Los asaltos se dan en áreas cada vez más extensas

Los piratas somalí­es se desplazan al sur del Mar Rojo

EEUU no pueden permitir que estas aguas se conviertan en una ruleta rusa para el enorme tráfico que pasa por ellas. No sólo por motivos económicos sino principalmente geoestratégicos.

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10-06-2009
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Justo un dí­a después de que la OTAN anunciara que instalará una misión permanente, más poderosa y mejor equipada en las aguas del Golfo de Adén, frente a las costas somalí­es, la marina estadounidense ha advertido que los ataque piratas llegan cada vez más lejos, habiéndose registrado asaltos en la zona sur del Mar Rojo.
 Los piratas somalí­es se desplazan al sur del Mar Rojo
Justo un dí­a después de que la OTAN anunciara que instalará una misión permanente, más poderosa y mejor equipada en las aguas del Golfo de Adén, frente a las costas somalí­es, la marina estadounidense ha advertido que los ataque piratas llegan cada vez más lejos, habiéndose registrado asaltos en la zona sur del Mar Rojo.
Según los portavoces de la Quinta Flota, estacionada en Bahrein, los piratas somalíes cambian rápidamente sus tácticas y sus modos operandi, adaptándose con celeridad al aumento de presión de las armadas de las potencias presentes en la zona. No sólo la OTAN ha enviado barcos de guerra a la zona del Golfo de Adén, sino que potencias como China, India o Rusia, -con importantes intereses comerciales y económicos que proteger en una ruta por la que pasa el 30% del crudo del mundo- también han enviado naves fuertemente armadas.
 
Pero aunque hace unos meses remitiera la frecuencia de los asaltos, desde comienzos de 2009 se han duplicado, efectuando 126 abordajes. Ahora mismo los piratas mantienen en su poder 44 barcos mercantes, con unas 200 personas secuestradas –en su mayoría marinos filipinos-.
 
Además han pasado a los abordajes nocturnos y a tacar en zonas cada vez más extensas y alejadas de sus bases en las costas de Somalia, al contar con naves nodriza estacionadas en medio del mar que les abastecen de combustible y víveres. Los ataques se acercan a las Seychelles por el Este y el Sur, y lo que es más preocupante: a la zona del sur del Mar Rojo, cuello de botella de una de las rutas más concurridas del mundo.
 
EEUU y sus aliados de la OTAN no pueden permitir que estas aguas se conviertan en una ruleta rusa para el enorme tráfico comercial y económico que pasa por ellas. Pero sobretodo tampoco pueden consentir que el Cuerno de África y el este del continente negro –donde acrecientan su influencia focos de poder como China, Irán o el integrismo islámico- se conviertan en un rosario de Estados fallidos en manos de señores de la guerra no controlados por la superpotencia.
 
La seguridad en el Golfo de Adén y en el sur del Mar Rojo no sólo es de naturaleza económica y comercial, sino principalmente geoestratégica.
 
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