Espectacular subida de UPyD. Nuevo retroceso nacionalista

Otra vez, el viento por la unidad

Como hace un año, todas las opciones que han representado la disgregación han vuelto a sufrir un severo varapalo

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09-06-2009
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En las generales del pasado año se levantó, desde una a otra punta de la geografí­a española, un poderoso viento en defensa de la unidad que determinó el resultado de los comicios. El 7-J de 2009, hemos vivido una segunda edición de ese poderoso vendaval. Como hace un año, todas las opciones que han representado la disgregación -desde los nacionalismos étnicos más exacerbados hasta los regionalistas más moderados- han vuelto a sufrir un severo varapalo. Y, de nuevo, el avance espectacular de UPyD representa la punta de lanza de ese viento en defensa de la unidad.
 (EFE)
(EFE)
En las generales del pasado año se levantó, desde una a otra punta de la geografí­a española, un poderoso viento en defensa de la unidad que determinó el resultado de los comicios. El 7-J de 2009, hemos vivido una segunda edición de ese poderoso vendaval. Como hace un año, todas las opciones que han representado la disgregación -desde los nacionalismos étnicos más exacerbados hasta los regionalistas más moderados- han vuelto a sufrir un severo varapalo. Y, de nuevo, el avance espectacular de UPyD representa la punta de lanza de ese viento en defensa de la unidad.
Bajo el lema “Lo que nos une”, UPyD ha prometido llevar hasta Bruselas la defensa de la unidad y la solidaridad. Y ha recibido un aluvión de votos, que representan la defensa consecuente –frente a los ataques de los nacionalistas, y las vacilaciones de PSOE o PP- de la unidad.

No en vano, UPyD es la única fuerza que no sólo se libra de la moción de censura colectiva al conjunto de la clase política, sino que, en unos comicios europeos donde la abstención se ha disparado, ha recogido más votos que en las pasadas generales.
UPyD ha obtenido 450.000 votos -145.000 más que hace sólo un año-, convirtiéndose en la tercera fuerza política en 32 de las 51 capitales de provincia.

Aunque todavía de forma dispar –oscilando desde casi el 7% en Madrid a un 1% en Cataluña-, UPyD ha incrementado sus votos en todas y cada una de las provincias.

Esta es la punta de lanza, la parte más consciente y activa, del viento en defensa de la unidad.

Pero éste ha vuelto a barrer al conjunto de fuerzas disgregadoras.

La suma del conjunto de fuerzas nacionalistas ha disminuido en 182.774 respecto a los anteriores comicios europeos, pasando de representar el 9,55% de los votos a sólo el 8,40%. Incluso si lo comparamos con las pasadas generales –donde ya se produjo un acusado descenso-, los votos a las fuerzas nacionalistas han vuelto a menguar.

Pero es castigo a la disgregación se concentra en aquellos partidos que más se han significado durante estos años con sus ataques a la unidad.

El PNV, ya desalojado del gobierno vasco, ha perdido 42.000 votos –el 16,8% de sus votantes-, y han faltado tan sólo 7.000 votos para que el PSE lo superara como el partido con más votos en Euskadi.

ERC se ha dado un tremendo batacazo, dejándose en el camino el 32% de los sufragios, y contemplando como 80.000 catalanes le retiraban su apoyo.

El BNG se ha dejado otros 40.000 votos –el 27,8% de los cosechados en las anteriores europeas-, y por primera vez desde 1993 ha quedado por debajo del 10%.
Este rechazo a la disgregación se ha extendido también a fuerzas no estrictamente nacionalistas, pero que han participado del cuestionamiento de la unidad.

El tripartito catalán ha perdido 300.000 votos -200.000 de ellos el PSC de Montilla-, u hasta 10 puntos del porcentaje de voto.
Y el PSG, al que su alianza con el BNG ya le costó el pasado marzo el gobierno gallego, ha perdido 43.000 votos.

Otra vez, el viento en defensa de la unidad ha vuelto a hacerse presente en unas elecciones.
Los ciudadanos han sentido que la defensa de la unidad y la solidaridad son elementos esenc
iales de defensa frente a los efectos de la crisis. Y han actuado en consecuencia.
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