La frase del dí­a

"La crisis puede provocar un grave riesgo de inestabilidad civil en muchos paí­ses" (Dominique Strauss-Kahn, director gerente del FMI)

Strauss-Kahn se encargó de recordar que "después de la crisis, el mundo no será como antes, puesto que el equilibrio de poder será diferente".

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09-06-2009
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Quizá por la visión global que proporciona su posición en la arquitectura de poder mundial, quizá por su carácter de instrumento de control norteamericano hacia los países del Tercer Mundo, el FMI insiste en no limitarse a una valoración estrictamente económica de la crisis, penetrando en sus consecuencias sociales y políticas.

Durante una conferencia en el Foro de las Américas, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, ha declarado –sabedor de que sus palabras serían reflejadas en todos los medios internacionales- que “muchas de las cifras en los países más pobres realmente dan miedo, y reflejan que el drama es mucho mayor que en los países desarrollados”.

Certificando que “muchas economías emergentes encaran problemas de vida o muerte”, y advirtiendo del “grave riesgo de inestabilidad civil en estos países”.

Seríamos ingenuos si pensáramos que al FMI –al que no le ha temblado el pulso al imponer a muchos países condiciones draconianas que han provocado la ruina y el hambre- le preocupa las repercusiones de la crisis sobre los pueblos del Tercer Mundo.

Como buen hombre de Washington, Strauss-Kahn no hace otra cosa que valorar como la agudización de las contradicciones sociales que la crisis inevitablemente provoca, puede influir en el control global de la superpotencia norteamericana.

Y llama a evitar “perturbaciones” o “inestabilidades civiles” que agrieten el poder norteamericano.

Y no se trata de una advertencia baladí. Strauss-Kahn se encargó de recordar que “después de la crisis, el mundo no será como antes, puesto que el equilibrio de poder será diferente”.

Efectivamente, la crisis está influyendo en un marco general caracterizado por el progresivo declive norteamericano, y la cada vez más acelerada emergencia de centros de poder desde el mismo Tercer Mundo, con China a la cabeza.

Washington debe manejar esta endiablada situación con la mente puesta en conservar su hegemonía mundial.
Esto es lo que realmente le preocupa a Strauss-Kahn.
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