Arte

Matisse, la fiera de nuevo en España

La etapa menos conocida del pintor francés, referente de las vanguardias del pasado siglo, se muestra en la Fundación Thyssen.

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09-06-2009
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La influencia que Henri Matisse (Le Cateau Cambrésis, 1869-Niza, 1954) ha tenido en el mundo del arte del siglo XX es comparable a la del mismo Picasso. Referente ineludible del movimiento de Les Fauves (Las fieras), que durante la primera etapa del siglo desato el florecimiento de las vanguardias más revolucionarias, estética e ideológicamente. La supresión de detalles y tendencia a la simplificación, fueron uno de los rasgos identificativos de su primera etapa, con la aplicación de contrastadas armoní­as cromáticas, capaces de comunicar tanta paz como rabia. Sin embargo es enormemente desconocida la etapa de plena madurez evolutiva que ocupa el ecuador de su carrera, y en esa parte se centra la nutrida muestra que se puede contemplar en el museo madrileño, convirtiéndose en uno de los acontecimientos artí­sticos más importantes en lo que llevamos de año.
 Ninfa y Sátiro. Obra de 1909 incluida en la exposición
Ninfa y Sátiro. Obra de 1909 incluida en la exposición
La influencia que Henri Matisse (Le Cateau Cambrésis, 1869-Niza, 1954) ha tenido en el mundo del arte del siglo XX es comparable a la del mismo Picasso. Referente ineludible del movimiento de Les Fauves (Las fieras), que durante la primera etapa del siglo desato el florecimiento de las vanguardias más revolucionarias, estética e ideológicamente. La supresión de detalles y tendencia a la simplificación, fueron uno de los rasgos identificativos de su primera etapa, con la aplicación de contrastadas armoní­as cromáticas, capaces de comunicar tanta paz como rabia. Sin embargo es enormemente desconocida la etapa de plena madurez evolutiva que ocupa el ecuador de su carrera, y en esa parte se centra la nutrida muestra que se puede contemplar en el museo madrileño, convirtiéndose en uno de los acontecimientos artí­sticos más importantes en lo que llevamos de año.
Sus primeros años y los últimos de su trayectoria son los más conocidos, frente a su etapa de madurez, la que abarca desde 1917 hasta 1941, mucho menos difundida que centra ahora el interés de los historiadores y comisarios de la Fundación Thyssen, sin duda la institución privada que más ha aportado a la difusión del arte en nuestro país. Es justo este periodo de plenitud el que desde mañana podrá contemplar el público a través de 74 obras, entre pinturas, esculturas y dibujos, procedentes de 50 museos y colecciones particulares de todo el mundo. Los paisajes interiores y exteriores, sus odaliscas y sus desnudos son los temas centrales de esta deslumbrante exposición. Realizadas todas estas obras desde su estudio de Niza, donde se instaló al finalizar la Primera Guerra Mundial.
 
Vanguardia en estado puro, arte visionario que nos ayuda a comprender mucho mejor la evolución de movimientos posteriores como el cubismo o el surrealismo. Si algo se le puede achacar a esta etapa de la obra de Matisse es la perdida de esta energía rebelde que caracterizó sus primeros años de esplendor. Por el contrario, encontramos aun artista sereno, que deja fluir su talento y capacidad comunicativa con una facilidad asombrosa. En esta etapa su dominio de la pintura es tal que, en cosa de tres segundos, es capaz de hacer un trazo maestro.
 
Nunca antes se había prestado tanta atención a Matisse y a los recovecos de su carrera en nuestro país. Aunque esta circunstancia puede estar perfectamente justificada por la necesidad de recuperar y rendir tributo a los numerosos autores españoles que destacaron mundialmente en este periodo, la mayoría de ellos desde el exilio, voluntario o forzoso. Una ocasión de lujo para recuperar una vez más los valores que inspiraron las más avanzadas vanguardias del siglo XX, movimientos compactos, dinámicos, organizados y virulentos, que desgraciadamente no han vueltos a repetirse hasta la fecha en ninguna disciplina artistica.
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