los paí­ses más pobres de Iberoamérica y España es la octava potencia mundial. Así­ que Franns en camino conquistar sus sueños cogió ruta a España, como algo temporal de camino a Japón...
Su tía tiene la doble nacionalidad con España y Bolivia, así que le hizo la carta de invitación para el, y para su hermana.
Este es Franns, estas son algunas de sus características entre otras muchas que no conocemos.
Podríamos imaginar un poco más de Franns:
Puede que sea aficionado al ciclismo y le gusten las películas de Ariadna Gil; quizás se haya hecho del Barça estos años que lleva en España, incluso puede que aprovechando la euforia de esta liga haya fundado una peña en Gandía.
Son especulaciones sobre Franns Melgar Vargas, pero ¿porque no? Al fin y al cabo es la historia común de millones de inmigrantes que vienen a Europa buscando un sueño, cada uno el suyo. El de Franns acababa en Japón, otros en una universidad para sus hijos o una casita en la playa…
Son las buenas personas que la mayoría de veces solo son para España o una estadística o una sección de periódico, pero no mucho más allá.
Pero el pasado 28 de mayo tuvo un accidente en el trabajo. Franns es panadero y una de las maquinas amasadoras le corto el brazo.
Ayer lo supimos, por todos los noticiarios.
También nos enteramos de que su jefe tiro el brazo a la basura y que lo dejo a 200 metros del hospital. Durante estos momentos el patrón se encargo de aleccionar a Franns. A este se le quedó claro que no debía decir nada de cómo había sido el accidente ni de que trabajaba ahí.
La panificadora de Real de Gandía le tenía además dos años sin contrato. El trabajaba 12 horas al día y cobraba 23 euros por jornada. Es decir 1,91 € la hora.
Como hemos anunciado antes hoy todos los periódicos hablaran de Franns. Y además es que hay que hacerlo. Hay que decirlo bien alto un empresario ha acabado con los sueños de un hombre llamado Franns. Los médicos dicen que si este empresario no hubiera tirado el brazo a la basura se le podría haber implantado con posibilidades de éxito.
Hay que denunciarlo hasta la saciedad y hacer lo imposible para que este hombre acabe en la cárcel.
Pero no nos confundamos. ¿Cuál será hoy el acento de la noticia?
Por que si bien es cierto que hay que denunciar a los dueños de la panificadora que ha hecho este crimen contra la humanidad.
Pero no basemos la verdad en un solo aspecto. No tratemos como inmoralidad de un empresario asesino. Como la salvajada que un individuo aislado ha cometido. Un loco del cual la democracia española se encargara que se pudra en la cárcel. Todo esto hay que decirlo, por supuesto.
Pero lo que más hay que decir hoy es que ha pasado porque en España esto puede pasar. Por que para los inmigrantes en este país hay un espacio muy bien definido, el de la marginación.
En España que un iberoamericano o marroquí trabaje 12 horas por 23 euros es lo normal. Como decía Franns. Más de la mitad de sus conocidos tienen las mismas condiciones de trabajo y vida.
Que un inmigrante lleve 2 años sin contrato también es lo normal. Dos años y 10. Por que no es una escala de meritos donde el negrito se lo ha ganado y se le dan los papeles. Es un expolio exhaustivo de cada hora y euro.
En España también nos está acostumbrado a que la policía persigue a los inmigrantes de forma metódica y sistemática. Hay están los cupos de la policía nacional de expulsiones mínimas obligatorias. O las redadas en locutorios y bares de El Ejido.
Pero es que en mi país también se ha sacado una ley por la que si alguien acoge un sin papeles en su casa puede tener una multa de 10.000 euros.
Y no hace falta hablar de las denuncias de falta de derechos humanos de los centros de internamiento para inmigrantes sin papeles.
Sabemos que hay muchas más cosas que nos dejamos en el tintero pero solo con esto nos hacemos una idea.
El Estado y el Gobierno han trabajado para que los inmigrantes sean ciudadanos de segunda. Un tipo de ciudadanos sin derechos, un ciudadano perfecto para trabajar por menos de 2 euros la hora. Uno perfecto para que se le expolie. Por que como la policía se dedica a perseguirles y expulsarlos. Por que si se les mete en un centro de reclusos sin papeles va a estar como en Guantánamo.
La misión de un inmigrante es trabajar, oír y callar. Esto es lo que ha conseguido el Estado y el Gobierno con sus redadas y leyes para inmigrantes.
Así que claro que hay que hablar de la inmoralidad de un “hijodeputa” que e ha cortado el brazo a un inmigrante llamado Franns. Pero no dejemos de hablar de quien ha creado las condiciones para que esto pase, por que si hoy no hablamos de esto también encubriremos a los culpables
 
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