Informe Inmigración y desempleo

Ecuatorianos y marroquí­es atrapados por las hipotecas

Los ecuatorianos y marroquí­es son los inmigrantes más perjudicados por la crisis. En su contra tienen el hecho de haberse empleado principalmente el la construcción y el haber llegado antes a España.

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11-06-2009
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Los marroquí­es y ecuatorianos son dos de las comunidades más grandes en España y de las primeras que llegaron con la última oleada inmigratoria a partir de 1990. Esta "ventaja" les permitió lanzarse a optar por créditos hipotecarios para la adquisición de una vivienda. Mensualidades que muchos hoy no alcanzan a pagar y con intereses superiores a la media bancaria. Están, como cientos de miles de familias, "atrapados" por las hipotecas.
 (EFE)
(EFE)
Los marroquí­es y ecuatorianos son dos de las comunidades más grandes en España y de las primeras que llegaron con la última oleada inmigratoria a partir de 1990. Esta "ventaja" les permitió lanzarse a optar por créditos hipotecarios para la adquisición de una vivienda. Mensualidades que muchos hoy no alcanzan a pagar y con intereses superiores a la media bancaria. Están, como cientos de miles de familias, "atrapados" por las hipotecas.
En cuanto al paro las cifras son brutales. La tasa de desempleo de los marroquíes se situó a finales de 2008 en el 35%, 14 puntos por encima de todos los extranjeros. Los ecuatorianos, además, tuvieron la mayor pérdida en términos absolutos de afiliación a la Seguridad Social (37.979 afiliados menos).

Estos son algunos de los datos más significativos del informe Inmigración y mercado de trabajo del 2009 publicado por el Observatorio Permanente de la Inmigración.

De los empleos desaparecidos de la construcción el año pasado (560.330) unos 136.210 eran extranjeros. Aunque en otros sectores como los sanitarios, hostelería o servicios domésticos no se pierde empleo, sino que incluso se gana.  

Esto lleva a pensar al Gobierno que en determinadas actividades va a seguir necesitando trabajadores inmigrantes a pesar de la crisis. La encargada de inmigración Consuelo Rumí , que no se precia de defender particularmente a los inmigrantes, afirma “en lo que va de año se ha seguido demandando trabajadores extranjeros”.

¿Pero acaso no dice el ministro Corbacho cada vez que tiene oportunidad que “sobran” inmigrantes?

Por otra parte, la bajada de oferta laboral en España ha traído como contraparte directa un descenso en la llegada de inmigrantes de 700 a 300 mil al año.

Lo que confirma dos hechos objetivos, pero increíblemente negados por diversos sectores durante estos años: que los inmigrantes llegados a nuestro país son trabajadores y que era el mercado laboral quien necesitaba y traía esa mano de obra.

No se trataba de ningún “efecto llamada” como gustaba llamar al PP, sino “efecto” demanda objetiva de trabajadores.

El informe también ratifica el fracaso absoluto de los proyectos de retorno de los inmigrantes ideados por el gobierno con el estallido de la crisis. Sólo se han apuntado a la iniciativa de retorno del gobierno  3.977 inmigrantes más sus familias (en total, 6.077 personas).

Por último, el informe advierte de manera alarmista que “el actual contexto de crisis plantea riesgos de enorme calibre social” y detecta que “en España las opiniones contrarias a la inmigración están aumentando”. “Crece la idea de que sobran inmigrantes y de que el retorno a sus países de origen es algo a lo que están casi obligados. Crece la idea de que han venido demasiados”, añade.

El problema es doble. Uno, es el mismo gobierno y los medios de comunicación son los que alimentan las ideas que relacionan “crisis e inmigración”, presentado una dimensión errónea y distorsionada del problema.

Dos, el gobierno debe atender las necesidades de este sector de los trabajadores. Pero si no lo hace ni con los mismos españoles ¿Qué medidas podemos esperar para los inmigrantes?

Y lo que es peor ¿Qué se puede esperar sobre la base de la escasez de ayudas, de trabajo, de becas, de comedores escolares, en una sociedad con cada vez más necesidades? La competencia, la desesperación, la escasez…  pueden ser un peligroso caldo de cultivo para todo tipo de posiciones reaccionarias alimentadas por los centros de poder.

Para el gobierno la única manera de evitar dar la cara a la crisis económica y a la falta de medidas para los trabajadores y las familias es “echar balones fuera”. Tales como culpar a la inmigración de ser parte del problema de la crisis.

Aquí de lo único que hay que hablar es de la responsabilidad del gobierno en generar y perpetuar esta crisis contra el pueblo y a favor de la banca y los monopolios.

De los único que hay que hablar es de qué va a hacer el gobierno a favor de generar riqueza y empleo, para parar la voracidad de las entidades bancarias, para hacer que el dinero del rescate bancario (que vamos a pagar todos) revierta en créditos a las familias, de cómo va a restituir las hipotecas usureras que los bancos hicieron firmar a los inmigrantes… de todo esto es de lo que hay que pasar a hablar y no de enfrentarnos unos trabajadores con otros según de dónde venimos.
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